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Fecundacion

fecundacion

b) Estos métodos deben ser utilizados por quienes no pueden procrear. ¿Por qué no se le puede dar ese beneficio a una mujer estéril? Si se permite la adopción por una mujer sola, y la familia monoparental, cada vez se presenta en mayor proporción, entonces por qué no permitir estas técnicas a la mujer sola en la sociedad actual.
Se podría decir que en la adopción ya hay un niño que va a ser beneficiado con ese nuevo vínculo. Por el con-trario, en el caso en análisis va a nacer un niño ab initio sin padre. Cabe preguntarse si no es más ético favorecer a una mujer sola, con posibilidades de ahijar, de dar cariño a un ser humano, para que recurra a un médico y solicite el uso de las técnicas en cuestión, a que tenga relaciones sexuales con cualquier persona y con ese solo fin.
En apoyo de la tesis que autoriza la fecundación asistida a mujeres solas, cabe recordar los análisis que se han efectuado respecto de la responsabilidad de los ¡ladres frente a sus hijos por las enfermedades que les hubiesen transmitido. Cabe preguntarse cuál es la obligación violada. Deberían haberse abstenido de tener relaciones sexuales. Puede hablarse de un deber de abstinencia. No es un niño cuya orfandad va a provocar la conducta de la madre. Si no se acude a la fecundación asistida, ese niño no va a nacer y por ende, vivir. Esta es una de las cuestiones que se plantean sobre posibles beneficiarios.

Adoptar

adoptar

III. Al tratarse de cuestiones tan delicadas como el estado de familia y por ende la filiación de los sujetos que se ven involucrados en esta temática, la primera respuesta debe tratar sobre la licitud o no de los actos que hacen a la fecundación asistida en general. Luego cabe responder a la necesidad o no de una legislación específica sobre la materia. Si la respuesta es afirmativa tendremos que analizar y definir los contenidos de la ley a dictar. O sea que la actividad como tal no va en contra de principios constitucionales. Es lícita la fecundación asistida y es necesario legislar. El tema es legislar. ¿Cómo?, ¿para qué?, ¿para cuidar al ser humano?, ¿para restringir sus derechos?, ¿para focalizar la legislación en el tema del embrión o en los derechos del niño que va a vivir, y prever cómo se va a desarrollar?
Se verán algunos de los puntos que tiene que contemplar la legislación. Debe haber una línea directriz de respeto al ser humano y considerar que procrear dentro de consideraciones dignas es un derecho humano.
Si se asume la necesidad de dictar una ley especial sobre la materia, los puntos principales en discusión y en los que difieren los distintos proyectos legislativos son:
1) Si acceden a estas técnicas sólo matrimonios o uniones de hecho, qué tipo de uniones de hecho, y en especial, si   se autoriza a mujeres sola.
2) Limitación de folículos a fecundar.
3)Autorizacion solamente de la fertilizacion homologa excluyendo la heterologa
4) Prohibicion de la crioconservacion.
5) Incorporación de la adopción de embriones. Adopción prenatal

Inseminacion asistida

inseminacion asistida

También parecería absurdo que se prohiba la adopción, en este momento de la historia de la humanidad, en especial en países de civilización parecida a la nuestra. En este marco, ¿qué significa el derecho a adoptar?, ¿crear un vínculo de filiación dentro del sistema legal privilegiando como línea directriz el interés del menor? La respuesta afirmativa hace a la esencia del ser humano. Si se reúnen los requisitos y, en especial, si el eje del accionar es el interés del menor, no tendría que privarse a nadie del derecho a la adopción.
Cuando en una legislación se trabaja sobre adopción y se dice que la mujer sola no puede adoptar, en realidad se está cometiendo un error. Hay que tener en cuenta siempre el interés del niño y posiblemente en el 90% de los casos va a ser mejor para ese niño que lo adopte una mujer sola a permanecer institucionalizado. Recordemos la altísima proporción de familias monoparentales con madres jefas de familia.
Cabe pensar si hay un derecho de los futuros adoptantes, o si estamos frente al derecho del niño a ser incorporado a una familia, teniendo en mira solamente su interés. Indudablemente se ha sostenido el rango superior que significa dotar de una familia al niño, y por ende la trama de acciones de filiación y derechos y deberes que devienen de la patria potestad.
Corresponde el reflexionar y preguntarse qué pasa con la procreación asistida que suscita tanto miedo, tanto temor, que tiene aristas impensables y desconocidas, que progresa —yo no voy a hablar de problemas médicos porque acá están los maestros y además cometería seguramente furcios y errores—; pero, ¡la cantidad de formas distintas de técnicas de procreación asistida que existen, y cada vez aparecen otras nuevas! Entonces, ¿podemos restringir?, ¿hay seres privilegiados que sí pueden ser progenitores? Ustedes habrán visto que últimamente a raíz de la ley que sancionó el Senado se sostuvo que se suscitaron inquietudes tales como la discriminación de algunas personas, ¿se puede coartar el derecho a la procreación y, por ende, a la creación de vínculos filiales? A diferencia de la procreación natural, para procrear mediante las nuevas técnicas de fecundación asistida, hombre y mujer necesitan un tercero, necesitan de otros, necesitan de la sociedad, necesitan de un Estado que regule este sistema; situación ésta similar a la que presenta la adopción. Ello es así para que el derecho de crear vínculos se traduzca en beneficios para los destinatarios y, en especial, sitúen al niño realmente en el lugar de sujeto y no de objeto.

