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Fecundacion

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Fecundación homologa y heteróloga
c) Otra de las cuestiones que trae la ley del Senado, y es interesante analizarla, es la aceptación de la fecundación homologa solamente. No se admite la donación de semen o de óvulos. Se autoriza la fecundación extracorpó-rea o intracorpórea con las distintas técnicas, pero siempre con semen y óvulos do la pareja.
Este es otro tema apasionante y también cabe preguntarse: si una pareja no turne ningún inconveniente y acepta plenamente y con consentimiento informado la donación de semen de un tercero, ¿por qué oponerse? El mando en este cuso consiente, aprueba y opt a. Entre adoptar y (pie se geste un hijo con el óvulo de su mujer, elige esta última posibilidad. En este supuesto hay identidad entre madre genética, madre gestante y padre social. Este tipo de situación la ley no la acepta.
¿Qué pasa hoy? En la realidad no hay legislación específica. Rigen la normativa general y el Código Civil y Penal, y se practican las técnicas de reproducción asistida con semen de donante.
En la mayoría de los casos se requiere el consentimiento informado de ambos miembros de la pareja. En especial, el marido debe prestarlo al efecto de consentir que su cónyuge sea fecundada con semen de un tercero. Este acto supone su compromiso de no impugnar en el futuro la filiación paterna del niño nacido de la referida fecundación. El Código Civil dice que se presumen hijos del matrimonio “los nacidos después de la celebración del mismo y hasta los trescientos días posteriores a su disolución… “. En principio, los niños nacidos aplicando las técnicas aludidas, y aun mediando fecundación heteróloga, gozaran de la presunción, o sea, aparecerán legalmente como hijos de ambos.
Cabe preguntarse: existiendo la acción de impugnación de la paternidad en cabeza del progenitor aparente,
hasta qué punto se puede estar seguro y tranquilo?, ¿por-que se firmó un consentimiento, la filiación es inmutable?
Las cuestiones de estado y filiación son de orden pú-publico. no renunciables, ni objeto de transacción. Se debe analizar en profundidad si el hecho del consentimiento, para que se realice» la fecundación asistida con semen de donante, impide impugnar con posterioridad esa paternidad, va sea por quien lo jirostó o por el lujo cuando sea grande y conozca su historia. Esta es una cuestión pre ocupante.
En el derecho comparado, la doctrina y la ley  al electo consideran que una vez que se presta el consententimiento ya no se puedo interponer la acción. La voluntad del progenitor, debidamente prestada, opera como un reconoci-miento. Como ya se dijo, en nuestro país no so ha legisla-do. De acuerdo con los principios generales se puede tena-, en cierto modo, la tranquilidad de la presunción de que es hijo del matrimonio y que tendría que interponerse ana acción do impugnación de la libación matrimonial.
Corresponde destacar que tratándose de matrimonios solamente son titulares de esta acción el presunto padre y el hijo. O sea, ni la madre ni el donante de semen pueden cuestionarla. La acción tendrá las mismas restricciones que las que caracterizan a la filiación biológica común.
Si se tratare de una pareja que conforma una unión de hecho, el hombre deberá reconocer al niño. En este caso habría que analizar qué pasa con la manifestación de voluntad expresada antes de practicarse la fecundación asistida o durante el embarazo, si puede valer como reconocimiento al igual que en la procreación natural.
De lo expuesto surge con claridad la necesidad del dictado de una norma que impida la interposicion de acciones de impugnación cuando se prestó el consentimiento para la fecundación de la cónyuge o miembro de la pareja, con semen de donante.

Fecundacion

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b) Estos métodos deben ser utilizados por quienes no pueden procrear. ¿Por qué no se le puede dar ese beneficio a una mujer estéril? Si se permite la adopción por una mujer sola, y la familia monoparental, cada vez se presenta en mayor proporción, entonces por qué no permitir estas técnicas a la mujer sola en la sociedad actual.
Se podría decir que en la adopción ya hay un niño que va a ser beneficiado con ese nuevo vínculo. Por el con-trario, en el caso en análisis va a nacer un niño ab initio sin padre. Cabe preguntarse si no es más ético favorecer a una mujer sola, con posibilidades de ahijar, de dar cariño a un ser humano, para que recurra a un médico y solicite el uso de las técnicas en cuestión, a que tenga relaciones sexuales con cualquier persona y con ese solo fin.
En apoyo de la tesis que autoriza la fecundación asistida a mujeres solas, cabe recordar los análisis que se han efectuado respecto de la responsabilidad de los ¡ladres frente a sus hijos por las enfermedades que les hubiesen transmitido. Cabe preguntarse cuál es la obligación violada. Deberían haberse abstenido de tener relaciones sexuales. Puede hablarse de un deber de abstinencia. No es un niño cuya orfandad va a provocar la conducta de la madre. Si no se acude a la fecundación asistida, ese niño no va a nacer y por ende, vivir. Esta es una de las cuestiones que se plantean sobre posibles beneficiarios.

