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Infertilidad

El abordaje de la pareja estéril es un desafío profesional que debe involucrar necesariamente a un equipo interdisciplinario, sólo así se podrá dar respuesta a la complejidad de la situación. La existencia de un equipo múltiple no resulta beneficioso sólo para los pacientes, sino que brinda también a los profesionales la contención necesaria para llevar adelante su labor de la manera más adecuada.
En síntesis, en lo que atañe al rol del médico, éste debe:
• Proveer los elementos necesarios para la toma de decisiones.
• Respetar la decisión de la pareja sin adueñarse de ella desde el lugar del poder científico.
Y a partir de esto, cabe preguntarse: ¿puede el profesional establecer el límite de basta dónde debe llegar la pareja en su deseo de lograr un hijo?
Hoy en día, los profesionales médicos estamos deslumhrados por las posibilidades que nos brinda la tecnología, con el agravante y el nesgo de que nos inunda de poder. Renunciar a él no es tarea fácil, es por ello que se hace necesario el tan reclamado y discutido “marco regulatorio” para enmarcar adecuadamente el accionar médico.

Fecundacion

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Fecundación homologa y heteróloga
c) Otra de las cuestiones que trae la ley del Senado, y es interesante analizarla, es la aceptación de la fecundación homologa solamente. No se admite la donación de semen o de óvulos. Se autoriza la fecundación extracorpó-rea o intracorpórea con las distintas técnicas, pero siempre con semen y óvulos do la pareja.
Este es otro tema apasionante y también cabe preguntarse: si una pareja no turne ningún inconveniente y acepta plenamente y con consentimiento informado la donación de semen de un tercero, ¿por qué oponerse? El mando en este cuso consiente, aprueba y opt a. Entre adoptar y (pie se geste un hijo con el óvulo de su mujer, elige esta última posibilidad. En este supuesto hay identidad entre madre genética, madre gestante y padre social. Este tipo de situación la ley no la acepta.
¿Qué pasa hoy? En la realidad no hay legislación específica. Rigen la normativa general y el Código Civil y Penal, y se practican las técnicas de reproducción asistida con semen de donante.
En la mayoría de los casos se requiere el consentimiento informado de ambos miembros de la pareja. En especial, el marido debe prestarlo al efecto de consentir que su cónyuge sea fecundada con semen de un tercero. Este acto supone su compromiso de no impugnar en el futuro la filiación paterna del niño nacido de la referida fecundación. El Código Civil dice que se presumen hijos del matrimonio “los nacidos después de la celebración del mismo y hasta los trescientos días posteriores a su disolución… “. En principio, los niños nacidos aplicando las técnicas aludidas, y aun mediando fecundación heteróloga, gozaran de la presunción, o sea, aparecerán legalmente como hijos de ambos.
Cabe preguntarse: existiendo la acción de impugnación de la paternidad en cabeza del progenitor aparente,
hasta qué punto se puede estar seguro y tranquilo?, ¿por-que se firmó un consentimiento, la filiación es inmutable?
Las cuestiones de estado y filiación son de orden pú-publico. no renunciables, ni objeto de transacción. Se debe analizar en profundidad si el hecho del consentimiento, para que se realice» la fecundación asistida con semen de donante, impide impugnar con posterioridad esa paternidad, va sea por quien lo jirostó o por el lujo cuando sea grande y conozca su historia. Esta es una cuestión pre ocupante.
En el derecho comparado, la doctrina y la ley  al electo consideran que una vez que se presta el consententimiento ya no se puedo interponer la acción. La voluntad del progenitor, debidamente prestada, opera como un reconoci-miento. Como ya se dijo, en nuestro país no so ha legisla-do. De acuerdo con los principios generales se puede tena-, en cierto modo, la tranquilidad de la presunción de que es hijo del matrimonio y que tendría que interponerse ana acción do impugnación de la libación matrimonial.
Corresponde destacar que tratándose de matrimonios solamente son titulares de esta acción el presunto padre y el hijo. O sea, ni la madre ni el donante de semen pueden cuestionarla. La acción tendrá las mismas restricciones que las que caracterizan a la filiación biológica común.
Si se tratare de una pareja que conforma una unión de hecho, el hombre deberá reconocer al niño. En este caso habría que analizar qué pasa con la manifestación de voluntad expresada antes de practicarse la fecundación asistida o durante el embarazo, si puede valer como reconocimiento al igual que en la procreación natural.
De lo expuesto surge con claridad la necesidad del dictado de una norma que impida la interposicion de acciones de impugnación cuando se prestó el consentimiento para la fecundación de la cónyuge o miembro de la pareja, con semen de donante.

Fecundacion

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Igualmente nos preguntamos si el peso de las series complementarias y de los encuentros azarosos en la vida de estos sujetos pueden darle, por retroacción, otro sentido a ese origen. Consideramos también a ambos retoños como “migrantes transgeneracionales” trasvasados de otra historia y a veces de otra cultura. Si ser adoptivo incluye siempre una crónica previa, con padres biológicos, posibles hermanos y antepasados, esto lo emparentaría con la primera línea de fertilidad asistida (vientres alquilados e inseminación por semen de donante); que a su vez se diferencian en la búsqueda de una madre cierta y un padre anónimo; antepasados ubicables en un caso, e inciertos en el otro.
Pero ya la segunda línea que establecemos en las NTR, aquella que, como atractor caótico, las aleja de la escena primaria, se apartaría cada vez más de la genealogía y se acercaría a la eugenesia. Nos referimos a la fertilización in vitro,2 embriones congelados y posibles futuros clonados. Los fantasmas de Schreber: autoengendramiento, hermafroditismo e inmortalidad, anhelos metafísicos del inconsciente, serían posibles desde la realidad.
¿Qué nombre pondríamos a estos productos de la segunda línea de NTR? No es casual que no poder incluirlos

La fertilización in vitro representa las dos líneas de las NTR: volver al cuerpo de la madre (embarazo uterino) o excluirlo del útero (embarazo artificial). En una cadena intergeneracional, derive en anomia o anonimato. O serán resultados inaugurales de una nueva serie genealógica: atemporal, extrafamiliar, asexuada; impensable con los parámetros actuales. A su vez, ¿cómo serán los hijos de esa nueva progenie? ¿La flecha del tiempo los alejará para siempre de la escena primaria o bien retornarán a la vía reproductiva tradicional?

Infertilidad

infertilidad

Hasta acá, podríamos decir que si algo caracteriza nuestra consulta actualmente es la heterogeneidad, la diferencia. Esta clínica nos apela para pensar en las singularidades, en los antidogmatismos, en un trabajo de confrontación teórico-clínico. Lo diverso, lo heterogéneo de la demanda se une a un requerimiento constante de trabajo que nos lleva como analistas a hacer trabajar nuestros fundamentos y replantearnos nuevas líneas de abordaje. Lo diverso queda potencializado, aumentado, a partir de las diferentes propuestas que el mercado ofrece como alternativas. La cualidad de infertilidad aplicada a un hombre, a una mujer, a un vínculo, acepta múltiples posibilidades, no sólo en cuanto a su acepción, sino en cuanto a su posible solución, ¿Será infértil quien no pueda gestar un niño, aunque sí pueda llevarlo en su vientre? Se es infértil así, en las distintas etapas del acto reproductivo y en diferentes relaciones. Paradójicamente se puede decir que un bebé de probeta nace de una pareja infértil. Hacen falta cada vez más términos y más aclaraciones para poder arribar a un código común.