Tecnicas de Reproduccion asistida

tecnicas de reproduccion asistida

Es cierto que el desarrollo y el crecimiento de la biología molecular van más allá que las técnicas de procreación asistida, pero… ¿no tendrá que ver tanto esfuerzo, con la grave situación demográfica, que afecta a los países europeos? Si se estudian en paralelo fecundación asistida y adopción internacional, probablemente se ve que son fenómenos que se presentan en el mundo en forma simultánea, hay algo que hace a nuestra supervivencia, a nuestra proyección futura como humanos. Ya Cicerón sostenía: “La necesidad de perdurar”. Esa necesidad de perdurar es lo que ahora vamos a ver si se recepta y cómo influye en estas instituciones. Pensando en procreación y adopción, el derecho a procrear naturalmente, el derecho a procrear con estas técnicas, aparece un primer interrogante: ¿hay un “derecho al niño”?
Nadie puede negar que hay un derecho a procrear. Lo contrario nos parecería impensable —no tengo que recurrir a la Constitución del ’94 ni a los 11 pactos de Derechos Humanos para decir “Todo ser humano tiene derecho a procrear”—; es algo tan natural que parecería absurdo su rechazo. Si buscamos dogmáticamente en las leyes, se puede sostener: Si la Constitución reconoce el derecho a constituir una familia, si la Convención de los Derechos del Niño permanentemente habla de la función de la paternidad, de los derechos y deberes de los progenitores respecto de sus hijos, del derecho a la salud del niño, del derecho a permanecer en la familia de origen, ¿está implícito el derecho a la procreación? Del mismo modo, la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer, en su artículo 12, manifiesta que: “… se adoptarán todas las medidas apropiadas… a fin de asegurar… el acceso a servicios de atención médica, inclusive los que se refieren a la planificación de la familia”.

Reproduccion asistida

reproduccion asistida

A veces es bueno remontarse en la Historia teniendo en claro que se trata de instituciones diferentes.
Al estudiar la familia y las costumbres, siempre aparece alguna lectura o referencia a la adopción. Formas distintas de creación de vínculos se presentan en las sociedades arcaicas relacionadas con cuestiones del grupo, y se visualizan siempre a través de dos formas, o como consecuencia de estructuras familiares muy rígidas, en las cuales no se acepta, prácticamente, la esterilidad, y ahí es donde aparecen aspectos muy parecidos a los de la procreación asistida. Hay que tener descendencia, porque hay que obedecer a estas estructuras rígidas de reglas sociales, entonces no es mal visto, y no era mal visto, en algunas sociedades primitivas que la mujer tuviera relaciones sexuales con un tercero, con el consentimiento de su marido. Subsistía el matrimonio, y el hijo concebido en tal forma en última instancia no era nada más ni nada menos que una forma de fertilización heteróloga y esto sucedía ya en la antigüedad. Los antropólogos cuando estudian estas situaciones investigar! distintas formas de creación de vínculos de inserción familiar. En las sociedades arcaicas no aparecen niños huérfanos, los asume la comunidad. Naturalmente se incorporan. Se ubica a quien más lo necesita con quien más tiene posibilidades de supervivencia.
También se presenta la adopción en las sociedades primitivas como respuesta a imperativos colectivos de supervivencia. Caso común: los esquimales. El intercambio de niños en razón de sexo; la incorporación, a veces, de la línea matrilineal y no la patrilineal, a pesar de que la patrilineal es la necesaria, pero cuando no hay fertilidad se recurre a la otra, con tal de no perder vitalidad social, fuerza ni poderío. O sea, el grupo no puede perder población, debe evitar la anomia.
Todo esto viene a cuento porque reflexionando sobre estos temas, escuchando las interesantes exposiciones que me precedieron, me preguntaba por qué en estas décadas.

