Archivo para la Categoría » La adopcion «

Hijo adoptivo

Barajar y seguir jugando
La escuela es parte de una realidad llena de prejuicios y de verdades. Reproduce los miedos, las angustias y saberes que suelen aparecer frente al tema de la adopción en cualquier ámbito social. Si rastreamos con cierto detenimiento el discurso de los distintos chicos, veremos que lo que ellos expresan son muchos de los preconceptos con los que nos manejamos los adultos.
“Ser hijo adoptivo es sinónimo de ser hijo sufriente” “La verdad es siempre dolorosa y el dolor es mejor evitarlo” “Cuando las cosas nos suceden de muy chiquitos son menos dolorosas que cuando nos ocurren de más grandes” “Ser hijo adoptivo tiene cierta connotación discapacitante” “La mejor forma de resolver un problema es ignorarlo y, si esto no es suficiente, negarlo es lo adecuado” “La suerte o el destino no pueden modificarse” “Los problemáticos son siempre los distintos de nosotros”
Todo esto quedó dando vueltas en mi cabeza. Tengo algunas certezas de lo que daña en la adopción. Según mi criterio, lo que la daña es el ocultamiento, el prejuicio y el preconcepto. Todo eso casi siempre hace mal. Por eso no pude dejar de pensar en algo que aprendí siendo estudiante y que me ha marcado desde entonces: nuestra predilección, nuestro amor, siempre suelen inclinarse por todo lo que es igual a nosotros mismos, al tiempo que sentimos desconfianza y temor por todo aquello que sea distinto. Lo que, sin lugar a dudas, nos torna sumamente prejuiciosos.
Camila no tiene nada de diferente. En todo caso, lo único que la hace diferente es que, como a tanta otra gente, en la vida le ha tocado barajar y seguir jugando.

Origen de la vida

Debemos, creativamente, buscar nuevas formas y evitar que el progreso científico sea un boomerang. Que no so cumpla la profecía de Rousseau. Avancemos y descubramos el origen de la vida, los misterios de la naturaleza, pero que eso no nos destruya sino que ayude a vivir mejor.
Los operadores del derecho sí pueden y deben trabajar las dos instituciones en paralelo, para que su desarrollo se traduzca en mayor cantidad de niños que encuentren amparo y contención en una familia, mono o biparen-tal, y una mayor cantidad do adultos puedan ejercer su derecho a la procreación.

La adopcion y la insercion familiar

Tememos que se desnaturalice la institución de la adopción. Nos preguntamos si no debemos trabajar más otras formas de inserción familiar, desarrollar la adopción integrativa y buscar respuestas con expertos de otras disciplinas a los arduos interrogantes que nos plantean los avances de la biología. Nos encontramos ahora con vínculos y lazos filiales que hace 30, 40 o 50 años no hubiéramos imaginado.

Adopcion internacional

adopcion internacional

Hubo un tiempo en Roma donde el instituto de la adopción fundaba su sentido en el interés político de los adultos. El César adoptaba para designar su sucesor. Hay un tiempo que vivimos donde el ocultamiento, la clandestinidad, el silencio, en suma, tal vez encuentre en algún irracional sentido en la ingenuidad de quienes buscan la no discriminación; en ese silencio cómplice y en ese secreto siniestro estamos todos involucrados. A la sombra de ese silencio va transcurriendo nuestro malestar en el mundo, no sólo la historia personal y singular del niño, no sólo su historia familiar en sordina. También se teje, está pendiente, la historia social de todos. De los silencios sombríos o de las historias y palabras transparentes que constituyen, contienen y legitiman. Voltaire nos dice que las palabras hacen las cosas en gran parte y cambiar las palabras, y más generalmente las representaciones, es ya cambiar las cosas. Un cambio epistemológico es el poder. De nominación constituyente. El estatuto epistemológico de la posmodernidad, escinde, fractura, dicotomisa y desintegra, cuerpo y alma, por ejemplo, cuando la persona es una indisoluble e irreductible unidad. Son los padres los que pueden desear ahijar y así trascender. Cuando sólo se es hijo, cuando se es deseado. Cuando todos los saberes deben confluir y estar al servicio de ese universo que es la persona, nunca mejor llamado universo, diría Fogwill, con su derecho a la identidad, a la verdad, a la expresión de sus ideas, de sus creencias y de sus afectos, con su derecho a la familia, a la educación y a la salud, al techo y al trabajo.

