La cocina es divertida e instructiva
Llevemos la aventura a la cocina. Una idea es organizar, con la frecuencia que sea posible, “El festín de los…” (completar con el apellido familiar), en cuya preparación participe toda la familia. Entre todos hay que elegir los ingredientes; pensemos en el color, la textura, la forma y la variedad. Es más sencillo es crear salsas para pastas, panqueques o hamburguesas. También los sandwiches admiten ingredientes novedosos.
Olvidemos que la cocina es una actividad cotidiana que realizamos automáticamente. Recordemos la magia del caldero de las brujas y la ilusión del juego de química para estar a tono con la expectativa infantil. Seguir una receta implica resolver instrucciones, medir, cortar, amasar, licuar…, y la estrella: cascar huevos. Los chicos observan: un sólido se transforma en líquido, aceite y huevo hacen mayonesa… (aunque, como ya dijimos, no se trata de abusar de esta salsa).
Cocinar en familia
9 de enero de 2012Alimento de sus hijos
7 de enero de 2012¿Cómo lograr que prueben un alimento nuevo?
Un desafío que preocupa a muchos padres. “Vas a probar un poquito y te voy a dar mucho de lo que te gusta. Si lo pruebas, te voy a escuchar con más atención cuando me digas que no te gusta”, son frases que sugiere la psicopedagoga Julia Herrera.
“El hecho de que los chicos coman cosas nuevas entra en el capítulo de la curiosidad infantil. Si les das algo atractivo, lo quieren descubrir; por ejemplo, cuando ofreces un juguete nuevo a un chico, no dice que porque es nuevo no lo quiere, sino que lo toma, lo abre, lo desarma. Si no ocurre igual con la comida, es que previamente hemos hecho algo mal”, opina José Luis Gil.
En cualquier caso, si se niegan, bueno, qué le vamos a hacer. Algún día, su novio o novia les hará cambiar de idea.
Seamos creativos con nuestra familia, a la hora de la comida y a cualquier hora. Una mamá con chiquitos cuenta: “En casa, cuando hay espa-guetis con salsa, jugamos a que somos italianos, nos ponemos la servilleta al cuello y hablamos a lo italiano. Es muy divertido, se le ocurrió a mi marido porque los chicos se ensuciaban la ropa con la salsa y no aceptaban ponerse la servilleta al cuello porque decían que era muy incómodo, pero si jugamos a ser italianos, no se oponen”. El juego es un excelente recurso para todo.
Educar a sus hijos
5 de enero de 2012Mejor sin televisión y sin teléfono (se puede, está el contestador automático). Claro que, si una noche toca pizza y gaseosas, podemos llevar la bandeja al living y hacer una especie de picnic. No les demos la lata con los modales, seamos positivos y elogiemos lo bien que lo hacen, es lo más fácil para que lo hagan cada vez mejor. Dejar comida en el plato… ¿cuál es el drama? “Yo creo que lo de obligar a comer es un error -afirma José Luis Gil, maestro-, pero un error en el que suele caer casi todo el mundo, porque no se está dispuesto a decir: ‘Puesto que hay comida, si alguien no come, es porque no tiene apetito. Si no vas a comer, no pasa nada, nos levantamos todos amistosamente y ya está, no es ningún drama’. Pero no suele ocurrir así, dejar comida en el plato es una tragedia. Creo que eso nace de los primeros miedos, de cuando el chico es muy pequeño y, si no quiere comer, no te puede decir si está mal de salud. Luego esos miedos se van arrastrando y el encargado de la comida de los chicos arrastra esa inseguridad.” Mayonesa con todo. Sin duda no es lo mejor para degustar diferentes sabores, la mayonesa actúa como un rasero igualitario: todo tiene gusto a mayonesa. Más que prohibírsela podemos pedirles que alternen, un bocado sí y otro no. O que hasta la mitad del plato coman sin mayonesa.
Este tipo de transacciones instala el espíritu democrático en la mesa familiar, más importante que el apego a la mayonesa, que suele mermar con el tiempo.
