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Adoptar

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III. Al tratarse de cuestiones tan delicadas como el estado de familia y por ende la filiación de los sujetos que se ven involucrados en esta temática, la primera respuesta debe tratar sobre la licitud o no de los actos que hacen a la fecundación asistida en general. Luego cabe responder a la necesidad o no de una legislación específica sobre la materia. Si la respuesta es afirmativa tendremos que analizar y definir los contenidos de la ley a dictar. O sea que la actividad como tal no va en contra de principios constitucionales. Es lícita la fecundación asistida y es necesario legislar. El tema es legislar. ¿Cómo?, ¿para qué?, ¿para cuidar al ser humano?, ¿para restringir sus derechos?, ¿para focalizar la legislación en el tema del embrión o en los derechos del niño que va a vivir, y prever cómo se va a desarrollar?
Se verán algunos de los puntos que tiene que contemplar la legislación. Debe haber una línea directriz de respeto al ser humano y considerar que procrear dentro de consideraciones dignas es un derecho humano.
Si se asume la necesidad de dictar una ley especial sobre la materia, los puntos principales en discusión y en los que difieren los distintos proyectos legislativos son:
1) Si acceden a estas técnicas sólo matrimonios o uniones de hecho, qué tipo de uniones de hecho, y en especial, si   se autoriza a mujeres sola.
2) Limitación de folículos a fecundar.
3)Autorizacion solamente de la fertilizacion homologa excluyendo la heterologa
4) Prohibicion de la crioconservacion.
5) Incorporación de la adopción de embriones. Adopción prenatal

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Nuestro trabajo con los postulantes comienza con la apertura del legajo, el cual consta eje la documentación necesaria, la planilla de inscripción, los informes sociales y psicológico y de las Asesoras de Menores, y una síntesis de los temas abordados en cada una de las intervenciones del Servicio Social.
Desde la primera entrevista se acuerda la modalidad de trabajo y las posibilidades de nuestro Registro de Adoptantes; y se comienza a indagar sobre las expectativas y motivos de la adopción; también se acuerdan entrevistas periódicas con la asistente social que los atiende.
Durante el tiempo de espera de los postulantes, nos ocupamos de tratar con ellos sus expectativas, motivaciones, historias de vida de la familia, proyectos, dudas, situaciones laborales, sociales y económicas, su integración en diferentes ámbitos comunitarios, la esterilidad (si la hubiere) y los tratamientos médicos realizados, situaciones de otras posibilidades de adopción que hayan tenido. Es decir que durante ese tiempo de espera (que a veces es el eje de su preocupación) nuestro interés es crear un ámbito confiable donde se planteen todos las cuestiones sobre el tema; en varias situaciones sugerimos terapias; en otras, ámbitos de apoyo (donde pueda*! tratar temas puntuales que aparecen durante las entrevistas), y también sugerimos bibliografía para leer.
Hacemos hincapié en la preparación para hablar con el hijo de “su adopción” (“su verdad, su derecho a la identidad”). En algunas situaciones (pocas) hemos constatado que “no todas las familias atendidas han podido hablar con el hijo su situación de hijo adoptivo”.
Desde el año 1984 se implemento el Programa de Amas Externas (Servicio de Atención a Menores en vías de adopción), que son familias que se ofrecen en forma voluntaria, ad honorem, de las que se cuida su identificación para que no se entorpezca su tarea.
Con dichas familias tenemos entrevistas en todas las áreas (psicológica, social y legal) y se las prepara para esta tarea.

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En San Carlos de Bariloche, actuamos directamente en adopción desde el Poder Judicial: el Departamento de Servicio Social, el Cuerpo Médico Forense (psicólogo), y las Asesorías de Menores e Incapaces y, desde la aprobación de la Ley 24.779/97, los Juzgados Civiles, ya que si bien se sancionó en la provincia de Río Negro la Ley de los Juzgados de Menores, éstos aún no se han implemen-tado.
Desde los hospitales (de Bariloche y de las otras localidades de la Zona Andina) intervienen los equipos de Servicio Social, psicólogos, Neonatología, Pediatría, quienes abordan la situación de la familia biológica, manteniendo entre ambas instituciones una comunicación y coordinación lo más fluida posible.
El tema de adopción, si bien es un programa que desarrollamos con interés y preocupación, no es nuestra única función, ya que el Departamento de Servicio Social interviene en los demás temas de familia en los fueros civiles, penales y ministerios públicos.

