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El amigo invisible

Dic y Alejandro son dos intrigantes personajes que viven en casa y, sin embargo, tienen la particularidad de ser invisibles para todo el mundo. Aunque nadie lo diría, a juzgar por la naturalidad con la que los trata Axel, el más pequeño de la familia.

Interesantes diálogos a la luz de la fantasía
Son las nueve de la noche. Axel se asoma a la puerta de su habitación y dice: “Nic, te dije que es hora de dormir”. Vuelve donde está mamá, pero enseguida se detiene de nuevo: “Pero… Ahora es Alejandro”. Regresa un poco contrariado y adopta un tono paternal: “No hay que tener mieeeeedo. Vamos, a dormir, ¿eh?”.
La mamá de Axel asiste divertida, pero también un poco perpleja, a todo este monólogo. Y no es casualidad que esta escena se desarrolle justo
unos minutos antes de que sea a Axel a quien le toca acostarse. A él también le cuesta quedarse solo, a veces tiene miedo y llama a mamá.
Los amigos invisibles de Axel “duermen”, además, en una habitación distinta de éste. “¿Por qué no duermen contigo en tu cama?”, pregunta mamá. “No, no, tienen que dormir en su habitación” La cosa se explica fácilmente si tenemos en cuenta que el propio Axel tiene que renunciar a dormir en la habitación de sus padres.
A esta edad lo real y lo imaginario están muy entrelazados. Entre otras múltiples manifestaciones normales de la fantasía infantil, algunos chicos se crean un amigo imaginario con el que comparten sus juegos y con el que hablan sobre los sucesos del día. Algunos padres llegan a inquietarse cuando encuentran a su hijo enfrascado en animada conversación con un ser invisible (aunque a veces puede concretarse en el peluche o la muñeca) o soltándole el mismo rezongo que a él le tocó un rato antes.
Estos amigos, por invisibles que sean, adoptan a veces una sorprendente corporalidad. Como Andrea, la amiga invisible de Florencia, a la que ésta hacía lugar para que pasase por las puertas. También pueden presentarse a pares, como hemos visto en el caso de Axel. Algunas veces son personajes de ficción, héroes de las películas o de los cuentos infantiles. Otras veces nombres inventados por ellos. Es el caso de Luli y Noli, los
amigos imaginarios de Miguel. Hablaba de ellos con tal convicción que su maestra jardinera llegó a creer que se trataba de unos amigos de la familia.
Y no sólo tienen nombres, sino también personalidades y rasgos físicos definidos, y algunos hasta manías. A veces pretenden ocupar su lugar en la mesa, y no se les puede servir cualquier cosa ni tratarlos de cualquier manera, porque los hay muy susceptibles.