Comer en familia
3 de enero de 2012Comer en familia
Viernes 9 de la noche. Mi marido, nuestros hijos de 13,11 y 7 años y yo nos reunimos en tomo de la mesa para cenar. Lo de “en tomo” es una aspiración, porque el menor ya está con el codo sobre la ensalada.
-Martín, mi amor, bájate de la mesa, estarás más cómodo en una silla, y papá podrá servir… ¡Qué bien que estemos todos! -digo para inaugurar la comunicación, que casi nunca es sencilla, generalmente hablamos todos a la vez o nos callamos en perfecta sincronía.
Espero a que alguno diga algo, los miro a ver por qué tardan tanto en hablarme, con lo fácil que es. Están absortos sobre los platos tratando de averiguar los ingredientes de las croquetas.
-Pura dieta nutritiva, cariño -le informo a mi marido, que ha pasado a la etapa de la disección y usa el cuchillo como bisturí.
Melanie, que en la mesa se vuelve contorsionista, me dice condescendiente:
-Es que esta dieta ya no va más, ma. En la tele jamás la nombran.
Ante tal absurdo no sé qué responder y miro al padre a ver si se decide a comunicarse, pero ni caso.
-Bien, hija -digo pasando por alto la provocación-. Veo que ya no masticas tus míos junto con la ensalada, ahora vas a poner los pies en el piso y será perfecto.
El que está raro es Matías, ni una queja, ni una palabrota, ni siquiera esas risas pavas con la hermana.
-Martín, querido, es mejor que coloques la comida en tu plato y una vez que te metas algo en la boca, vas a hacer el favor de tragarlo. -A estas alturas de la cena y todavía sin comunicamos. Como si fuera una ocurrencia nacida del buen momento familiar, pregunto:
-Si pasaran un día entero con su mejor amigo, ¿qué harían?
Mi marido se asombra. Melanie, al ver la cara de su padre, abandona a David Bisbal (en su imaginación, siempre está con él) y retoma al seno familiar; Martín, por una vez, traga, y Matías se quita el walkman de la oreja por el que se oye un atronador hip hop. Yo me quedo alelada con la eficacia de los estadounidenses. La inocente frase la saqué de un test preparado por la Universidad de Iowa para comunicarse en las comidas familiares. ¡Y me había parecido una tontería!
Un momento único en la vida cotidiana Un estudio realizado por el Centro de Salud Mental de Alicante, España, revela que uno de cada tres adolescentes con problemas de salud mental pertenece a familias que no comparten las comidas, ni siquiera los fines de semana.
Comer juntos en familia y, si tenemos un bebé, también con él, crea un momento único en la vida cotidiana en el que se ponen en juego muchos aspectos:
Es un acto de amor. Nos reunimos; cansados o preocupados, de buen o mal humor, más allá de lo que nos guste, decidimos estar con los que amamos.
Algo instintivo como comer se transforma en una conducta que tiene buenas y malas maneras. lx>s utensilios nos imponen ciertas reglas para llegar al bocado, los platos reparten equitativamente el todo de la fuente y la compañía instala un código social en el preciso momento
en que debemos “mostrar los dientes”.
Da a la comida y a la bebida otro significado. Hay ciertas comidas que casi no se conciben fuera de una mesa compartida: una preparación exquisita, una fonduc o una torta convocan al festejo en compañía. Lo que contrasta con la forma de atracarse en el bulímico o con la imagen del bebedor solitario, quienes no se detienen en las cualidades de lo que ingieren ni en la forma en que lo hacen. Nos vuelve menos vulnerables a los modelos publicitarios que intentan vendernos una vida rápida y solitaria. “¿Cómo entender que estén de moda los negocios delivery y en desuso las familiares? ¿Será que el terreno que ganan los negociantes lo pierden las familias?”, pregunta José Luis Gil, maestro.
Por eso, aun cuando nuestras comidas familiares sean disparatadas, defendámoslas.
