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Niños abandonados

Tanto como consecuencia de la persecución política como por la adopción y el abandono de sus padres los niños sufren la vergüenza social que surge del rechazo, la humillación y el maltrato de los que a menudo son víctimas. Otras situaciones traumáticas son naturalmente el hecho de ser testigo de destrucciones, guerra, pero sobre todo de haber experimentado personalmente maltratos físicos, psíquicos y sexuales. Otras veces los niños han sido testigos de que sus familiares más allegados han sido humillados y maltratados, lo cual en sí constituye un trauma. Este tipo de experiencias causa profundo dolor en los niños y los llena de desesperanza y confusión. Las reacciones de los niños ante estas situaciones traumáticas se pueden expresar de distinta forma. Por ejemplo:
• Conducta repetitiva a través del juego estereotipado, o a través de la reactuación del trauma en nuevos contextos sociales, por ejemplo en la escuela o el jardín de infantes, lo cual puede darle al juego un aspecto violento, o hacerlo tan rígido en su forma que otros niños se asustan y no quieren o no pueden participar.
• Negación de las pérdidas o vivencias traumáticas, no reconociendo haber sufrido experiencias, abusos o necesidades extremadamente asustantes o degradantes, una defensa observada también en niños que han vivido abusos sexuales, por ejemplo (Christie & Borchrevink, 1991).
• Aislamiento, inhibición, depresión, conducta aprehensiva. A menudo este tipo de reacciones no llaman tanto la atención como cuando hay conducta agresiva, o que molesta a los demás, listos niños pueden ser fácilmente olvidados, y dejados solos con sus experiencias traumáticas.
• Actuaciones agresivas, lo que aumenta el peligro de ser castigados físicamente y/o discriminados, como en el caso de niños extranjeros en Noruega, quienes al mostrarse agresivos son doblemente discriminados, dando lugar a un círculo vicioso.
• Pensamiento mágico y autoatribución: el niño se siente culpable por lo que ha sucedido, atribuyéndose la responsabilidad.
• Reacciones psicosomáticas, en forma de dolor de cabeza, dolores de estómago, falta de apetito, problemas del sueño.
• Conducta regresiva: el niño se vuelve dependiente, muestra comportamientos correspondientes a etapas del desarrollo ya superadas.
• Cuadros de angustia, fobias” los niños tienen miedo de situaciones o personas que les recuerdan las situaciones traumáticas.
• Conductas sociales: hurtos, contacto con grupos criminales, agresión desmedida.
• Rendimiento escolar pobre: falta de concentración, dificultades con el idioma, algunos no han ido a la escuela o han ido pocos años, lo cual los pono en una situación de inferioridad con respecto a sus compañeros.
Esta comprensión está extraída de la teoría existente sobre traumas, por lo tanto sirvo para todos los niños, también para aquellos que han experimentado otro tipo de traumas que los que tratamos en este artículo, como por ejemplo niños que han vivido un accidente, la muerte de un familiar, una enfermedad grave, etc. Pero lo que caracteriza a ciertos niños refugiados y adoptados es la concentración de pérdidas y violencia que, como sabemos, tiene una tendencia a crear dificultades en los niños. Eas reacciones que los niños presentan, por lo tanto, tienen validez general, y las podemos encontrar en todos los niños ya sean adoptados, refugiados o no.