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Trastorno de anorexia y bulimia

Distintos casos
Es necesario diferenciar si se trata de un episodio aislado, propio de los cambios de la adolescencia -especialmente ligado a lo femenino-, o de un signo de algo que la joven no puede simbolizar, en el que comer no aparece como un rito placentero, plagado de olores, sabores o recuerdos afectivos, sino que se transforma en algo displacentero.
Esa chica rechaza absolutamente el alimento por considerarlo negativo para su cuerpo y desarrolla así una verdadera anorexia o episodios de vómitos o ayunos que finalmente la colocan en el límite con la muerte. En este caso, habrá que evaluar inclusola necesidad de internación.
Sin embargo descenso de peso no siempre tiene que ver con anorexia y bulimia, puede acompañar a estados depresivos, de tristeza, duelos o, incluso, a un tipo de patología orgánica que lo ocasiona. Mientras que en otros casos se relaciona con una obsesión por cumplir con el ideal del cuerpo perfecto, o con la búsqueda de identificaciones para diferenciarse del “ser gordo”.
Por lo general, son sobre todo las chicas las que padecen de anorexia. Se trata de esas jovencitas inexpresivas, pálidas, que no manifiestan sufrimiento, que no muestran deseo por alimentarse y que usan ropa suelta para que no se les marque la figura. Pero también están aquellas que con gran malestar no pueden tolerar la idea de tener que comer y se angustian por eso. Lo importante es establecer de qué se trata y ayudar médica y psicológicamente a quien pida orientación.

Anorexia y bulimia

¿Enfermedades del fin del milenio?
En nuestros días, la anorexia y la bulimia se asocian con problemáticas del fin del milenio, referidas a búsquedas frivolas de cuerpos perfectos. Sin embargo, en ese razonamiento hay cierta simplificación, cierta reducción, ya que, como se ha señalado, a través de distintas investigaciones de escritos antiguos, las características fenómeno-lógicas ligadas a la idea de no comer, de tener el cuerpo delgado, también se presentaban en otros siglos.
Lo importante es realizar un diagnóstico adecuado de la situación, dado que esa sintomatología (no comer, provocarse vómitos) angustia mucho a los padres. El médico y el psicólogo deberán diferenciar cada situación para realizar el tratamiento correcto para ese joven y para orientar a la familia. Está científica y clínicamente comprobado que la insistencia y las imposiciones de parte de los padres llevan a lo peor, a taponar lo que está ocurriendo.

Sintomas de la bulimia

Sintomas de la bulimia
■ Episodios recurrentes de voracidad con ingesta de grandes cantidades de comida en un corto período.
■ Consumo de gran cantidad de alimentos de alto valor calórico.
■ Culminación del atracón con dolor abdominal y vómitos autoinducidos.
No se descubre causa orgánica para la variación de peso que experimentan los bulímicos ni para los vómitos que presentan. Tampoco la bulimia es causa de la anorexia, aunque se descubren anoréxicas con conductas bulímicas.

Síntomas de la anorexia

Síntomas de la anorexia
■ Restricción frecuente y en forma creciente (voluntaria y consciente) de lo que se ingiere. Lo que lleva a una pérdida constante de peso.
■ Utilización de purgantes o laxantes como forma de eliminar más rápido lo que han ingerido.
■ Intenso miedo a engordar, aunque estén muy delgados.
■ Negación de la enfermedad y rechazo de toda ayuda.
■ Detención del crecimiento, falta de maduración endocrinológica con retraso de la aparición de cambios corporales (en quienes no han iniciado su desarrollo puberal). ■Ausencia de ciclos menstruales, signo que siempre está presente cuando se baja mucho y muy rápido de peso.
■ Aumento de vello corporal y disminución de la frecuencia cardíaca y de la tensión arterial.
■ Negativa a comer y, al mismo tiempo, necesidad de cocinar para los otros.
■ Acidez estomacal, constipación.
■ Hiperactividad.
■ Ausencia de enfermedad orgánica que justifique la inapetencia y el descenso de peso.

