Archivo de la categoría ‘El bebe’

Hacer onomatopeyas al bebe

Lunes, 20 de febrero de 2012

Onomatopeyas
Los animales despiertan fuertemente su interés y les encanta jugar a imitar sus sonidos. En la guardería suelen enseñarles primero los animales domésticos y los de granja para que imiten el sonido del perro, de la oveja…

Aprender a hablar

Viernes, 10 de febrero de 2012

Ampliar lo que dicen
Sus primeras palabras son mágicas: con una dicen un montón de cosas; por ejemplo, con “calle” pueden referirse a la calle, al abrigo, a su mochila, etc. Es lo que se llama la “palabra frase”. Hay que ir ampliando lo que ellos dicen. Ante ese “calle”, sus educadores pueden decirle, por
ejemplo: “Sí, Joaquín, te ponemos la campera porque te vas a la calle con tu mamá”.

Saber interpretar lo que dicen los bebes

Martes, 7 de febrero de 2012

Sobreinterpretar
Para ir dando sentido a sus actos y a lo que los rodea, en la escuela se sobreinterpreta lo que están haciendo. Por ejemplo, si de forma casual dirigen la mano hacia la mamadera y emiten un sonido, les dicen: “¡Ah!, ¿vas a tomar agua? Bueno, agüita”. Algo no intencionado por su parte está tomando sentido gracias a que nosotros se lo damos. Así, poco a poco, se darán cuenta de que señalando la mamadera y diciendo algo es como se pide el agua; progresivamente lo irán haciendo de forma intencionada.

Comer bien es, sobre todo, alimentarse

Martes, 17 de enero de 2012

Comer bien es, sobre todo, alimentarse

El desayuno debe ser abundante.
La leche es imprescindible; un chico debería tomar un litro al día.
No conviene abusar de los alimentos fritos o precocidos.
Conviene usar sólo la sal justa para condimentar.
El azúcar es necesaria para el ejercicio físico, pero no hay que abusar.
La idea es comer de todo en su justa medida. “Yo no prohibiría ningún alimento -dice la Dra. Aurora López Gil-, ni la pizza, ni las papas fritas… Pero tampoco hay que elevarlos a la categoría de premios, son cosas que están ahí, se pueden comer, pero no todos los días. Una dieta saludable son hábitos de vida saludables. No se puede separar la alimentación del ejercicio físico ni la vida al aire libre.”

Enseñar al bebe a comer

Viernes, 13 de enero de 2012

Para tener en cuenta:
Que el bebé siempre tenga una cucharita a su disposición, porque en algún momento empezará a manipularla y en otro momento la usará de forma adecuada. Pero siempre, aun cuando haya aprendido a utilizar la cucharita, permitámosle tomar la comida con la mano, experimentar con sus deditos es una forma de conocimiento insustituible.
A los siete u ocho años se incorpora el cuchillo, con toda la paciencia que requiere.
• El uso del vaso sólo puede aprenderse de forma muy gradual: del vaso con boquilla y dos asas, al de un asa y, por fin, sin asas (se cae mucho, tenemos que relajarnos y entenderlo).
Preparémoslos para el comedor escolar. Es un ámbito muy diferente del familiar y les será más fácil adaptarse si conocen de antemano las reglas que hay que respetar para compartir la comida con sus pares.

Aprender los buenos modales en la mesa

Miércoles, 11 de enero de 2012

Emplear los cubiertos con soltura requiere una habilidad que sólo se adquiere con los años.

“Los buenos modales son un proceso largo -reflexiona el maestro José Luis Gil-. Lo que hay que evitar son hábitos muy infantiles. Hay chicos que tienen que pasar de la papilla dada en mamadera con agujero muy grande para que salga algo muy espeso a la cuchara o al tenedor del comedor escolar. Es como pasar del triciclo a la avioneta. Estos saltos creo que se dan por la premura y por la comodidad, y porque creemos que hay cosas más importantes que debemos hacer. Un chico en edad escolar está en condiciones de aprender. Hay que exigir mejoras, pero permitir la imper-
fección. Además, en este terreno cualquiera tiene cosas por aprender. Yo estoy seguro de que pasaría una velada horrorosa si tuviese que ir a una cena en un hotel lujoso, no sé si comería, tendría que mirar mucho a mi alrededor.”

