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Adoptar

Entonces habló Camila…
Guillermo intervino nuevamente, esta vez entre enojado y sorprendido. “¿Cómo que no nos puede pasar? ¿Acaso vos sabes si vas a poder tener hijos?”, preguntó con dureza. Entonces se hizo un largo e incómodo silencio en el que la tensión crecía hasta un punto intolerable. Esa pregunta nos había atravesado a todos y la respuesta generaba mucha ansiedad.
De pronto, Camila, que había permanecido inusualmente callada, preguntó si podía hablar. Hubo un alivio general que duró poco porque ella empezó diciendo: “¿No es algo que nos podría pasar? A mí me pasó. Yo soy hija adoptiva”. Sus compañeros y la maestra enmudecieron; nadie podía reaccionar. A continuación, se escucharon distintas voces: “Pero… si nos conocemos desde el jardín, Camila” “Pero… nunca nos dijiste…”. “Cómo habrás sufrido con esta discusión…”.
Camila retomó la palabra; ahora se la veía menos tensa. “Nunca necesité contarlo porque para mí era algo natural. Yo soy hija de quienes son mi mamá y mi papá. Sé que no soy hija biológica pero siempre sentí que soy su hija. Les pertenezco y me pertenecen.” El silencio era increíble; se escuchaba el coro de respiraciones de todos y de cada uno. “Mi vida empezó siendo difícil y sé que para mis padres también lo fue. Lo sé porque hablamos mucho: me contaron todo lo que sabían de mí. Hablamos de mis padres biológicos, de las razones por las que fui dada en adopción, de
los motivos que los llevaron a adoptar. También de las dificultades, de los miedos y de las angustias que tenían. Hablamos de todo y durante mucho tiempo. Hablamos solos y acompañados, tanto, que hoy no necesitamos hacerlo. Hoy no tenemos dudas de que ellos son mis padres y de que yo soy su hija.”

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Adopciones de alto riesgo

Adopciones de alto riesgo
Los niños y jóvenes a los que hago referencia en este artículo constituyen un grujió pequeño formado por algunos de mis clientes durante vanos años. Tomando en cuenta que los niños mayores de cinco años constituyen una pequeña minoría dentro de los adoptados internacional-mente, y que asimismo sólo un pequeño porcentaje (20%, von der Lieth, 1997) de niños presenta problemas, nos encontramos con una muestra de adopciones de alto nesgo.
En efecto, estudios británicos y australianos (Hoks-bergen, 1991; Harper, 1994; Payner, 1994) muestran que factores como la alta edad al ser adoptado/a. un encuentro negativo con el hijo/a adoptivo/a. niños con necesidades emocionales y psíquicas especiales, niños con vivencias traumáticas y niños con dificultades emocionales y largos períodos de incertidumbre antes de ser ubicados en adopción constituyen un grupo de alto riesgo en cuanto a la posibilidad de que la adopción no funcione. Estos autores señalan que también otras vivencias tienen (doctos negativos, como experiencias de otras adopciones que no fun-cionaron. cuando el niño se ve obligado a romper con todo lo que conocía, como familia, amigos, escuela, hermanos, etc. También se señalan como mas complicadas y riesgosas las adopciones de grupos de mas de tres niños, cuando el hijo adoptivo es mayor que los biológicos o (mando se encuentra en edad cercana a uno do ellos. Asimismo cuando el niño tiene dificultades durante largo tiempo para adaptarse a la nueva familia y/o (mando las expectativas de los padres no corresponden con las cualidades o recursos de los niños.
El hecho, por ejemplo, de que la mayoría de los padres adoptivos tengan educación académica es un recurso importante en la etapa de la educación primaria —si los padres le dedican suficiente tiempo al niño/a, claro esta, mientras que posteriormente puede ser difícil para padres de éxito profesional aceptar que sus hijos adoptivos tienen menos capacidades intelectuales o intereses menos sofisticados que ellos. Esta también puede ser una nueva pérdida para los padres, que en algunos casos tendrán que elaborar.

