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Cuidados del niño en el hogar

No hay botón que no toque ni electrodoméstico que no lo atraiga, altura que no lo tiente, adorno que no peligre.
El mundo es un desafío irresistible:
Los enchufes están hechos para que él meta los dedos, el mango del recipiente para que él lo agarre. ¿Cómo ponerle límites sin, al mismo
tiempo, reprimir este torrente de curiosidad y de vida? ¿Cómo frenarlo sin desencadenar a cada instante una sonora rabieta?

Mal comportamiento en niños

Son terribles porque están creciendo.

Al cumplir dos años, el chiquito ha multiplicado por cuatro el peso que tenía al nacer. Aquellas encías desnudas se han poblado de dientes y están a punto de salirle las últimas muelas. Ya puede correr, saltar, trepar…
Sí, diremos nosotros, corre y salta, pero se cae con frecuencia y se hace chichones en la frente. Sube escaleras, pero apoyando los dos pies en cada escalón. Cuando patea la pelota, su trayectoria y las consecuencias son imprevisibles. Trepa a las sillas, pero igual que les pasa a ciertos gatos intrépidos cuando se suben por primera vez a un árbol, después tenemos que ayudarlo a bajar.
Eso a él le da lo mismo. Hace poco más de un año aún estaba inmovilizado en su cuna o empezaba a gatear, y hace sólo unos meses caminar de los brazos de mamá a los de papá era todavía una vertiginosa aventura. Pero ahora se siente tan fuerte y libre, se ve con tantas posibilidades, divisa tantas perspectivas… que toda aventura lo atrae y le parece posible.
Hay una palabra que ocupa el primer plano para los chiquitos de dos años, y es la palabra “yo” (aunque aún no la pronuncien). Se trata de un egocentrismo comprensible. Los chicos están construyendo su sentimiento de identidad personal. Tienen que delimitar muy nítidamente la frontera entre su propia persona y la de los demás. Están muy centrados en sí mismos, y es fácil observar que cuando se juntan varios pequeños de esta edad, en realidad no suelen jugar unos con otros, sino unos junto a otros.

Probar a darle alimentos nuevo al bebe

¿Cómo animarlo a probar alimentos nuevos?
Un fuerte instinto hace que los animales prefieran en general los alimentos que ya conocen a los que no han probado nunca; es la forma en que la naturaleza evita las intoxicaciones.
Los chiquitos aprenden qué se come y qué no mediante la lactancia y la imitación. A través del pecho, el bebé conoce el sabor de lo que come su madre, por eso es difícil que le guste algo que ella no ha comido nunca, como una mezcla de cinco frutas o una papilla de cereales con sabor a vainilla. Al ver comer a sus padres, intenta comer lo mismo, razón por la cual es absurdo tratar de que pruebe la verdura si ustedes no comen verdura.
Un buen método para que se habitúe a los nuevos sabores es sentarlo a la mesa “de los grandes”. Tarde o temprano extenderá la manita y pedirá algo.
Cuando esto se repita con frecuencia, será el momento de ponerle su propio plato, con muy poca comida, y una cuchara. Y dejarlo comer solo, si quiere, aunque se manche y tarde. Se pueden poner algunos límites si grita más de la cuenta, pero hay que tener paciencia, porque es así como aprende a hacer las cosas.

Alimentacion de bebe

¿Y si no quiere otros alimentos?
Ya hemos dicho que algunos bebés no quieren tomar nada más que leche, a veces hasta los ocho o diez meses (raramente más). Si se le ofrecen otros alimentos y los rechaza, no hay que preocuparse. Los especialistas han elegido una fecha arbitraria, los seis meses, para empezar con la alimentación complementaria porque están razonablemente seguros de que ningún bebé lo necesita antes. Pero cada ser humano es distinto, y no es posible que todos requieran otros alimentos precisamente el mismo día. Si el chico está sano y feliz, y crece y se desarrolla bien (y a esta edad engordan siempre muy poco), es que está comiendo todo lo que necesita.

Comidas de bebe envasados

¿Son mejores las comidas para bebés envasadas?
Estas son útiles a veces cuando se está fuera de casa o cuando se tiene apuro. Pero no son mejores ni más nutritivas que la comida casera.

