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Adoptar un niño

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Aprovecho para agradecerlos ya que sin la intervención de ustedes esto no hubiera tenido un final feliz; en realidad todavía no lo tiene; les voy a contar por qué. El juez para desandar sus actos montó todo un drama para hacer creer que él había obrado —y el defensor también, el defensor es más culpable que él en este caso— con absoluta corrección: no se le puede pedir que rectifique sus actos. Y apareció lo nuestro; en este caso, como corríamos el riesgo de que directamente no se hiciera lugar a la querella, nosotros le entablamos un juicio. Pero entonces hicimos presión política, aparecimos en Sáenz Peña y aparecimos nosotros también en los medios diciendo algunas cosas sobre el caso y le hicimos saber al juez que llegaríamos hasta las últimas consecuencias para que él rectificara su proceder. Esta mujer estaba esperando familia en esa casa-institución. Para información de ustedes, el hijo nació muerto, pero no lo vimos, no nos consta que naciera muerto. La madre y su futuro hijo estaban a cargo de la Secretaría del Menor y la Familia, es decir que con la custodia de Atilio Álvarez este niño había nacido muerto. La niña que fue dada en adopción ya volvió a Sáenz Peña y está en manos de su padre carbonero, sin que vuelva la madre todavía. A pesar de que hay fallos judiciales, hay sentencia sobre el caso ordenando el regreso a la madre del niño adoptado y del futuro niño por nacer, Atilio Álvarez dijo que no iba a cumplir la sentencia por seguridad de la madre y en beneficio del niño por nacer hasta que el parto no ocurriera… Todavía no volvió la madre… hace cuatro meses, tres meses de la sentencia judicial… No se ha cumplido una sentencia judicial, por eso yo soy muy pesimista acerca de estas cosas.

Adoptar un niño

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Revisar los casos por iniciativa propia nos ha costado muchísimo; no lo hemos logrado, solamente en el caso de San Isidro, en el que a través de mucha presión del Movimiento Ecuménico este caso se reabrió y el juez rectificó su decisión pero a través de un desandar muy costoso y traumático. Porque aquella familia que había recibido al niño estaba encariñada con el chico. El chico tiene ahora dos años y cuatro meses y hace quince días el juez resolvió que la madre podrá visitarlo. Se imaginan ustedes que ésta es una situación muy dura; para una madre que vive en Apóstoles, Misiones, es difícil visitar un hijo que está en San Isidro, provincia de Buenos Aires, con toda la frecuencia que quiera, ver si el niño la reconoce, se encariña con ella, no la puede reconocer pero reconoce que ésa es su madre. Si el niño deseara dentro de unos años ir a vivir con su mamá lo puede hacer. Nos pareció además sensato, aparte de la insensatez que significa que el Estado no ponga los medios económicos necesarios para que esa mujer se traslade permanentemente o frecuentemente desde Misiones hasta Buenos Aires… aparte de esa insensatez nos pareció sensato que el juez trate de arreglar esta situación de la manera menos traumática posible, pero éste es un caso que nos lleva a preguntarnos lo siguiente: ¿de dónde parten todos los pasos previstos por la ley para un proceso de adopción? ¿Parten del momento en que una madre entrega a su hijo al juez o parten del momento en que un chico es sustraído ilegalmente de su madre? El juez revisa concientemente todo lo que hay detrás de esto y lo acepta; pensemos en la cantidad de casos que hay en nuestros juzgados y lo que son nuestros juzgados. En pocas provincias hay juzgados de familia; generalmente son los jueces civiles los que atienden toda esa enorme variedad de problemas comprendidos en el código civil; se imaginan ustedes que hace falta montar todo un servicio social que sustento la tarea investigativa del juez. Pues yo puedo decir que en el noreste esto sucede. Y que las resistencias para que esto suceda son grandes, enormemente grandes. Yo la conocía a Eva Giberti personalmente hace poco tiempo, creo que dos o tres años, y Eva nos conoció a nosotros en el duro trámite de provocar en el Chaco un cambio de legislación. Teníamos una ley del menor y la familia de cinco años de antigüedad que parecía haber sido hecha en 1919. Bajo los paradigmas de principios de siglo se había hecho esa ley que necesitaba ser modificada y entonces en el transcurso de unas Jornadas bastante importantes que hicimos en Resistencia nos visitó Eva Giberti y también el juez Cárdenas, que deben ser conocidos por ustedes seguramente. Cárdenas me decía que para que una ley funcione es necesario que haya buenos jueces, jueces concientes.

Adopcion niño

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Toda novela familiar implica una transformación de la realidad en forma de invento. En este caso la transformación significa convertir en negativo aquello que no resultó eficaz, pero que se esperó que sirviera, es decir, la fertilización, ahora acompañada por el sentimiento de injusticia.
La novela familiar de los adultos en estas circunstancias gira alrededor del mito de transformación, al estilo de Pigmalion o de My Fair Lady: ambos conducen a la transformación de un ser original en otro ser. Cuando ese otro ser es un niño adoptado se arriesga la transformación en positivo de una criatura incorporada originalmente en clave negativa, dada su adopción como suplente del hijo consanguíneo, además de los complementos psicosociales que los adoptivos pueden arrastrar consigo por su origen.

Adopcion niños

Adopcion niños

¿Qué sucede con el borramiento del lugar del padre en nuevas modalidades de configuraciones familiares: madres solteras, parejas de mujeres que adoptan? ¿Son sustituibles los lugares y las funciones?
¿Qué pasará, cuál será el devenir durante la socialización  escolarización de esos niños en la confrontación con otros modelos?
¿Qué permanece y qué cambia en estos enigmas de hoy?