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La violacion

Lunes, 5 de julio de 2010

Encuentro con una niñita violada por la policía

Uno de mis primeros encuentros clínicos con una niñita latinomericana adoptada fue con quien llamaré “Marta”. Los padres adoptivos, una pareja joven, creyeron adoptar a una criatura de un año y medio o dos, pero cuando recogieron a Marta en su país de origen olla tenía aproximadamente tres años y medio. Marta estaba seriamente desnutrida y parecía una niña menor. Los documentos decían que tenía dos años, pero esto fue desmentido más tarde en Noruega por un examen medico. Vanos aspectos hicieron que la madre sospechara tempranamente de que Marta había sido abusada sexualmente: las primeras noches Marta tenía pesadillas, gritaba “no, no” y se cubría los genitales. También rechazaba todo contacto con su padre. Además, cuando los padres (pusieron llevar a Marta a despedirse del personal del orfelinato, la niña reaccionó con desesperación al acercarse al edificio. De regreso en Oslo, las sospechas de los padres fueron corroboradas por un equipo especializado en diagnósticos de abuso sexual en niños. Se constataron transformaciones genitales y de caries debido a los abusos. Marta hablaba poquísimas palabras sueltas al llegar a Noruega. No se sabe cuánto tiempo había vivido en un orfelinato, donde, nos contó, estaba .sentada en la cama con la luz apagada la mayor parte del tiempo. No había juegos ni canciones, y la sopa escasa y el poco ejercicio le causaron una desnutrición y una debilidad muscular que felizmente pronto fueron superadas.
El cariño y la dedicación de su madre, una mujer joven y de gran intuición, hicieron que Marta se desarrollara en forma tan asombrosa que hasta mis compañeros de trabajo notaban la diferencia de sólo verla en la sala de espera de sesión a sesión. Marta aprendió noruego rápidamente, y fue capaz de contarles a sus padres —con apenas cuatro años— que había sido violada por policías que periódicamente venían al orfelinato y también le sacaban fotografías. Más tarde, durante la terapia. Marta contó que la policía había violado y matado a su madre biológica, a quien yo llamo “la primera mamá” para diferenciarla de “la mamá (adoptiva)”, Como terapeuta tuve fantasías do que esto pudiera sor cierto. ¿Quizás eran sus padres miembros de la oposición, jóvenes relacionados con una organización de izquierda’? Las fantasías de Marta acerca de su primera mamá como una persona cariñosa y preocupada por su hijita. hicieron que mi supervisor y yo pensásemos que ella había tenido una “buena madre”. Habiendo pocos y equivocados datos sobre su llegada al orfelinato, el padre asumía que fue la policía quien posiblemente la bahía robado a “gente bien”, ya que Marta tenía tan buenas maneras —doblaba su ropa cuidadosamente y era muy delicada para comer—y sobre todo porque era tan cariñosa con (dios. Los padres también creían, como Marta, que sus primeros padres debían haber sido buenas personas. El padre creía también que el orfelinato ora responsable de la desnutrición que la niña presento al llegar. Estas especulaciones de los padres, reales o no, sirvieron para afianzar, a mi modo de ver. su nuiv buena relación con la niña, y quizá también como consuelo de que. después de todo, la hijita no estaba tan dañada: había un pasado, un fondo bueno que los reparaba a todos.