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Madres solteras en la Argentina

Jueves, 24 de febrero de 2011

¿En la Argentina hay cada vez más madres solteras?

De acuerdo con la información más reciente acerca de la filiación de los niños nacidos vivos en la Argentina, cerca de la mitad de los que nacieron en 1995 son hijos “extramatrimonia-les” Eso quiere decir que han sido dados a luz por madres que no se encontraban casadas legalmente en el momento del nacimiento.
Este fenómeno evidencia una tendencia creciente en la última década, ya que la proporción de hijos ex-tramatrimoniales ha aumentado desde el 33 por ciento de los nacidos en 1985 al 46 por ciento de los nacidos diez años más tarde. Esta cifra coloca a la Argentina en los niveles más altos del mundo (y cercano al de Suecia) en lo que respecta a la proporción de niños nacidos de parejas no casadas.
Sin embargo, esta tendencia no está reflejando una mayor “preferencia” de las
mujeres por tener hijos fuera de una unión de convivencia con el padre sino un cambio en los patrones culturales vigentes acerca de la formación de uniones conyugales. En efecto, las madres que explican en mayor medida el aumento en la proporción de hijos ex-tramaritales no son las solteras, sino las que se encuentran conviviendo con su pareja en uniones que no han sido legitimadas ante el Registro Civil: las llamadas “uniones de hecho” o “uniones consensúales”

Madres solteras

Viernes, 18 de febrero de 2011

Todas han elegido o aceptado ser la única o la principal responsable de la enorme y comprometida tarea de brindar al hijo la atención y el sostén afectivo y material que todo niño necesita. En la mayoría de los casos, ello implica afrontar la “doble carga” doméstica y laboral en condiciones desventajosas, si se las compara con las madres trabajadoras que comparten esas responsabilidades con un marido o compañero con el que conviven.

¿A qué clase social pertenecen?
Los hogares monoparentales a cargo de una mujer “jefa de familia” se encuentran en constante aumento en las últimas décadas en prácticamente todos los países del mundo. Sin embargo, constituyen una categoría social sumamente heterogénea, que incluye a mujeres viudas (cada vez menos), separadas o divorciadas de uniones legales o consensúales (cada vez más) y a madres que nunca se han casado o convivido con los padres de sus hijos.
Algunas pertenecen a estratos sociales medios y altos, tienen un buen nivel de educación formal y una buena inserción laboral; otras se han criado en el seno de familias humildes, no han podido completar su escolaridad secundaria y disponen de un reducido espectro de oportunidades laborales para obtener un ingreso que les permita sostenerse a sí mismas y a sus retoños.
Hay quienes reciben apoyo económico del padre de sus hijos, pero un número creciente debe hacer frente sola a las necesidades del grupo familiar, ya que muchos hombres eluden su responsabilidad económica por los hijos que engendraron y otros no pueden afrontarla debido al desempleo o a los ingresos exiguos. Entre las jefas de familia sin un cónyuge varón hay una mayoría de mujeres maduras y las que tienen menos de 30 años son una minoría.
Sin embargo, las madres solteras constituyen un caso especial, pues en general son jóvenes y, en muchísimos casos, ni ellas ni sus pequeños conviven con el papá y tampoco reciben su apoyo económico, sino que se encuentran frente al abandono de un hombre que, hasta ayer, decía amarlas y ahora no desea siquiera conocer a su hijo.

Madre hijos

Martes, 17 de noviembre de 2009

madre adoptante

Porque las dificultades de la madre para asumir su rol se constituyen en obstáculo en el tratamiento del hijo adoptado al ir a la consulta.
Antes de llegar a la posibilidad de adoptar esta madre ha tenido que recorrer un largo camino. Primero el deseo; desea un hijo y no lo puede hacer (no voy a entrar en los factores que determinan el no-embarazo). Al no embarazarse comienzan las visitas a los médicos y los tratamientos. Durante este período —quiero insistir en la vivencia de enajenación que resulta de los estudios que la convierten en objeto a investigar—, se identifica con una parte de su cuerpo que desconfirma su capacidad gestante y no le permite acceder a la maternidad. Se siente subsumida e inútil, se despersonaliza.