La adopción de niños en Noruega

La adopción de niños en Noruega
La adopción de niños en Noruega se encuentra reglamentada por el Estado. Antes de ser aceptados para adoptar, una pareja debe pasar por una serie de entrevistas con el objetivo de determinar su motivación, aptitud, economía y vivienda, para ser padres adoptivos. Se le da prioridad a los solicitantes menores de cuarenta años para adoptar los niños más pequeños, y el trámite de adopción en sí lleva por lo menos de dos a tres años. Como no hay suficientes niños noruegos que puedan adoptarse, se aceptan adopciones del exterior, pero sólo si se llevan a cabo a través de los tres organismos privados —Adopsjonsforum, Verdensbarn e Inoradopt,— reconocidos estatalmente para facilitar adopciones. En 1997 hubo aproximadamente 12.000 niños noruegos adoptados en el exterior (en Suecia la cifra es de 37.000). La mayoría de los niños vienen de Corea, India, indonesia. Etiopía, China, y distintos países latinoamericanos, sobre todo Colombia, pero también Brasil, Perú, Costa Rica, Chile, Guatemala. Hubo catorce adopciones de la Argentina y algunas de Nicaragua.
Como consecuencia de las estrictas regulaciones (pie entre otras cosas tienen como objetivo impedir el tráfico de niños, es cada vez más reducida la adopción de bebés. Algunos países cobran honorarios extras por sus bebes, e incluso llegan a venderlos. Noruega rechaza este tipo de comercio y se adoptan a veces niños mayores de t res años. Muidlos de ellos con experiencias muy traumáticas: han sufrido pérdidas afectivas, han vivido en la calle, han sufrido vejaciones y maltratos de todo tipo.
Lamentablemente las investigaciones preadopción no están consecuentemente acompañadas del seguimiento necesario después de llevada a cabo la adopción, y los nuevos padres están a menudo solos cuando se trata de hacerse cargo de sus propias reacciones y las de sus lujos adoptivos. La adopción internacional es costosa —entre diez y quince mil dólares— y la mayoría de los matrimonios pertenecen a clase media alta o alta, y son personas de recursos económicos y profesionales holgados. Esto puede que contribuya a que traten de solucionar los pro-blemas familiares por cuenta propia, y/o a que los profesionales no les den la ayuda necesaria ya que los trabajadores sociales o psicólogos los consideran (amibas con buenos recursos humanos y materiales, y prefieren creer que los inconvenientes que relatan —problemas de conducta y escolares, rechazo a los padres, control exagerado, introversión— no son de mayor gravedad y serán superados con cariño y —a menudo enfatizan— límites claros. Como veremos, esto no es suficiente cuando los niños han vividos situaciones extremas de hambre, maltrato, pérdidas, vejaciones.
Mientras las investigaciones que se realizan en toda Escandinavia señalan que entre un setenta y un ochenta por ciento de los niños adoptados (Dalen y Saetersdal, 1992; Botvar, 1994; van der Lieth, 1997), tienen una adaptación sorprendentemente buena en la escuela, su vida social y de trabajo, otras investigaciones basadas en población clínica (Cederblad. 1991) muestran, sin embargo, que mientras antes de los doce años los jóvenes adoptados no se encuentran registrados entre los clientes de los policlínicos de psiquiatría infanto-juvenil tan a menudo como otros chicos suecos, a partir di1 los veinte años esta situación pareciera revertirse, ya que es de dos a tres veces más probable encontrarlos entre los clientes internados en instituciones psiquiátricas e institutos para tratamiento de problemas de conducta para jóvenes. Las interpretaciones de esos resultados simulan que posiblemente los padres tratan de ayudar al hijo/a por su cuenta mientras es pequeño/a pero que los eventuales problemas de este se agravan en la adolescencia requiriendo a menudo una internación.