Problemas alimenticios

Por qué nos preocupan
De acuerdo con lo señalado, puede comprobarse que estas enfermedades no han aparecido en nuestra época. Sin embargo, es cierto que ahora existe un incremento de los síntomas ligados a la problemática alimentaria o, por lo menos, parecen presentarse en mayor medida.
Nos encontramos ante jóvenes, sobre todo adolescentes (entre 11 y 20 años), que recurren a una forma muy particular de “expresar algo” por intermedio de su cuerpo, ya sea dejando de comer o provocándose el vómito luego de una ingesta excesiva.
Hay otros que -motivados por la moda- se cuidan demasiado en las comidas o hacen culto de su figura realizando actividad física de manera exagerada. Pero mientras todo esto no repercuta negativamente en su cuerpo, como sucede con los del primer grupo, no deberían ser causa de alarma, aunque sí de observación y evaluación.

Anorexia y bulimia

Si bien estas enfermedades parecen haber sur gido en nuestros días como trastornos alimentarios, ya en el 1600 se hacía referencia a ellas cuando se describían los síntomas que acompañaban la inapetencia sin que mediara una enfermedad orgánica.
Fue R. Mortam quien a fines del 1600 describe cómo una joven de 18 años, a raíz de “… una multiplicidad de inquietudes y pasiones mentales, deja de menstruar y, a partir de ahí, su apetito va disminuyendo al punto de dejar casi de comer (…). Su cuerpo adelgazaba quedando casi piel y hueso, sin fiebre. Por el contrario, con una frialdad comparable a la de un enfermo. Sin embargo se la veía, salvo por algún que otro desmayo, vivaz y muy conversadora…”
Por su parte, Charles Lasegue publica en 1873, en París, la descripción de una enfermedad que llama por primera vez anorexia histérica y, más tarde, anorexia mental, de acuerdo con la conducta que ciertas mujeres adoptaban frente a la comida. Describe un cuadro que presentan algunas jóvenes con claras alteraciones emocionales que no comen y que, como consecuencia, dejan de tener menstruaciones.
En 1879J. Briquet hace referencia a ciertas pacientes con desnutrición grave como resultado del no comer. Y también de otras que manifiestan sentir asco por la comida o que comen en forma desmedida y luego vomitan.

Problemas de adolescentes

Recordémosle que todo el tiempo que pase pensando en la dieta y en la comida no lo va a recuperar. En vez de
pensar en divertirse o en salir con sus amigos va a terminar obsesionándose con los horarios y las calorías de las comidas. A la larga, la dieta también puede hacer que cambie el metabolismo y el cuerpo engorde comiendo lo mismo que antes, o incluso menos.
Potenciemos un espíritu crítico con respecto a la publicidad, la industria de la moda y la dietética. Hay que hacerle ver la engañosa relación calidad-precio que suelen tener los alimentos light (la mayoría posee las mismas calorías que los no light, pero cuestan el triple). Recordémosle que una dieta compuesta por los nutrientes que el organismo necesita es una de las maneras de alimentarse más saludable del planeta.

El cuidado de los adolescentes

Evitemos comprar comidas dietéticas y no caigamos en la tentación de preparar dos menúes diferentes. Es mejor hacer uno más saludable para toda la familia (con más verduras, frutas y menos alimentos grasos), pero sin caer en las restricciones de la dieta y manteniendo la dosis calórica que cada uno necesita.
No escuchemos los comentarios críticos sobre su aspecto físico e insistamos en sus cualidades personales. Favorezcamos el ejercicio y los hábitos saludables más que la dieta. Dejemos que meriende fruta o yogur en vez de galletitas, sandwiches, etc., pero no permita-mos que se saltee una comida ni que pase la mañana en ayunas. Para hacer una vida normal, hay que llevar una alimentación normal.

Los adolescentes y la dieta

SI SE EMPEÑA EN SEGUIR UNA DIETA:
Con algunas precauciones, es posible mejorar la situación.

Nos nos pongamos a dieta con ella.

Mostrarnos satisfechos con nuestro cuerpo, aunque no coincida con el canon 10, es una buena medida preventiva. Y evitemos comentarios del tipo: “Cómo me gustaría tener tus medidas”. No hay dos cuerpos iguales.y cambiar el peso natural de cada persona es casi tan difícil como modificar la estatura. El organismo va a hacer todo lo posible por mantenerse en su peso.

HAY QUE IR AL PEDIATRA

HAY QUE IR AL PEDIATRA:
O bien al médico de familia:
• Si continúa con la dieta más allá de un mes.
• Si se muestra malhumorada a todas horas o está triste permanentemente.
• Si pierde más de tres kilos.
• Si deja de salir con los amigos porque comen mucho o porque prefiere esperar a estar más delgada.
• Si tiene desajustes con la menstruación.
• Si lleva una dieta inferior a 1.500 kcal.