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Curso de natacion para bebe

Su primer curso de natación:
En tan sólo un mes, tu hijo aprenderá a flotar sin problemas en el agua. Si ya ha cumplido los seis meses de edad, apúntale a una piscina especializada donde, en clases de unos 15-20 minutos de duración, los monitores se encargarán de continuar con la formación que tu has iniciado en la bañera. El curso completo te costará unas 35.000-40.000 ptas. Más adelante, a partir de los tres años, ya puede empezar a pensar en aprender todas las técnicas de natación.

Bebe en la bañera

Antes de que te des cuenta estaréis haciendo las maletas para disfrutar de unos merecidos días de sol y playa. Unos buenos chapuzones renovarán vuestras fuerzas pero… ¿y vuestro bebé?, ¿podrá flotar en el agua salada a vuestro lado? Por supuesto, que sí… pero antes necesita hacer unos cuantos largos por la bañera de casa.

Antes de que os zambulláis entre las olas del mar, es mejor que lo hagáis entre las que se forman en vuestra bañera. Chapotear, nadar y bucear puede ser un juego divertido y beneficioso para su salud o una fuente de conflictos en el verano. La reacción de tu hijo en el medio acuático es imprevisible. A muchos les encanta y otros lloran y patalean en cuanto sus pies tocan el agua fría y salada del mar. Para evitar desagradables sorpresas, es mejor que el primer contacto con el agua lo haga en casa, rodeado de vosotros y no en un entorno desconocido y lleno de gente como puede ser una playa en pleno mes de agosto.
Más adelante, cuando ya se haya acostumbrado a flotar y haya cumplido los seis meses de edad, puedes llevarle a una piscina especializada para que le enseñen cómo depurar la técnica. Hasta entonces, la bañera será vuestra cala particular. Métete con él en el agua, mírale a los ojos y pon en marcha estos ejercicios que te hemos preparado con el asesoramiento de la psicoanalista y monitora de natación Lilia R. Tomasini, para que luego en la playa no haya olas que os echen para atrás. Y, sobre todo, recuerda: paciencia, buen humor y sonrisas son imprescindibles.

Radiografias perjudiciales para el bebe

¿Hacerse una o varias radiografías puede ser perjudicial para el bebé?
Lo ideal es hacerse una revisión antes de quedar embarazada para evitar los tratamientos durante la gestación. Pero, si fuera necesario realizar radiografías, no hay contraindicaciones, siempre que se cubra a la mujer con un delantal plomado para impedir el paso de radiaciones. Todas las clínicas dentales deben facilitarlos.

Consejos para cuidar un bebe

Siempre cerca de mamá:
No es necesario tener al bebé constantemente en brazos, es suficiente con que esté en la misma habitación o, por lo menos, con que podamos verlo y él a nosotros. Al niño lo tranquiliza saber que mamá o papá están cerca mientras juega y, tenerlo siempre a la vista, nos ayudará a prevenir accidentes. Si estamos en la cocina o en el baño (los dos lugares más peligrosos de la casa), la solución es dejarlo sobre una colchoneta en un lugar visible y siempre alejado del fuego y de todos los objetos peligrosos.

Los colores que ven los bebes

Hacia el mes de vida, distinguen colores vivos como negro, rojo y blanco, pero con una intensidad diluida.
A partir de los tres meses ven el amarillo, verde, azul y rojo, pero la nitidez se pierde a medida que el objeto se aleja.
A partir de los seis meses, el bebé ve el mundo con la misma intensidad y variedad cromática que los adultos.

Los bebes bizcos

OJOS BIZCOS:
Notas que el pequeño bizquea. Aún no es capaz de fijar su mirada en un punto fijo y mantenerla durante un tiempo y si agarra un objeto con sus cortos brazos necesita converger los dos ojos para verlo bien, con lo que la sensación se agudiza. Es muy normal que esto ocurra durante los primeros meses, pero observarás que este bizqueo desaparece a medida que crece. Sólo sería necesario consultar al médico en caso de que el nifio, pasados tres o cuatro meses no haya evolucionado. En caso de que se tratara de estrabismo, un problema que afecta a casi un 7 por ciento de los niños, puede corregirse con un tratamiento adecuado si se detecta a tiempo. El problema del estrabismo es que suele derivar en una ambliopía, es decir, en una disminución muy importante de la agudeza visual de uno de los dos ojos ya que sólo puede distinguir correctamente los objetos con uno, por eso anula la visión del otro, visión que es muy difícil recuperar si pasa mucho tiempo.

