El hijo biológico sostiene un imaginario derecho de propiedad sobre los hijos, al modo de prolongación. “Derecho” que, con los hijos adoptivos, no-biológicos, requiere de un trabajo diferente. En la economía libidinal, habría primero que “hacer propio” —desde el punto de vista de la narcisización— para recién luego reconocer al hijo como diferente. La ruptura de la continuidad biológica -—que se introduce con un hijo adoptivo— propone otros modos de anudamientos para tramar la ilusión de lo propio. Desde los padres, el hijo como enigmático es un punto de inflexión en toda filiación. Con el hijo adoptivo adquiere características distintas: lo diferente es lo que se presentifica en el inicio. Se requiere, entonces, de un trabajo de homogenei-zación. En la actualidad, este trabajo de homogeneización implica una complejización, un reposicionamiento y un circuito de elaboración particular. Adoptivo, en algunos caaos, romo el hijo de la re-signación.
Entradas con la etiqueta ‘hijo adoptivo de’
Hijo adoptivo
Miércoles, 28 de octubre de 2009Hijo adoptivo
Jueves, 10 de septiembre de 2009Estas alternativas coadyuvan en la composición de una novela familiar que la pareja auspicia para articular los espacios, los lugares y los posicionamientos, así como los fantasmas y los deseos que los envolvieron y que al mismo tiempo fueron creando. Todo ello adhiere a una simbólica nueva, la que resulta de incluir un hijo adoptivo, que, si bien podrá ser amado como tal, ingresa en una familia que se sabe portadora de una marca que la presencia de este niño ajeno testimonia.