Empezar a ir a la guarderia
1 de enero de 2012• Intentaremos que en casa todo fluya de forma tranquila y relajada. No aumentemos la tensión que le implica empezar a ir a la guardería con discusiones, ritmos caóticos, etc.
• Aunque nuestra primera reacción a su llanto sea el sacarlo de la guardería, movámonos con pies de plomo. Pensemos que lo normal es que se adapte en pocos días.
• Sólo en los casos en que constatemos que el jardín maternal no funciona es recomendable que lo cambiemos de centro. El chiquito necesita un marco estable de referencia y muchos cambios lo perjudican.
• En el momento de despedirse, nada de mentiras (aunque nos puedan parecer piadosas) del tipo de “Vuelvo enseguida”.
Niños de mamá
29 de diciembre de 2011Tiene “mamitis”
Alrededor de los 8 ó 10 meses, la mayoría de los bebés pasa por una etapa en la que les cuesta más separarse de sus personas de referencia. Es la época de la “mamitis” acentuada: rechazan a los extraños y sólo quieren los brazos de su mamá. Es algo normal dentro de su desarrollo evolutivo, y lo lógico es que lloren desconsoladamente al ver que sus papas se van y los dejan en el Jardín. Durante este período, su docente tendrá que brindar al pequeño mucho afecto para facilitarle su adaptación y que se sienta seguro y querido.
Una forma de protesta de los chicos
27 de diciembre de 2011Es una forma de protesta
Entre los 15 meses y los dos años y medio, aproximadamente, los chicos pasan por una fase de afirmación de su personalidad. Se sienten “grandes” y más autónomos y no van a dudar en mostrar su interés por salirse con la suya. Retarnos va a ser su juego más divertido e intentarán imponer su criterio de las formas más variadas. Una de las más formidables es negándose a ir a clase. Está claro que haciendo lío al llegar al Jardín llaman sobradamente nuestra atención.
Cuando el niño atraviesa un mal momento
25 de diciembre de 2011Atraviesa un mal momento
Hay épocas en la vida de un chico que no son las idóneas para hacerlas coincidir con el inicio de la escolarización. El nacimiento de un hermano o una racha de discusiones o tensiones en la familia, son causas justificadas para que se niegue a ir al Jardín. Todo lo que ocurre en su núcleo familiar lo afecta; una mudanza, por ejemplo, puede llegar a alterarlo mucho (¿y a quién no?). Si se encuentra incubando alguna enfermedad, también le costará más separarse de su papas. Y. por supuesto, después de haber estado enfermo (¡con el extra de mimos que esto conlleva!).
El niño sobreprotegido
23 de diciembre de 2011¿Está sobreprotegido?
En ciertas ocasiones, los padres nos resistimos a que los hijos dejen de ser bebés. El tiempo pasa muy rápido y en cuanto nos queremos acordar, ¡zas!, nuestro bebé se ha convertido en un chico. A veces, para evitarlo se lo trata como si fuera más chiquito de lo que es en realidad, se le da todo hecho y se dificulta su autonomía. Este exceso de protección provoca, entre otras cosas, que le cueste más separarse de nosotros.
El primer dia de clases
21 de diciembre de 2011Los difíciles primeros días
Cuando los chiquitos salen por primera vez de su entorno familiar, es lógico que lloren y se resistan a quedarse en un sitio desconocido. Suelen llorar los primeros días o incluso algunas semanas, y después se les pasa. No olvidemos que estos períodos críticos pueden repetirse también en agosto al regresar del receso de invierno (aunque estuviesen perfectamente adaptados), a la vuelta de Semana Santa, e incluso los lunes después de un fantásüco fin de semana con papá y mamá. Pero, a veces, la negativa del chico a ir a clase puede deberse a aspectos poco adecuados de la guardería. Un aula desorganizada o una acogida fría por parte de su docente puede ser motivo más que suficiente para provocar su malestar. En estos casos es fundamental hablar con la dirección del centro y exponerle nuestras impresiones