Adopcion

adopcion

Nosotros queríamos un marco legal distinto para forzar el cambio de actitud en los jueces y entonces hicimos estas Jornadas que duraron tres meses. Hemos logrado sacar un nuevo texto legal, se sancionó el 12 de diciembre de este año y se llama Estatuto Jurídico del Menor de Edad y la Familia; no se pudo poner “del niño”, apenas se logró poner “menor de edad” para que no sea a secas “menor”, con todo lo que significa “menor”. Cuando el texto llegó a discusión en la Cámara de Diputados pasó a Comisiones, hubo una dura lucha en Comisiones para que el texto no se modificara; con ligeras modificaciones que no nos disgustaban totalmente llegó a la votación, pero cuando fue revisado para la publicación una diputada (que había asistido a la conferencia de Eva Giberti y que había obtenido un certificado de aquellas Jornadas) se encargó de modificarlo totalmente y hacerlo firmar como sancionado. Esta ley tiene contradicciones fundamentales. Yo menciono esto para que ustedes vean la enorme cantidad de resistencias que hay para modificar actitudes sobre estos problemas. Esta experiencia que ahora nos lleva a nosotros, organismo que propuso un texto afortunadamente distinto al definitivo, a cuestionar ante la Cámara de Diputados la sanción de la ley y pedir una rectificación, está demostrando que un durísimo trabajo de tres años para promover cambios legislativos se frustra simplemente en la corrección —debería haber sido corrección ortográfica en todo caso, con concordancias gramaticales, etc. pero de ninguna manera con modificaciones de fondo—; nos está demostrando cómo hay lobby, lobbies muy activos para conservar estas cosas, para conservar el statu quo. Yo puedo decirles que ocurre lo mismo en todos los ámbitos de la justicia de la provincia donde nosotros trabajamos. Las luchas de Marta Pelloni en Corrientes precisamente se fundan en las actitudes conservacionistas de todos los que concurren a un proceso de adopción por no modificar ese statu quo, y yo les puedo decir que a pesar de que Marta grita mucho y también habla mucho no dice mentiras, puede ser que no exprese en el lenguaje jurídico con precisión lo que quiere decir pero lo que dice es absolutamente cierto. A mí me consta porque tuve que ir hace dos meses a Goya a testificar algo que a mí me constaba ante un juicio que se le entabló por injurias y calumnias de parte de aquel abogado que apareció en todos los canales de televisión del país poniendo precio a las adopciones de ojos azules, de ojos verdes y de ojos marrones. Ustedes lo vieron filmado por cámara secreta seguramente. Ese abogado correntino le entabló una demanda por tres millones y medio de pesos por injurias y calumnias a Marta Pelloni. Como en esos días yo estaba en Corrientes y escuché cosas, fui a testificar a favor de Marta y sé que no dice mentiras, así son las cosas.

La adopcion

la adopcion

De algún modo yo creo que mi intervención va a enriquecer este panel porque no es que esté en desacuerdo con la Dra. Arrúe, sino que creo que toda sociedad dinámica exige enfrentamientos. La República exige enfrentamiento, el modelo republicano exige enfrentamientos. Enfrentamientos. ¿Qué significa? Sociedad por un lado, Estado por el otro. Fundamentalmente éste es el enírentamiento dinámico que crea una sociedad libre. Donde no haya enfrentamiento entre sociedad y Estado, donde haya una armonía absoluta, debemos empezar a desconfiar que estamos bajo una dictadura. Y entonces yo voy a disentir en algunos aspectos aparentemente con la Dra. Arrúe. Yo creo que ella expresa el deber ser de la Justicia en la Argentina y tal vez sea su experiencia personal, personalísima en el Poder Judicial o en el Ministerio de Menores. Yo creo que por lo menos en la parte noreste del país, lo que son las provincias de Formosa, Corrientes y Chaco, norte de Santa Fe, sin ninguna duda es un gravísimo problema, pero las cosas no son así. Traigo conmigo parte de los expedientes judiciales que se han montado alrededor de nuestras denuncias y nuestras demandas de justicia, por si a alguien le cabe duda de que lo que yo expongo no sea cierto. No se preparen para cosas tan terribles, las cosas que yo voy a decir son comunes y conocidas, el único valor que tienen es que yo en este momento les esté diciendo que a
mi me constan.

