Archivo de la categoría ‘Los adolecentes’

Adolescentes: ¿Ya hay que hablarles de preservativos?

Jueves, 2 de Septiembre de 2010

¿Ya hay que hablarles de preservativos?
Cuando en la familia la educación sexual ha sido la adecuada en cada etapa, lo normal es que el tema surja de forma natural a esta edad, como una fase más de ese proceso. Si no ha sido así, puede resultar un poco más violento, pero es el mejor momento para hacerlo. La cuestión siempre debe ser tratada con responsabilidad y encaminada a prevenir prácticas de riesgo y embarazos no deseados.

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Conductas autodestructivas

Martes, 27 de Julio de 2010

Conductas autodestructivas
En algunos jóvenes, el caos resultante de la pérdida de sus padres biológicos, y sobre todo de su madre, pintamente con traumatismos psíquicos y físicos permítales, abusos y vejaciones posteriores, desnutrición y enfermedades, puede croar una situación dificil de superar. Una posible reacción es la negación, el desapego: otras veces, la agresión se vuelve hacia adentro en forma autodestructiva — como en Silvina. que se cortaba con vidrios y hoji-tas de afeitar, o como Jorgo, que continuamente amenazaba con suicidarse al sentirse abominable o inútil, no merecedor de la vida que tenía cuando sus compatriotas pasan hambre, cobarde por no hacer nada por ellos a sus (quince años…—. Otras veces los jóvenes se vuelven violentos, rompen cosas, amenazan con cuchillos a sus padres y retienen un poder sádico quo a la voz, los aterra y los deja desprotogidos. Las jóvenes pueden volverse promiscuas buscando, como otras jóvenes no necesariamente adoptivas, la cercanía afectiva que no son capaces de obtener sin erotizar una relación o el control aparento de una relación sexual como consecuencia de seducciones y abusos sexuales a los que han sido sometidas sin poder defenderse.
Sabemos que. los niños abandonados y/o sometidos a vejaciones reiteradas tienen altas probabilidades do ser abusados nuevamente, entre otras cosas por su conducta a veces sexualizada o provocadora, otras porque parecen buscar destructivamente las situaciones de peligro. El hecho de que estos niños se sientan traicionados por los adultos hace a menudo que tengan dificultades para crear nuevos lazos afectivos con otros adultos, lo cual significa un trabajo arduo para los padres adoptivos. Estas adopciones nunca pueden compararse con casos de hijos biológicos, en lo que hace a los recursos emocionales y prácticos que van a exigir de sus nuevos padres, la escuela y otros con quienes el niño se relaciona. La entrada al jardín de infantes, la incorporación de un nuevo hermano, la entrega a los cuidados de otras personas o. como es común en Noruega, el estar en casa solo después de la escuela a partir de los diez u once años deben verse en relación con la historia específica del niño. Vera Fahlberg señala el alto riesgo al que están expuestas justamente las muchachitas de doce o trece años cuando demasiado temprano son abandonadas a su propia responsabilidad, va que fácilmente pueden caer en malos ambientes justamente por sus experiencias anteriores o su poco afianzamiento en los lazos afectivos de la familia, Ciertos autores señalan que el establecimiento de lazos afectivos lleva por lo menos tantos años como el niño tenía al llegar a su nueva familia —es decir quo un niño adoptado a los seis años no se sentirá seguro de pertenecer a la familia antes de transcurridos otros seis años—. Estas son naturalmente afirmaciones discutibles pero que nos pueden ayudar a ver lo vulnerable de la situación emocional de la criatura. Muchas veces el sentimiento de pérdida de autoestima y el caos interno se reflejan en una confusión que naturalmente lleva a malos resultados escolares y a otras conductas in deseadas.

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El nombre como símbolo de identidad

Lunes, 26 de Julio de 2010

El nombre como símbolo de identidad

Ante el dolor que me causa el que ellos no sepan, que hayan perdido piezas importantísimas de su historia, sus familias, hermanos y muchas veces retazos de su inocencia tan tempranamente rota, me ayudo a mí misma buscando en el túnel de los ojos oscuros, siempre absortos, siempre demandándome una respuesta. Entonces lleno agujeros hablando de los nombres de ellos o de sus apellidos o del lugar de donde vienen.
“Silvina” es una joven que llegó a Noruega a los siete años siendo la mayor de tres hermanos, y luego de haber sido violada varias veces. Convencida de su mala calidad humana, de lo despreciable de su ser más profundo, se cortaba, se maltrataba y maltrataba a los demás de distintas maneras. Ee pudo contar quo. según el informe social, su padre se llamaba, digamos, “Silvio”, y que es muy común en muchos de nuestros países darle el nombre del padre al primogénito —y ella lo era—. Le cuento que seguramente su padre tenía una ilusión muy grande con ella, y que decidió darle algo para el importante: su propio nombre. Esta joven desafiante me escuchaba con humildad religiosa. Luego ella me pregunta sobre el significado do su segundo nombre, y también hablo del significado profundo de ese nombre, de los mitos que dieron lugar a su creación, de los países y religiones por los que el nombre ha viajado hasta llegar a ella, que tiene todas las cualidades positivas encerradas en sí misma. Los nombres y apellidos me permiten viajar con el adoptado y a veces con sus padres por el camino de los sentidos: hay llores perfumadas, coloridas, hay virtudes generosas, angelicales, de fortaleza. Recuerdo la emoción en una pareja de padres cuando les expliqué el significado del lugar de nacimiento de sus hijos que hacía mención a objetos preciosos, justamente como sus hijos lo eran para ellos. Es fascinante ver como padres tan correctos, tan formales a veces, tan noraegamente realistas, se dejan transportar por los olores tropicales, el olor a mango y guayaba, ¡y se van a casa a leer a García Márquez.