Las rabietas

Lunes, 7 de noviembre de 2011

Las rabietas son necesarias
Sus pataletas son agotadoras para los padres y también para los hijos. Pero todos los niños deben dirimir estas luchas entre independencia y autocontrol, y es muy probable que sin gritos ni llantos no puedan superar esta etapa.
Sin embargo, podemos intentar que su terquedad y ne-gativismo no deriven en un berrinche diario. En primer lugar, cuantas más órdenes se den y más prohibiciones se establezcan en la familia, más numerosas y frecuentes serán las trifulcas. Por supuesto, un niño pequeño necesita límites. Por ejemplo, no se le puede permitir jugar solo en la calle. Pero, ¿es realmente imprescindible que sea puntual a la hora de comer? Hay que tener en cuenta que para un chico de dos años puede ser más importante terminar de construir una torre que sentarse a la mesa. Sobre todo si no tiene hambre. Intentar convencerlo con frases como “puedes seguir jugando después” es del todo inútil, pues a esta edad no tienen todavía noción del tiempo y quieren todo ahora.

Bebe de 2 años

Viernes, 28 de octubre de 2011

Un día, de pronto, estos adorables angelitos deciden rebelarse contra todo y dejar de seguir complaciendo los “absurdos” deseos de sus papas. Conseguir que se vistan, que recojan sus juguetes, que se cepillen los dientes o que se sienten a la mesa para comer se convierte entonces, de la noche a la mañana, en una ardua tarea. ¡No, no y nooo! Así de claro.
El primer síntoma
Este no rotundo es característico del inicio de un período difícil, que tiene lugar alrededor de los dos años, y que se conoce como edad de las rabietas. A partir de este momento, todo aquel que insista en imponer su voluntad sobre estos pequeños será testigo de un tremendo berrinche. Los gritos, el llanto y el pataleo son las maneras que eligen los chicos para mostrar su desacuerdo con las normas, pero también para expresar su rabia y frustración al no poder poner en práctica sus planes.
Tal vez por eso, algunos psicólogos denominan a esta etapa los “terribles dos años”. De hecho, para algunos padres puede ser un auténtico calvario sufrir los continuos arrebatos de cólera de sus hijos.
Sin embargo, tranquiliza saber que las rabietas son normales e, incluso, necesarias pues constituyen un paso importante en el desarrollo del niño. Conocer sus verdaderas causas y desterrar algunas ideas equivocadas que se tienen al respecto, puede ayudar a los padres a sobrellevar estos repentinos cambios de humor.

El primer año de vida

Lunes, 24 de octubre de 2011

Todavía nos necesitan
Durante los primeros años de vida, los chicos no se aventuran a probar algo nuevo si los padres no están cerca. Tanto al iniciar sus investigaciones como durante el transcurso de éstas, echan de vez en cuando una miradita a la madre o al padre para confirmar que lo que hacen está bien. O, en cualquier caso, que contarán con la rápida y eficaz ayuda de sus queridos progenitores.
Es muy importante, eso sí, que los padres nunca pierdan de vista a los hijos de estas edades. Una estrecha vigilancia puede prevenir accidentes inesperados. De todos modos, conviene acondicionar la casa de tal forma que los objetos peligrosos estén siempre fuera de su alcance. Filos en los muebles, cajones fáciles de abrir, productos tóxicos, instrumentos cortantes, bolsas de plástico… Todo debería estar a buen recaudo, incluso desde que el niño empieza a gatear. Pero ahora, especialmente, no se puede bajar la guardia en esta fase de su desarrollo.
Las prohibiciones no suelen ser muy operativas. A menudo, surten el efecto contrario, pues aquello prohibido los atrae aún más. Darles miedo es siempre contraproducente porque puede frenar sus impulsos de explorar y aprender.
Sin embargo, por más precauciones que tomemos, nos llevaremos más de un sobresalto por sus hazañas y, seguramente, la paciencia nos fallará en más de una ocasión. Tenemos que pensar que es una etapa no sólo inevitable, sino también necesaria para que se puedan desarrollar sanos y felices.
Y, por otra parte, si conseguimos tomarlo con sentido del humor, será como volver a descubrir el mundo a través de la audacia de nuestros hijos.

Los bebes nunca se aburren

Viernes, 21 de octubre de 2011

El aburrimiento, ese desconocido
Estos pequeños insaciables se anotan en todas. El tiempo les falta para explorar, mirar, tocar y probar cada detalle de este fascinante mundo. ¡Estafan lleno de cosas interesantes! Agarran todo por puro placer, porque investigar los divierte enormemente y porque sienten que la vida es un juego. Por ello, todavía les queda mucho camino para decir aquello de “¡mamá, me aburro!”.