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Segundo caso. A principios de este año nos enteramos por los diarios de que un peón de carbonería en Sáenz Peña —ni siquiera un empresario de carbonería sino un peón— había denunciado a los medios —porque ustedes vieron que ahora si ustedes quieren que algo se sepa se debe ir directamente a un medio—, y entonces un medio se hizo eco de su queja y publicó que Catalino Bordón pedía que le devolvieran a su mujer y a su hija, que le habían sido sacadas por el orden judicial. Nos costó muchísimo entender a este pobre hombre, entender qué quería decir en su media lengua; nos contó que una pequeña hija había sido retirada por orden judicial junto con su mujer del horno en que vivían —porque su casa era un horno de carbón, vaciado por supuesto, un horno de campo enorme, tan enorme que puede tener un metro sesenta, un metro ochenta, donde la gente entra agachada, ahí vivían ellos—. Y su mujer era una muda, una muda que había sido declarada incapaz por el juez. Y por lo tanto, si era incapaz, la hija de una incapaz era más incapaz que la madre, y el juez podía disponer de ella. Tanto el defensor, nombrado por el juez interviniente, cuanto el mismo juez, declararon incapaz a la mujer muda porque no podía expresarse en ninguna lengua conocida y entonces dispusieron de su hija: la niña de un año y medio fue entregada en adopción a un matrimonio de un barrio de Buenos Aires; muy rápidamente fue entregada en adopción. Nosotros no sabíamos qué hacer porque nuestros medios económicos son limitadísimos para actuar. Siempre estas cosas, estos atropellos a la legalidad que constituyen verdaderos delitos, ocurren así, se adoptan a los hijos de los pobres generalmente y no se adoptan dentro de la misma ciudad, siempre se adoptan lo más lejos posible; esta mecánica resguarda al juez, resguarda a todo el mecanismo que gira alrededor del juez, de futuros reclamos, porque todo reclamo es oneroso. Y entonces recurrimos a Eva Giberti para que nos hiciera un peritaje rápido en Buenos Aires, para ver dónde estaba la madre de la pequeña. La madre estaba internada en un instituto que se dedica en Buenos Aires a acoger madres embarazadas solteras para protegerlas hasta el parto puesto que esta mujer estaba nuevamente embarazada.

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Marina prácticamente entregó el caso al Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos (MEDH). El MEDH se interesó, fue a hablar con el juez de San Isidro. Y el juez le dijo: “Esto es irrecuperable; ha pasado un año y medio, el chico ya está en adopción definitiva. Esto está terminado”. No quisimos resignarnos a esa situación. Un juez da por cerrado un caso, para abrirlo nuevamente… ustedes saben todo lo que cuesta. Hay que poner abogados, el organismo que patrocina este caso tiene que pagar abogados porque los abogados que trabajan en derechos humanos gratuitamente… nuestra experiencia acerca de ese ejercicio voluntario o de voluntarismo, de mihtancia social, no es buena. Cuando uno ata a un abogado a un caso hay que pagarle los honorarios si no el caso fracasa, puede caer, hace falta una gran voluntad de militancia para que un abogado se ate a un caso durante varios años, lo siga y lo persiga en los juzgados como si fuera una cosa en la que él tiene un interés económico.

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Cuando frente al desamparo y la soledad de un chico o un adolescente, el Instituto del Patronato permite el ejercicio concurrente del juez, del Ministerio de Menores, del Organismo Técnico Administrativo, a la luz de la Convención, asistimos casi a una metáfora de la República, o tal vez sea una reproducción, una micro-reproducción de lo que es la República. Fundada en la confianza de las instituciones, no en la mera credibilidad. Parafraseando a Dolto, hay una responsabilidad de todos con cada cual, en este caso con el niño. La ciudadanía efectiva de la infancia debe ser garantizada porque es allí donde se asienta la construcción de la República, los chicos son buenos para la democracia, la vigencia del estado de derecho. Desde el nacimiento de este ciudadano niño, estamos meciendo la República. Desde el acompañamiento en la adopción de un chico de 5 años le estamos mostrando que existen instituciones que lo defienden, que garantizan lo suyo, a él y a los pretensos adoptantes; para quienes constituyen un vínculo moral nacido de la más entrañable solidaridad, capaz de emplazar un nuevo estado de familia, es posible esperar actitudes semejantes de solidaridad, capaces de crear y emplazarnos a todos en otro nuevo estado y también en otro estadio de la República más adulto, más solidario, más transparente, legítimo.

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Es esta una primera mirada, seguramente no es la más honda; de allí la inexcusable e imprescindible necesidad de buscar la certeza de que esta genitora singular ha decidido entregar a su niño, que no quiere implicarse a pesar de habérsele ofrecido y suministrado los recursos de todo orden que constituyen ese piso de despegue del que antes hablaba, porque su pobreza en este caso es la falta de deseo de ser madre para que, como Mendizábal Oses decía, la adopción sea una institución ético-jurídica. Ésta es la primera imprescindible veriñcación: la actitud de la genitora. Sólo a partir de esta convicción compartida desde todos los saberes intervinientes podremos construir los cimientos del instituto de la adopción y la primera pero no la única transparencia. Sólo a partir de esta primera seguridad podremos empezar a pensar en la adopción como la mejor estrategia de defensa y garantía de los derechos de la infancia. Cuando agotamos todos los recursos y todas las posibilidades para que la genitora se convierta en madre o que el niño quede en el seno de su familia contemplando también el tiempo de puerperio, ¿frente a tanta conmoción podemos hablar de acto jurídico válido? Hablar de adopción después de esto es buscar para ese niño a sus padres y ahondar en los silencios, en los fantasmas, en las motivaciones, en su deseo de ahijar, en su vocación de trascendencia, en sus calidades funcionales para el ejercicio de la patria potestad. Es por eso que desde el Derecho buscamos que las pericias nos hablen sobre esto, sobre las motivaciones que los llevan a ahijar. ¿Qué calidades personales van a sostener el ejercicio de la función materna y paterna? No cuan virtuosos son como seres humanos, qué excelentes personas o cuánto hicieron para ser fértiles. Necesitamos saber si pueden ser padres de niños más que de bebés. Al menos en Salta, donde la demanda es compartida, necesitamos que se potencie lo mejor de los pretensos adoptantes: la posibilidad de ser padres de niños ya crecidos. Necesitamos alentar otras posibilidades y sacarlos de lo bucólico, esta cuestión bucólica que tienen respecto del niño de poco tiempo, para satisfacer por sobre todo la humana necesidad de la familia o de familia de los chicos sin padres.