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La pareja y la adopcion

Estas consideraciones son fundamentales porque el trabajo médico no se agota en el diagnóstico causal, sino que además debe proveer todos los elementos necesarios para una toma de decisiones.
Habrá entonces que dar respuesta a todos los interrogantes de un modo concreto y además, observar en qué situación se halla la pareja en el momento de la consulta. La pareja estéril vive una crisis per se, las situaciones son diversas y complejas y no siempre el motivo de consulta manifiesto coincide con el latente, ya que muchas veces se acercan parejas que viven desde crisis evolutivas hasta crisis de disolución. Por todo ello es necesario tratar de elucidar cuál es el motivo real de la consulta. Establecer si se trata de una esterilidad primaria, secundaria o de una infertilidad (abortos riterativos), y si hay hijos anteriores de ambos o de uno de ellos.
Arribar a un diagnóstico de situación y de reconocimiento de la etiopatogenia de la esterilidad exige un cierto tiempo, que permita la realización de una serie de entrevistas y de estudios específicos.

La pareja

la pareja

La pareja crea una escena semejante a la que describen los mitos del salvador postergado pero que por fin aparecerá para poner todo en orden. Sucederá de ese modo si la fertilización asistida que significa la búsqueda y el triunfo del hijo deseado resultara exitosa.

La pareja

la pareja

Cuando la pareja debe reconocer y acatar la muerte de una parte de sí misma, es decir, la capacidad fecunda y fecundante que no pudo ser mágicamente rescatada, inicia una travesía desértica. El adoptivo, que se proponen como sustituto del hijo deseado, ocupa la posición del espejismo; estará allí, donde lo quieren tener, pero sin ser el
hijo deseado. Se constituye como verificación certera que borra toda duda: su presencia en la posición de hijo garantiza la existencia de las frustraciones y fracasos de la pareja en su intento de concebir. Queda a cargo del adoptivo liquidar las tribulaciones del “por las dudas”; el tentativo “por si” marca el lugar del sustituto indebido.