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Los ojos del bebe

No hay que preocuparse si…
■ El bebé no abre los ojos durante los primeros días. Es mejor no forzarle y dejar que los abra cuando quiera ayudándole, en todo caso, con suaves masajes.
■ Cuando abre los ojos, observas unas pequeñas manchas rojas en “el blanco del ojo”, alrededor del iris. Se trata de pequeñas hemorragias producidas durante el parto debido a la presión que el pequeño recibe en su cabeza al pasar por el canal del parto. Es más frecuente que aparezcan en niños grandes o que se han presentado de cara, o cuando el parto ha sido más largo de lo habitual. Aunque puedan alarmarte, esas manchitas no afectan a la visión y desaparecerán muy pronto, además, al bebé no le molestan nada.

¿Los bebes ven en blanco y negro?

¿VEN EN BLANCO Y NEGRO?
Hasta hace muy poco tiempo se pensaba que los bebés tenían una visión del mundo en blanco y negro. Hoy sabemos que esta afirmación no es del todo cierta. Los recién nacidos tienen un número de conos (las células encargadas de distinguir los colores) muy reducido y eso ha hecho pensar que no los ven como los adultos, sino mucho más diluidos. Pierden intensidad por lo que distinguen, sobre todo, los contrastes entre claro y oscuro. Sin embargo, distintos experimentos con bebés mayores de tres meses, permiten afirmar que distinguen con bastante nitidez un amplio espectro de colores, sobre todo los rojos, verdes, azules y amarillos, especialmente si se trata de tonos vivos. A partir de los seis meses ven el mundo como los adultos, con la misma intensidad y variedad cromática, aunque aún no lo puedan expresar.

Que ven a los bebes a los 4 meses

A LOS CUATRO MESES…
Aproximadamente a partir del cuarto mes, el bebé comienza a manipular objetos. Los toca, mira y remira, se los lleva a la boca y los explora con sus manitas. Y además, comienza a ensayar sus primeros desplazamientos: gira la cabeza, medio cuerpo e, incluso, aprende a darse la vuelta. Tanta actividad exige una nueva coordinación entre los ojos, que comienzan a realizar movimientos simétricos y simultáneos. Su agudeza visual se parece cada vez más a la de un adulto. El proceso se acelera a partir del sexto mes. El niño ya quiere estar sentado, se amplía su campo de acción y se perfecciona su capacidad de ver objetos lejanos. Además, comienza a gatear, acontecimiento muy importante desde un punto de vista psicomotor, pero también muy beneficioso para que se desarrolle completa y adecuadamente la visión. Cuando el bebé cumple su primer año, sus facultades visuales se han desarrollado prácticamente por completo y está preparado para caminar y ver el mundo desde otra perspectiva.

El bebe recién nacido

¿Que ven los bebes?

Nada más nacer, la matrona colocó a Paula sobre el pecho de su madre. La pequeña abrió los ojos y se la quedó mirando fijamente. Tan profunda era su mirada, que parecía imposible que esos dos ojitos no fueran capaces de ver con perfección el rostro que tenía delante. Miraba a su madre con interés, pero ¿la veía? El recién nacido tiene una percepción visual bastante reducida aunque esto no le impide mantener una estrecha relación con el mundo que le rodea, especialmente con su madre y las personas que se ocupan de él. Pero la naturaleza ha dotado al ser humano de la capacidad de adquirir el sentido de la visión en muy pocos meses. Si la agudeza visual de un recién nacido es 60 veces más débil que la de un adulto, a los seis meses ya habrá adquirido prácticamente la cuarta parte de la que tendrá cuando crezca.

LOS RECIÉN NACIDOS
Gracias a los modernos sistemas de diagnóstico prenatal, sabemos que el feto es capaz de distinguir un foco potente de luz del exterior. Está comprobado que si se pone una luz intensa en el vientre de la madre, el bebé se da la vuelta, posiblemente molesto. A los pocos días de nacer distingue las sombras y los contrastes entre los tonos claros y oscuros y puede ver más o menos con nitidez las siluetas de los objetos que tiene a su alrededor. Algunos experimentos han demostrado que tienen total predilección por los rasgos humanos, incluso muestran gran interés por dibujos sencillos en los que aparece una cara con ojos, nariz y boca. Hacia el mes, es capaz de distinguir con su retina colores vivos o contrastados (negro, rojo y blanco) y seguirá con la mirada los objetos que se sitúen en torno a los 20 centímetros de su ángulo de visión. De hecho, su radio de acción es tan corto (aún no gatea, apenas levanta su cabeza de la cuna y pasa la mayor parte del día tumbado y casi siempre durmiendo) que no necesita ver más allá. Es lo que muchos pediatras llaman etapa monocular. Cuando su desarrollo psicomotor le obligue a ver objetos más lejanos madurará su capacidad visual.
Sin embargo, sabemos que a las tres semanas es capaz de reconocer el rostro de su madre. Mientras mama o toma el biberón, el 70 por ciento del tiempo la madre le mira a la cara y él, en una recíproca complicidad, no aparta sus ojos de ella. Los psicólogos han comprobado que este intercambio afectivo a través de la mirada es tranquilizador para el bebé y le ayuda a crecer sano y feliz.