Fertilidad asistida

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Fertilidad asistida y adopción

Nos limitaremos a plantear ciertas correspondencias entre estas dos líneas de filiación, relacionando el tema que venimos profundizando con el que constituye el núcleo de estas Jornadas.
Si, tal como lo postuló P. Aulagnier, el Yo es un aprendiz de historiador, podemos suponer que en el rastreo de sus raíces, ambos: adoptivos y productos de NTR, quedan parasitados por el origen, el cual puede convertirse en “arena en los ojos” (Gaspari, R. y otros) con el riesgo de que todo el investimiento psíquico de estos sujetos y su relación con el mundo pase por develar ese adjetivo (hijo adoptivo, hijo de la ciencia) que sustantiviza su origen: soy un adoptado, soy un embrión congelado, soy un clonado. ¿Será ésa la inscripción cultural que el contrato narcisista les adjudica y de la cual no podrán sustraerse? O, por el contrario, ¿puede el imaginario social albergar estas nuevas formas de filiación, en especial los hijos de la ciencia, sin ejercer discriminación?

Fertilidad asistida

fertilidad asistida

El desafío que nos plantea la fertilidad asistida es construir recursos para pensar lo impensable, lo inédito, aquello que no tiene precedentes en la historia porque no se asemeja a nada que haya existido.
Según su definición, las NTR1 tienen como finalidad colaborar o reemplazar los pasos naturales del proceso de reproducción. El significante reemplazar, como atractor caótico, nos lanza fuera del lugar de origen: la escena primaria. Así, la sexualidad, el circuito generacional y el cuerpo de la madre, se transforman en líneas de fuga (Deleuze) del paradigma clásico. En el contexto de fin de milenio, del cual no queremos transmitir una visión apocalíptica, la alianza entre el mundo fantasmático y la tecnociencia emparenta la fertilidad asistida con la diversidad de géneros. A los tradicionales femenino y masculino se agrega el acercamiento al género único —transexual—y la resignificación cultural de la homosexualidad y el travestismo que abandonan la clandestinidad y emergen como otras legalidades. Esto conlleva a múltiples configuraciones de la familia actual coexistentes con los criterios conservadores que se trasuntan en la denominación “lo familia” (Eva Giberti). Asistimos entonces al pasaje del mundo binario de la modernidad al universo fragmentado de la llamada posmodernidad.
Como las NTR son una realidad en sí, cabría interrogarse por el lugar del analista y la ideología en estos tratamientos y la influencia que tienen en la mente del médico y sus pacientes. También nos preguntamos si los terapeutas pueden seguir el ritmo acelerado del avance tecnológico o bien si se abre una grieta insalvable entre la tecnología y la psicoterapia. Además, la somatización del tema (somatización inducida, según Tort) parece generar una brecha para el psicólogo, que queda fuera de la escena médica.

Fecundacion

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Pretendo avanzar sobre la semejanza que existe entre la novela familiar que compaginan los chicos y una nueva novela familiar que inventa la pareja cuando no sólo apunta a la concepción solicitando la intervención de la fertilización asistida, sino que en paralelo tramita una adopción. La novela, que es una construcción que no reproduce la realidad sino que crea otra, se compagina con múltiples variables y diversos elementos. Encontramos un primer momento de abandono y soledad y un segundo momento de retorno y rescate; en el medio, la espera.
En su novela, construida desde la proyección y depositación de anhelos, los adultos que confían en la fertilización asistida apuestan a que llegará un niño y entonces se producirá la filiación merced a ese hijo que funcionará como un héroe que los rescatará del mal que les produjo una potencia (en el mito, un dios) también poderosa y malvada que los privó de concebir de modo natural. Pero si fracasa la técnica y se resignan a adoptar, esa resignificación conduce a que todo cuanto se llevó a cabo como técnica de fertilización y que no sirvió adquiera, simbólicamente, características de tóxico. Toxicidad que deberá ser expulsada (¿olvidada?) porque constituye un testimonio de fracaso.

Fecundacion humana

Fecundacion humana

Cuando se elige una fecundación con donantes podemos conjeturar que, entre otras variables, entra en juego la omnipotencia de ese deseo y de una necesidad que no admite ser clausurada. En este articulo me referiré exclusivamente a ellos.