Como empezar a darle de comer al bebe

¿Por dónde empezar?
El orden de introducción de los alimentos carece de importancia. Algunos pediatras ofrecen primero frutas, luego cereales, más tarde verduras…
Otros, justo al revés. No es raro que dos pediatras que trabajan en consultorios contiguos recomienden un orden diferente. Y no sería ningún disparate empezar con el pollo, que es rico en hierro, a los seis meses. Tampoco es necesario ir por meses, por ejemplo, en el “mes de la fruta”, introducir una distinta cada semana.
Se puede dar una semana pera, la siguiente arroz, la tercera pollo, la otra papa…

Tanto si toma pecho como mamadera:

Tanto si toma pecho como mamadera:
Los alimentos se ofrecen de uno por vez, con intervalos de al menos una semana. Es decir, una sola fruta, o una sola verdura, o un solo cereal. Si empieza con una mezcla de varios ingredientes, y le sienta mal (diarreas, alergias…), ¿cuál ha sido el culpable?
Se debe comenzar por cantidades pequeñas. El primer día, una cucharadita, a ver qué pasa. Si le sienta bien, el segundo día pueden ser dos o tres. Y después, las que quiera, que no serán muchas más, probablemente. No hay que forzar nunca al chiquito a comer. Pero sí conviene ofrecerle repetidamente los alimentos, aunque no los quiera. Los bebés suelen rechazar cualquier alimento nuevo, y los aceptan mejor si los ven con frecuencia y si sus padres los comen delante de ellos. Hasta el año seguiremos dándole como mínimo medio litro de leche por día, aunque algunos pequeños no lo terminarán. Los alimentos más alergénicos (leche y derivados, huevos, pescado, soja) conviene no darlos hasta el año. No se debe aderezar su comida con azúcar ni sal. No es que un poquito vaya a hacerle ningún daño, pero mientras tu hijo no sepa que existen, no los va a pedir. El objetivo es una alimentación sana a largo plazo; y para eso es mejor dos mordiscos de fruta que un plato en tero de fruta con azúcar. Si toma pecho, no es conveniente agregar leche artificial a los cereales, ni usar cereales lacteados. Tu hijo ya toma toda la leche que necesita, y de la mejor calidad; es absurdo daile otra inferior con los cereales. No hay que suprimir mamadas. Es posible tomar medio litro de leche con sólo dos mamaderas de un cuarto; pero no es posible mamar medio litro con sólo dos tomas al día. El bebé que sólo toma leche materna necesita mamar al menos cinco o siete veces al día, y si son más, mejor. Los otros alimentos se ofrecerán después de las mamadas.

¿Cuál es la mejor forma de cocinar sus alimentos?

¿Cuál es la mejor forma de cocinar sus alimentos?

Hay quien insiste en ofrecer los alimentos hervidos o a la plancha. Pero, ¿quién ha dicho que los chiquitos no tienen que comer grasas? Las grasas son parte importante de la nutrición.

Como calcular las porciones de alimento

¿Cómo calcular sus porciones?
No es necesario pesar los alimentos. Si el pediatra o un libro recomiendan una cierta cantidad, es simplemente a título orientativo. Tienen miedo de que, siendo novata, la mamá prepare un kilo de comida, y tenga que tirar 985 gramos. Por eso le dicen que prepare 100 gramos, para que sólo tenga que tirar 85.
Tu hijo sabe exactamente cuánto tiene que comer. Con tanta exactitud que se comerá contento la quinta cucharada, y rechazará enérgicamente la sexta: sólo él puede saber que necesita cinco cucharadas, y no cuatro ni seis.

¿Debo darle yogures y otros productos lácteos?

¿Debo darle yogures y otros productos lácteos?
Hasta el año, si tu hijo no toma pecho, debería tomar una leche maternizada. A veces se sustituye la leche adaptada por leche de continuación; esto no es malo, pero tampoco tiene ninguna ventaja. Tu hijo puede tomar leche de inicio (la leche “1″) hasta el año; la leche materna, que es el modelo a seguir, es básicamente igual a los diez meses que a los dos. Otros derivados lácteos, como yogures, queso o postrecitos, no son adecuados para sustituir al pecho durante el primer año.
Si el bebé toma mamadera, y le sienta bien, ya sabemos seguro que no es alérgico a la leche, y, por lo tanto, una cucharada de postrecito, yogur o flan de vez en cuando no le va a hacer ningún daño. Pero si tu hijo toma pecho, aún no sabemos si será alérgico a la leche o no, y conviene evitar completamente los derivados lácteos hasta el año. Muchos bebés sufren una reacción alérgica con los cereales lacteados, con un yogur o con una simple cucharadita de helado.