La adopcion

la adopcion

Hablar de adopción será entonces hablar de historias y de palabras en tono de celebración. Sólo entonces dejará de ser la metáfora platónica que muestra más expuesta la sombra que la luz. Y las desigualdades constitutivas podrán convertirse en relaciones complementarias, y la transmisión de la verdad del niño le mostrará que hubo quien lo concibió y deseó su vida o que fue él mismo quien la defendió, y que hubo quienes lo desearon y acompañaron su crecimiento personal.

Adopcion

adopcion

Desconocer el duelo
La narración de la novela familiar por parte de los padres que aquí describo, permite inferir que ingresan en la adopción sin haberse planteado o por lo menos sin haber hablado suficientemente —lo que ellos estimasen necesario— acerca del duelo que resulta de la frustración que se produjo debido a la ineficacia de la fertilización asistida.
Esta narración suele comenzar desde el momento de la adopción del hijo, esquivando describir los pasos previos tendientes a concebir mediante dicha fertilización. Por lo general los padres la mencionan pero eluden avanzar en la evocación de los pasos que siguieron y las características de los distintos intentos. Como si la esperanza puesta en la criatura que adoptarán pudiese lesionarse al convocar el recuerdo de las frustraciones previas.
En ocasiones se produce una veloz asunción del niño como hijo, sin atravesar por la investidura del tránsito desde una situación hacia otra: el niño se transforma rápida y voluntariamente en hijo sin reconocimiento previo de ese pasaje de situación, lo cual lo acerca notablemente a un hijo ficcional, por lo menos mientras dure dicha situación.

La adopcion

la adopcion

Si traducimos la dinámica expuesta hasta los orígenes del mito, nos encontraremos con la figura de Simón el Mago, que fue el creador de una de las doctrinas gnósticas de su tiempo; uno de sus principios sostenía, de modo críptico, que la salvación del ser humano sólo puede llegarle desde otro dios, no desde el dios conocido, sino desde una divinidad ignota, la verdadera. 101 poder del auténtico salvador habría sido usurpado por quien fabricó nuestro planeta, en el cual sufrimos. Pero llegará el día en que el verdadero dios retorne y nos reconozca como sus hijos.
Algo semejante sucedió con Brahma: la tradición mística repite ese pasaje que transita desde la minusvalía hacia la redención por el dios que según el mito o la leyenda constituye lo verdadero.

La adopcion

la adopcion

La frase podría combinarse con otras: “Ya que no pudimos concebir, por lo menos pudimos adoptar”, o bien: “Menos mal que habíamos iniciado los trámites…” Es decir, asistimos a la función aliviante y reparatoria que se le adjudica al adoptivo como sanación de la herida narcisista de los padres adoptantes frustrados en su deseo y en su necesidad de engendrar y que con distintos niveles de intensidad sobrelleva la pareja.

Proceso de fecundacion

Proceso de fecundacion

Proceso de fecundacion
La pareja que recurre a estas técnicas (también la mujer que decide una adopción monoparental configura un modelo que se distingue de otros) enhebra deseo e ilusión y narcisiza la procreación en aras de producir una criatura que los reproduzca y los perpetúe, tal como sucede con quienes conciben hijos biológicos.

Fecundacion humana

Fecundacion humana

Cuando se elige una fecundación con donantes podemos conjeturar que, entre otras variables, entra en juego la omnipotencia de ese deseo y de una necesidad que no admite ser clausurada. En este articulo me referiré exclusivamente a ellos.