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La adopcion

la adopcion

Hablar de adopción será entonces hablar de historias y de palabras en tono de celebración. Sólo entonces dejará de ser la metáfora platónica que muestra más expuesta la sombra que la luz. Y las desigualdades constitutivas podrán convertirse en relaciones complementarias, y la transmisión de la verdad del niño le mostrará que hubo quien lo concibió y deseó su vida o que fue él mismo quien la defendió, y que hubo quienes lo desearon y acompañaron su crecimiento personal.

La adopcion

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Pensando en las adopciones, también las opciones se lian ampliado. ¿Acaso la fertilización heteróloga no es un caso donde se sostienen un padre y/o madre biológico y otro de los progenitores es adoptivo? ¿Cómo lo llamaremos?, ¿adopción mixta? Frente a lo diverso, lo heterogéneo, el saber biológico de los orígenes aparece como un intento imaginario unificador, lo que regulariza.
Lo biológico en la filiación aparece como un ideal cada vez más consolidado, tiranizante para nuestros modos de pensarnos, de pensar nuestra descendencia.
En la misma dirección la información, desgajada, pareciera adquirir por sí sola el valor de realidad o única verdad. En varias oportunidades escuchamos con precau-
ción (debemos confesarnos: como algo asustados) cierto furor en nuestra sociedad sobre el decir, decirlo todo.

La adopcion

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Si traducimos la dinámica expuesta hasta los orígenes del mito, nos encontraremos con la figura de Simón el Mago, que fue el creador de una de las doctrinas gnósticas de su tiempo; uno de sus principios sostenía, de modo críptico, que la salvación del ser humano sólo puede llegarle desde otro dios, no desde el dios conocido, sino desde una divinidad ignota, la verdadera. 101 poder del auténtico salvador habría sido usurpado por quien fabricó nuestro planeta, en el cual sufrimos. Pero llegará el día en que el verdadero dios retorne y nos reconozca como sus hijos.
Algo semejante sucedió con Brahma: la tradición mística repite ese pasaje que transita desde la minusvalía hacia la redención por el dios que según el mito o la leyenda constituye lo verdadero.

La adopcion

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La frase podría combinarse con otras: “Ya que no pudimos concebir, por lo menos pudimos adoptar”, o bien: “Menos mal que habíamos iniciado los trámites…” Es decir, asistimos a la función aliviante y reparatoria que se le adjudica al adoptivo como sanación de la herida narcisista de los padres adoptantes frustrados en su deseo y en su necesidad de engendrar y que con distintos niveles de intensidad sobrelleva la pareja.