¿Alimentos triturados o enteros?
Da igual. Alimentan lo mismo. La ventaja de no triturarlos, sino cortarlos, rallarlos o aplastarlos, según su consistencia, es que así el bebé se habitúa desde el principio a la comida normal. Y, además, es más difícil obligarlo a comer, jamás hay que forzarlo.
Es normal que algunas veces, al intentar ingerir trozos, el pequeño se atragante o tenga arcadas. Es cuestión de práctica, y de estar siempre allí para vigilar y ayudarlo.
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Tanto si toma pecho como mamadera:
Los alimentos se ofrecen de uno por vez, con intervalos de al menos una semana. Es decir, una sola fruta, o una sola verdura, o un solo cereal. Si empieza con una mezcla de varios ingredientes, y le sienta mal (diarreas, alergias…), ¿cuál ha sido el culpable?
Se debe comenzar por cantidades pequeñas. El primer día, una cucharadita, a ver qué pasa. Si le sienta bien, el segundo día pueden ser dos o tres. Y después, las que quiera, que no serán muchas más, probablemente. No hay que forzar nunca al chiquito a comer. Pero sí conviene ofrecerle repetidamente los alimentos, aunque no los quiera. Los bebés suelen rechazar cualquier alimento nuevo, y los aceptan mejor si los ven con frecuencia y si sus padres los comen delante de ellos. Hasta el año seguiremos dándole como mínimo medio litro de leche por día, aunque algunos pequeños no lo terminarán. Los alimentos más alergénicos (leche y derivados, huevos, pescado, soja) conviene no darlos hasta el año. No se debe aderezar su comida con azúcar ni sal. No es que un poquito vaya a hacerle ningún daño, pero mientras tu hijo no sepa que existen, no los va a pedir. El objetivo es una alimentación sana a largo plazo; y para eso es mejor dos mordiscos de fruta que un plato en tero de fruta con azúcar. Si toma pecho, no es conveniente agregar leche artificial a los cereales, ni usar cereales lacteados. Tu hijo ya toma toda la leche que necesita, y de la mejor calidad; es absurdo daile otra inferior con los cereales. No hay que suprimir mamadas. Es posible tomar medio litro de leche con sólo dos mamaderas de un cuarto; pero no es posible mamar medio litro con sólo dos tomas al día. El bebé que sólo toma leche materna necesita mamar al menos cinco o siete veces al día, y si son más, mejor. Los otros alimentos se ofrecerán después de las mamadas.
¿Debo darle yogures y otros productos lácteos?
Hasta el año, si tu hijo no toma pecho, debería tomar una leche maternizada. A veces se sustituye la leche adaptada por leche de continuación; esto no es malo, pero tampoco tiene ninguna ventaja. Tu hijo puede tomar leche de inicio (la leche “1″) hasta el año; la leche materna, que es el modelo a seguir, es básicamente igual a los diez meses que a los dos. Otros derivados lácteos, como yogures, queso o postrecitos, no son adecuados para sustituir al pecho durante el primer año.
Si el bebé toma mamadera, y le sienta bien, ya sabemos seguro que no es alérgico a la leche, y, por lo tanto, una cucharada de postrecito, yogur o flan de vez en cuando no le va a hacer ningún daño. Pero si tu hijo toma pecho, aún no sabemos si será alérgico a la leche o no, y conviene evitar completamente los derivados lácteos hasta el año. Muchos bebés sufren una reacción alérgica con los cereales lacteados, con un yogur o con una simple cucharadita de helado.
¿Puedo seguir amamantándolo?
¿Es que te han dicho que tu leche ya no alimenta? Es mentira. Tu leche sigue siendo la misma. Lo que ocurre es que los bebés, a partir de cierta edad (algunos desde los seis meses, otros algo después), no tienen suficiente sólo con pecho. Ni sólo con pollo, ni sólo con naranjas, ni sólo con arroz, ni sólo con puré, ni sólo con mamadera… Pero nadie dice que el pollo, las naranjas, o el puré “ya no alimentan”. Son excelentes alimentos, siempre y cuando se combinen con otros en una dicta variada. Y de todos esos alimentos en la dicta de tu hijo, la leche materna (o su sustituto, la leche adaptada) sigue siendo el más importante.
Bien alimentado.
El sabe lo que quiere.
Hasta los seis meses, los bebés deben tomar sólo leche. Nada más. A partir de esa edad, conviene empezar a ofrecerles otros alimentos. Sólo excepcionalmente se comenzará antes: si la madre trabaja y no se saca leche, o si el chiquito hacia los cinco meses pide e intenta tomar lo que comen sus padres. Decimos “ofrecer”, no “dar” ni “introducir”, porque cada bebé es distinto y no todos necesitan otros alimentos a la misma edad. Muchos chiquitos, especialmente los que maman, tienen suficiente con la leche y rechazan otros alimentos hasta los ocho o diez meses.
Canciones
Aparte de desarrollar en ellos la expresión musical y el sentido del ritmo, las canciones son excelentes para impulsar el lenguaje oral. Les encantan las retahilas y los temas sencillos con ritmos bien marcados. Un juego que les gusta mucho es el de terminar ellos las palabras: “Palmas, palmi…”, “¡…tas!”. Desde el aula de bebés hay que cantarles mucho y ponerles música variada.
Ampliar lo que dicen
Sus primeras palabras son mágicas: con una dicen un montón de cosas; por ejemplo, con “calle” pueden referirse a la calle, al abrigo, a su mochila, etc. Es lo que se llama la “palabra frase”. Hay que ir ampliando lo que ellos dicen. Ante ese “calle”, sus educadores pueden decirle, por
ejemplo: “Sí, Joaquín, te ponemos la campera porque te vas a la calle con tu mamá”.
Sobreinterpretar
Para ir dando sentido a sus actos y a lo que los rodea, en la escuela se sobreinterpreta lo que están haciendo. Por ejemplo, si de forma casual dirigen la mano hacia la mamadera y emiten un sonido, les dicen: “¡Ah!, ¿vas a tomar agua? Bueno, agüita”. Algo no intencionado por su parte está tomando sentido gracias a que nosotros se lo damos. Así, poco a poco, se darán cuenta de que señalando la mamadera y diciendo algo es como se pide el agua; progresivamente lo irán haciendo de forma intencionada.