Procreacion

procreacion

PROCREACIÓN ASISTIDA

Me voy a permitir comenzar recordando palabras de una jurista francesa que citando a Bacon, padre de la ciencia moderna, dijo: “La Naturaleza es una mujer pública, debemos penetrar sus secretos y encadenarla según nuestros deseos”. La filosofía del Iluminismo ligaba la felicidad del bienestar de la humanidad al progreso de la ciencia y de la técnica, y el mejoramiento de la moral al progreso del saber.
Rousseau advertirá: “Pueblos, sepan de una vez que la naturaleza ha querido preservarlos de la ciencia como una madre arranca un arma peligrosa de las manos de su hijo. Todos los secretos que ella nos oculta son males de los cuales ella nos preserva”. Actuando sobre la naturaleza viviente, la biología moderna agrede, tratando de explicar la naturaleza humana a través de su propensión a veces a someterse a ella, otras a intentar dominarla.
En este cúmulo de tensiones aparece el Derecho como un instrumento armonizante, no significando que éste sea la verdad absoluta. Frente a la situación descripta, el Derecho es uno de los mecanismos con que contamos para que esta búsqueda incesante del ser humano se regule en tal forma que el progreso científico se proyecte benéficamente sobre la humanidad y no en su perjuicio.

Para reflexionar debidamente no debemos olvidar la revolución que implica toda esta temática que hoy abordaremos. Hasta hace muy pocos años todo lo que hacía a la procreación pertenecía al ámbito de lo “misterioso”, todo se desarrollaba dentro de la mujer y existían sólo dos formas de crear vínculos filiales: los vínculos devenían de la procreación natural o provenían de la adopción.
Si pensamos en la institución de la adopción y la fertilidad asistida, ambos como generadores de vínculos, al igual que el de la procreación natural, podemos preguntarnos: ¿Deben subsistir ambos?, ¿se entrecruzan?, ¿están en paralelo?, ¿aparecen en la historia en otro momento bajo formas similares?

Tener un hijo

tener un hijo

Tiempo de concluir
Hasta hace pocos años, la filiación se centraba en referencia a lo masculino y lo femenino, significando un sistema simbólico de representaciones a partir de la diferencia sexual y generacional. Los cambios acaecidos y los que se prenuncian: aparición del transexual (género único), los embriones congelados, la supresión del embarazo y el parto (niños de la ciencia) y los posibles clonados, conllevarán un pasaje a otro sistema simbólico que coexistirá con el tradicional. ¿Cómo se instituirán las leyes de parentesco y las diferencias entre la función materna y paterna y los cuerpos reales que la soportan? Es imposible saber o predecir cuál será la tendencia predominante en esta combinatoria entre lo viejo y lo radicalmente nuevo. La pregunta del adoptivo —migrante transgeneracional—, ¿quiénes son mis padres, dónde nací?, tendrá como suplemento el interrogante de los retoños de la ingeniería genética —migrantes del cuerpo—, ¿cómo me hicieron, quiénes fueron los médicos, dónde estuve antes de nacer?
Las novedosas formas de filiación parecen implicar, en su aspecto más oscuro, una circulación unidireccional de la periferia hacia el centro, basada en razones económico-sociales. Sobre el sustrato de las “madres excluidas” que ceden a sus hijos biológicos, continúa la escalada con el alquiler de vientres, donación de semen, de embriones y tal vez, en un futuro, la entrega de células para la clonación, con un destino incierto: ¿esclavos biológicos, reservorio de órganos, replicantes?
Sin embargo, en esta eterna lucha entre Eros y Tánatos, su perfil más diáfano estriba en que representan nuevos actos humanos creadores. Quizás esta pasión por la multifiliación se acompañe de una consciencia respecto del deseo de conjurar las crecientes amenazas a la vida (guerra, sida, destrucción planetaria).
El enigma de la escena primaria puede trasparentarse pero siempre habrá alguna pregunta, alguna esfinge que haga surgir la interrogación que nos defina como humanos.