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Adolescentes en busco de su identidad

Viernes, 23 de Julio de 2010

Adolescentes en busco de su identidad
En el transcurso de unas pocas semanas me derivaron tres casos bastantes similares de adolescentes mujeres de entre quince y diecisiete años. La mayoría eran “hermanas mayores” de una pareja de hermanos adoptados hacía unos diez años. Los síntomas eran similares: agresividad desmedida, desenfado, problemas escolares, algo de drogas, promiscuidad, institucionalización; algunas tenían además una muy mala relación con los padres. Inmediatamente otras derivaciones: un joven y una chica, hijos menores de una pareja de hermanos pero con problemas similares.
En algunos casos el o la joven desean explícitamente hablar con “una psicóloga latinoamericana”. Esto me conmueve, quizas apelando a mi omnipotencia, quizás a mi necesidad de reparar algo en estos chicos, con los que me siento emparentada por el origen y en deuda por las diferentes condiciones de vida que me tocaron. Una nena de cuatro años me preguntó en una sesión: “¿A vos también los malos te hicieron esas cosas cuando vos eras chica?”. Creo que con el solo hecho de mostrarme comprensiva y humana con ellos, de explicarles la situación de nuestro continente tan distinta al país donde ahora viven, de leer juntos el informe social y fantasearme en el pasado que arrojó primero a sus padres a la desesperanza y luego a ellos fuera de su país, se puede llegar a crear un lazo, una comunicación que va más alla de las palabras y donde ante los muchos espacios de historia desconocida de estos chicos yo les afirmo que “yo sé, yo entiendo, yo conozco” la realidad de sus padres y de ellos mismos. A voces son estas conversaciones sencillas de gran profundidad donde los jóvenes, casi siempre desenfadados, se muestran callados, a veces conmovidos, concentrados en las palabras que los vuelco sobre su propia historia que desconozco y que a la vez conozco profundamente.

Puede entrar a Educacion Infantil por informacion de educacion infantil

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Niños

Viernes, 18 de Septiembre de 2009

niños

En 1897, Freud le escribió a Fliess haciendo mención del mito que se ocupa del nacimiento del héroe, y en 1899 inventó el nombre de lo que posteriormente, en 1909, sería la novela familiar. Marthe Robert se ocupó de significar estas fechas cuando estudió el origen de la novela y la novela del origen.
Los chicos pequeños crean su novela familiar mientras idealizan a sus padres puesto que dependen absolutamente de ellos para sobrevivir; paulatinamente descubren que hay otros padres y que los propios no son perfectos. de allí su decepción. Pero la fantasía los asiste, entonces inventan que son adoptivos y que sus verdaderos padres que imaginan nobles, reyes, heroicos, algún día llegarán para rescatarlos de las manos de quienes ahora los tienen a su cargo. Es el argumento de los cuentos de hadas y de multitud de novelas, amén de los grandes mitos: Moisés, Edipo, Amadís, los héroes que habiendo sido abandonados desde su infancia retornan para salvar a su pueblo.

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La adopcion

Lunes, 29 de Junio de 2009

La adopcion

No siempre resulta un trabajo sencillo desimbricar las complejas tramas que se arman y anudan entre estos nuevos y viejos enigmas, en torno a la adopción.
La institución adopción no deja de ser parte de las conflictivas de su época. Queda obviamente sometida y participa de las reglas, leyes y mecanismos que suponen las instituciones en este tiempo. Desde las burocracias, hasta las tecnologizaciones, atravesados por los mecanismos de corrupción (compra venta; tráfico).

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Infancia adolescencia

Domingo, 28 de Junio de 2009

Infancia adolescencia

Una aproximación a estas preguntas sin respuesta implica seguir apostando al inconciente. Lo cual supone redoblar la apuesta al método.
Tal vez el gran desafío en este punto sea sostener desde la práctica clínica el lugar de la singularidad del paciente.
Preservar el enigma aunque suene paradójico y hasta contradictorio con la idea de develar, propia de la aventura psicoanalítica. No tratar de encontrar desde la escucha analítica la especificidad. El espacio terapéutico debe ofrecerse como un lugar de deconstrucción de la historia, en el sentido derridiano del término, y opuesto en esa línea a una construcción.

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Niños especiales

Jueves, 25 de Junio de 2009

Niños especiales

¿Qué lugar ocupará la situación de los niños nacidos por las denominadas “técnicas de fertilización asistida” en el porvenir de nuestra sociedad?
¿Y en los padres?
¿Qué pasa con las situaciones en donde se sabe quién es el donante? ¿Y cuando no se sabe?
¿Cómo juegan los “pactos de silencio” en esas historias?

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Problemas de adolecentes

Miércoles, 24 de Junio de 2009

Problemas de adolecentes

Si las condiciones de base de estructuración, fundación y construcción del psiquismo determinan el devenir, ¿qué implicancias particulares tendrá este proceso en los casos de adopción? Y en la apropiación de niños, ¿es similar o presenta diferencias?
En ese complejo entrecruzamiento entre lo general y lo particular:
¿Hasta dónde es “la adolescencia” y hasta dónde la propia historia de “hijo adoptado”, la causante de las con-flictivas ?

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