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Niños adoptar

ninos adoptar

Yo creo que la feliz coincidencia de que yo esté acá entre ustedes, entre psicólogos, me lleva a reclamar en este ámbito un compromiso muy (irme no sólo desde el punto de vista terapéutico —cómo restañamos la sangre de las heridas de las personas lastimadas en todos los procesos irregulares de adopción—, sino también en cuanto a prevenir las monstruosidades que ocurren en nuestra sociedad. Yo les digo que no hay adopciones en la clase media, la gente de clase media no entrega a sus hijos, puede abandonarlos pero no los entrega, las adopciones en su gran mayoría —no sé en qué porcentaje, no somos capaces do hacer una estadística sobre estos temas— vienen de los hogares o de las madres muy pobres. El proceso que debe seguirse en el país para prevenir, es educación y educación con toda franqueza, derribar todos los mitos, no es posible que el trabajo apostólico de una monja se base sobre la pobreza de la gente. Lo mismo que las procesiones de San Cayetano: si el poder de las iglesias debe basarse sobre el pobrerío, sobre la capacidad do convocar a los pobres, yo creo que estamos fallando fundamentalmente, no es la sociedad que queremos seguramente y nos estamos traicionando nosotros mismos, en lo que ambicionamos tener. Hay que tener una voluntad Ierre a de cambio, debe cambiar la educación, debemos cambiar todos nuestros puntos de vista y hacer que en la sociedad haya cambios profundos, si no van a seguir los psicólogos restañando la sangre de las heridas provocadas por estas situaciones y además el mercado no debería ser éste. Muchas gracias.

Bebe adopcion

bebe adopcion

A los cuatro días el niño estaba en Buenos Aires, en Martínez, y el caso estaba radicado en un juzgado de San Isidro. Esta mujer nos llama un año y medio después, tras muchas luchas por recuperar a su hijo y muchas mentiras y muchos engaños, porque la administración pública es muy artera en esto. Y nuestros colegas conocen demasiado las leyes argentinas y las trampas que se pueden montar alrededor de esas leyes. Y son también artífices de una serie de recursos aparentemente legales pero que son grandes delitos. Si alguna vez algún asistente social, si alguna vez algún abogado fuera juzgado por estos delitos, no existen penas en nuestros códigos para estas cosas.

Adopcion de bebes

adopcion de bebes

La interacción fuertemente emocional con el bebé se ve amenazada por un período de guarda que inscribe la relación madre/hijo en la modalidad “retener y soltar”. Se siente jaqueada desde su mundo interno y desde la ley. Enfrenta la desvalorización social por la imposibilidad de hacer un hijo propio y al mismo tiempo la exigencia de tener que ser mejor que el común de las madres.

Adopcion bebes

adopcion bebes

La aceptación como posible adoptante le trae una satisfacción ambigua: ante la proximidad de la entrega de un bebé, aparece por primera vez la proveedora, la Medusa, la Otra.
“Una Medusa”, al decir de Baudrillard, “es la alteridad radical”, la Otra a quien no se puede mirar sin morir. La madre adoptante no puede dirigir la mirada hacia la otra madre, porque si existe una madre, ella ¿qué es? Si la otra es la madre, ella no es madre; por lo tanto, no es.
¿Por qué digo esto?
En el imaginario social no hay dos madres. “Madre hay una sola”, la segunda madre de acuerdo con la tipificación social es la maestra o la madre protectora de desamparados, como la madre Teresa de Calcuta o la Virgen. La adoptante está excluida de esas categorías; aunque le cuesta y a veces no puede admitir la presencia de la otra, no puede evitar pensar en ella, la proveedora del hijo que ansia tener.

Adoptados

Adoptados

En este contexto general que corta y recorta al mundo en este tiempo, es cada vez menor el espacio que queda para el sujeto (entendido en términos socio-psicoanalíticos. Así, la ya de por sí complicada lucha por el espacio y la individuación de los adolescentes que por definición y estructura es extremadamente compleja, queda sobre determinada aún más por estas características macrosociales en las que se inscriben. A esta necesidad corresponde por ejemplo el hecho de marcarse el cuerpo, de los tatuajes, de los pelos teñidos, de los aros ubicados en sitios  no convencionales , como expresión clara entre lo general y lo particular de la conflictiva de cada adolescente de esa lucha por el lugar propio.