Fertilizacion in vitro

fertilizacion in vitro

En cuanto a los géneros femenino y masculino y su relación con el poder, no hace tanto tiempo escribíamos: ‘”El poder originario’ está ligado a la constitución del psiquismo y encarnado en una mujer: la madre, personaje dotado con el bagaje biológico que la constituye en factor fundamental de la crianza en el primer año de vida del infans; y ‘El poder de los orígenes’, centrado en el hombre que controla los resortes económicos, políticos e ideológicos del mundo social”.
En esa época señalábamos la división binaria propuesta por la modernidad, la cual implicaba una lucha entre ambos poderes, situación que persiste.
Paralelamente esta nueva cultura tendería ora a la concentración del poder en un género único —transe-xual—, ora a la dilución del mismo en la diversidad de géneros. La guerra de poder entre éstos, centrada en la competencia por lo valioso de sus respectivos gametos, es muchas veces un hecho observable que se detecta en este tipo de tratamientos. El siguiente ejemplo clínico es elocuente:
Ella: No puedo creer haberme embarazado, porque hace ocho años me saqué el DIU y nunca… y a él… le pusieron una vez sus espermatozoides a un montón de hamsters y sólo le prendió a una. Yo le decía: “Vos solamente podes embarazar a una hámster”.
Él: Y, sí… mis espermatozoides eran poco potentes… bueno, ella tiene problemas de endometriosis y el doctor dijo que hay que hacerlo con un óvulo donado.
Ella: ¡No! ¡Si yo óvulo siempre! El doctor dijo in vitro. El óvulo es mío, es mío.

Asistida

asistida

Fertilización asistida y género
El mundo fragmentario de la posmodernidad empa-renta la fertilidad asistida con la diversidad de géneros y un nuevo criterio de familia.
A partir de aquí se abre un abanico de posibilidades: desde revalorizar a la mujer sólo en su función de madre, como plantean las críticas feministas, hasta “la muerte del útero”, camino sin retorno en la disyunción entre reproducción y sexualidad, más acentuado aún en los proyectos de clonación. Otra perspectiva es la afirmación de un género único, es decir, hombres transexuales con úteros implantados, categoría intermedia, como los no-nacidos (embriones congelados) o los no-muertos (vampiros en la ficción), con el añorado —por el género masculino— lema “cualquiera puede embarazarse”, o por el contrario la supresión del embarazo y el parto.
Al no mediar la escena primaria cualquier combinación es posible, estalla el tiempo sucesivo de las generaciones deviniendo en una temporalidad circular donde el origen del sujeto puede provenir simultáneamente de dos o tres progenies, concepto que denominamos “circularidad de generaciones”. Como estas líneas son difusas, las fantasías endogámicas pueden adquirir una inquietante sensación de realidad.
Es probable que todo lo descripto ocurra en forma sincrónica, con lo cual las disposiciones familiares y de pareja son impredecibles.

Fertilizacion asistida

fertilizacion asistida

Cabría preguntarse aquí si los equipos psicológicos de los centros de fertilidad asistida exploran el deseo y la problemática de cada vínculo en cuestión. ¿Hay estadísticas acerca de casos que no fueron admitidos para estos tratamientos? Nos preguntamos si los pacientes tienen posibilidades de elegir o si se someten a la técnica, a la institución y a las representaciones transubjetivas que esperan un hijo de ellos. A su vez, los psicólogos tendrían como tarea colaborar en la producción de ese hijo que justifique la institución en el más puro estilo foucaultiano.
Siguiendo a Deleuze, recordemos que el terapeuta trabaja en un campo de inmanencia, es decir, que al operar en el terreno transfero-contra-transferencial lo transforma. Desde esta perspectiva se impone reflexionar caso por caso, de acuerdo con una ética de situación, teniendo en cuenta que cada método genera una especificidad fantasmática en sí mismo y en el devenir de cada pareja.
Como estas normas conllevan la idea de “sin límite”, sería conveniente, desde el proyecto terapéutico, marcar cierto tope cuando, ante los reiterados fracasos, se insiste en las técnicas con riesgo de fragmentación del espacio vincular. Considerando que la proporción de embarazos orilla el 20%, cabría interrogarse acerca del destino del porcentaje mayoritario de parejas que consultan.