Adopcion internacional

adopcion internacional

Hubo un tiempo en Roma donde el instituto de la adopción fundaba su sentido en el interés político de los adultos. El César adoptaba para designar su sucesor. Hay un tiempo que vivimos donde el ocultamiento, la clandestinidad, el silencio, en suma, tal vez encuentre en algún irracional sentido en la ingenuidad de quienes buscan la no discriminación; en ese silencio cómplice y en ese secreto siniestro estamos todos involucrados. A la sombra de ese silencio va transcurriendo nuestro malestar en el mundo, no sólo la historia personal y singular del niño, no sólo su historia familiar en sordina. También se teje, está pendiente, la historia social de todos. De los silencios sombríos o de las historias y palabras transparentes que constituyen, contienen y legitiman. Voltaire nos dice que las palabras hacen las cosas en gran parte y cambiar las palabras, y más generalmente las representaciones, es ya cambiar las cosas. Un cambio epistemológico es el poder. De nominación constituyente. El estatuto epistemológico de la posmodernidad, escinde, fractura, dicotomisa y desintegra, cuerpo y alma, por ejemplo, cuando la persona es una indisoluble e irreductible unidad. Son los padres los que pueden desear ahijar y así trascender. Cuando sólo se es hijo, cuando se es deseado. Cuando todos los saberes deben confluir y estar al servicio de ese universo que es la persona, nunca mejor llamado universo, diría Fogwill, con su derecho a la identidad, a la verdad, a la expresión de sus ideas, de sus creencias y de sus afectos, con su derecho a la familia, a la educación y a la salud, al techo y al trabajo.

Adoptar un niño

adoptar un niño

También la pierde y con ella el sentido de trascendencia que el hijo importa. Por otra parte es cierto que la máquina sustituyó la necesidad de mano de obra, que ya no son necesarios tantos brazos y bracitos, que la desocupación aumenta porque la tecnología avanza, aun en la economía y en la cultura del noreste, pero no se advierte la necesidad de esclarecer sobre planificación familiar ni de declarar y sostener, desde los actos, que la vida extrauterina es tan sagrada como la vida intrauterina y que la vida y la calidad de vida son dos manos entrelazadas. Entonces tal vez sea cierto que al hablar de adopción importa hablar del silencio de políticas sociales eficaces que habiliten a los habitantes a ser personas, a ejercer su condición humana en dignidad. Al fin y al cabo las leyes son la institucionalización jurídica de las políticas sociales.

Adopcion

adopcion

Hablar de adopción es también hacerse cargo del contrasentido y de lo paradojal, porque es hablar, como dice Eva Giberti, de los silencios y también de los fantasmas. De los silencios que desde la institución se callan, homologando así otra forma de tráfico. Cuando la progenitora manifiesta su imposibilidad de criar su hijo por falta de recursos materiales y no solamente no los proveemos sino que no la promovemos como persona, no la habilitamos para el ejercicio de sus derechos, deberes, funciones, no le facilitamos el piso de despegue, entonces la pobreza de modo perverso os provisión que presupone la mutilación del binomio y la asignación del niño como hijo que otros esperan, desde otro estadio socioeconómico. La única riqueza del pobre, su prole, tampoco le queda.

Adopciones

adopciones

Las características de este período obligan a conductas de sobreprotección y sobreadaptación. Se genera un estado de constante amenaza por la pérdida de su hijo debido a la presencia de la otra y de los otros que pueden venir a buscarlo para quitárselo. A este peligro que proviene del exterior se le suma la reacción de expulsarlo por ajeno, por extraño, opción propuesta por el período de guarda que autoriza a “devolverlo”.

Ley adopcion

ley adopcion

La adopción requiere de un proceso conciente de adaptación a las instituciones y a la ley. La espera es una etapa incierta e inquietante, por segunda vez se ve cuestionada e investigada en cuanto a sus probabilidades de ser madre. Siente perdida la posibilidad de autoafirmarse. La condición de estar capacitada para la función materna depende del afuera: reside ahora en la justicia.