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Niño adoptado

El querer y el desear
Estos niños y niñas quieren a sus “padres” desde un amor ideologizado que sostiene la idea del bien tal como lo conciben los apropiadores: “Está con nosotros por su bien”, con lo cual carecen de la libertad para desear ser hijos de quienes los concibieron. El deseo de estos niños recien se gesta o se recupera con la restitución a sus familias do origen; mientras tanto carecen de su identidad.
Antes de nacer, ese niño o niña es para la madre encapuchada y esposada que espora tenerlo en sus brazos, el hijo o la hija que concibió mediante el amor. Para los apropiadores es el chico que van a robar. De modo que esa criatura deberá inventar su identidad y su posición como hijo ya que fue esperado como el producto de un secuestro; los adoptivos, en cambio, fueron soñados por los adoptantes, desde el comienzo, como el hijo deseado que será cedido, entregado por quien lo concibiera dado que no podrá hacerse cargo de él.
La apropiación destruye al sujeto deseante que puede ser esa criatura, que padece la tragedia de no saber qué puede desear, porque al desconocer sus orígenes no sabe quién es. Los apropiadores pretendieron secuestrar también su deseo original que se vincula con la identidad histórica de cada sujeto. Intentan apropiarse de lo inapropiable, pero en realidad no se apropian de lo que ellos querrían, porque no es posible apropiarse del deseo de otro; y la criatura a la que educan no es aquella que corresponde al deseo de ellos, ya que ignora que ellos no son su origen.
La paradoja del poder reside en que, cuando ellos creen que mediante la convivencia lograron poseer a una persona a la que llaman hijo/a caracterizado como alguien, en realidad sólo tienen consigo un algo debido a la amputación de su deseo.
Si recordamos que Piera Aulagnier afirma que cada Yo es un Yo capaz do historizar y que no puede prescindir de la ontogénesis biológica, advertiremos que probablemente esos niños intenten investigar no sólo de dónde vinieron sino también precisarán saber si sus padres de origen los abandonaron, lo cual es ajeno a su historia.