La interacción fuertemente emocional con el bebé se ve amenazada por un período de guarda que inscribe la relación madre/hijo en la modalidad “retener y soltar”. Se siente jaqueada desde su mundo interno y desde la ley. Enfrenta la desvalorización social por la imposibilidad de hacer un hijo propio y al mismo tiempo la exigencia de tener que ser mejor que el común de las madres.
