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Embriones

embriones

Limitación de embriones
Las posibilidades do una pareja de lograr el embarazo dependen en estos casos do una variable de técnicas a implementar, así como de la cantidad de embriones que se utilicen. Esto es, se debe transferir un número de embriones que ofrezca la mayor posibilidad de embarazo con el menor riesgo do embarazo múltiple. Normalmente el 80% de los embriones que se generan naturalmente a traves do la procreación no llegan a embarazos evolutivos. De este modo la transferencia do un solo embrión solo ofrece un 8% de posibilidades de éxito, en cambio tres o cuatro incrementan el porcentaje al 35%. Generalmente. el 75%” de los óvulos terminan simulo embriones, ya que el rosto de los óvulos no llega a ser fertilizados, razón por la cual si se desea colocar tres o cuatro embriones se deberán fertilizar un mínimo de cuatro a seis óvulos.

Inseminacion artificial

inseminacion artificial

Es interesante destacar que en los relatos se los suele designar como si se tratara de bebés: resultado y exponente de la ambigüedad de su status que no reconoce una categoría propia, son también manifestaciones del imaginario colectivo. Trasuntan la idea de un ser humano microscópico, liliputiense, dotado de alma. Su destrucción es, por lo tanto, considerada un genocidio, una matanza de inocentes al estilo herodiano, más aberrante aún por tratarse de pre-criaturas. La apelación a su “adopción” (designación con la que discrepamos) los imaginariza como hijos sumamente anhelados y luego abandonados en el frío…
Citamos un diálogo imaginario de un producto de NTR (embrión congelado) con un terapeuta: “Usted se preguntará qué me atormenta… no lo sé. Me siento un artificio de la técnica, un producto del mercado, qué sé yo. Mi madre todopoderosa es la procreación artificial, me concibieron en una probeta y lo más difícil para mí ha sido el contacto humano. Quizás ese vacío interno sea el producto de un largo deambular como embrión huérfano. ¡Qué extraño encontrar un útero que me acepte! Pero lo asombroso es que esas historias que acaecieron cuando yo ni siquiera existía como persona tengan influencia sobre mí”. (“Destino de los pasajeros del frío”, B. de Mendilaharzu-Pachuk).