Miércoles, mayo 16th, 2012 | Author:
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¿Existen los bebés anuncio?
Esos niños tan guapos, regordetes, sonrosados y felices de las revistas, ¿son de verdad?
Mas de una mamá se siente un poco mal cuando, después de dar a luz, le dan a su retoño y piensa, sin quererlo: «¡Dios mío, pero qué arrugadito está! ¿Va a ser así de feo cuando crezca?». Pero es de lo más normal porque, por mucho que digan que todos los bebés son guapos, lo cierto es que, al nacer, no se encuentran en su mejor momento.
¿A cuál de los dos se parece el niño?.
Suele ocurrir que, mientras permanece en la dulce espera, la futura mamá compre revistas sobre niños, mire anuncios sobre ellos, se fije en los hijos pequeños de las vecinas y llore con las películas donde los niños hablan y se llevan muy bien con los adultos que tienen alrededor. Y son realmente guapos todos esos niños, pero se nota que han pasado con creces la primera semana.
Hay que decir que, para todos los implicados, un bebé es lo más dulce del mundo, incluso antes de nacer. Mamá se pasa las horas muertas acariciando su vientre y soñando despierta con un bebé delicioso, todo sonrisas y amor. Se ve a sí misma presentándolo a la familia: todos mirando extasiados. Lo imagina dentro de la ropita nueva, resplandeciente de lo guapo que está. Es más, será un niño encantador, que se adapte al seno de maravilla y duerma casi toda la noche de un jalón.
Pero, a primera vista, observará con recelo que su piel tiene un sospechoso tono morado, que está arrugadito como un bisabuelo o que parece primo hermano del hombre lobo. Antes de renunciar a la carrera de modelo, consideremos por un momento el viaje que el pequeñín ha realizado: horas de rozaduras para atravesar un túnel minúsculo, contracciones violentas como terremotos y, lo que es peor, el mundo exterior, con todos esos gérmenes, el aire frío, la ropa…
Por si esto fuera poco, su pequeño cuerpo tiene que poner en marcha y ajustar diversos motores, como el aparato respiratorio, el digestivo; el sistema circulatorio… Está morado por el esfuerzo, con los ojos hinchados y semicerrados, y su piel tiene el aspecto de quien ha pasado demasiado tiempo en la bañera, con el agravante de no estar habituado a nada más.
El verdadero problema es, en realidad, el sentimiento de culpa. Una madre tiene la obligación de adorar a su bebé desde el primer día o, al menos, siente que la tiene. Todos dicen: «¡Es muy guapo!», y es por compromiso; pero ella se siente mal. Cuando el flechazo no surge, muchas mamas quedan desoladas, pensando que no están a la altura de las circunstancias, que serán unas madres horribles, incapaces de querer a sus hijos.
Sólo una semana para estar guapos.
En estos casos, toda la familia debe arroparla, con bromas y cariño, admitiendo que es adorable de lo feo que está y acompañarla en el primer susto. La buena nueva es que sus ríñones tardan pocos días en funcionar correctamente, con lo que la acumulación de líquidos se disipará, dejando su cuerpo liso y suave. Su piel se acostumbrará al nuevo medio y perderá el tono rojizo, manchas e imperfecciones, y su cabeza ya no parecerá un pepino. Su postura se corregirá y sus ojos serán menos sensibles a la luz, reapareciendo sanotes y luminosos. Y el lanugo (esa pelusa que el organismo crea para protegerse durante el parto) se le habrá caído. Entonces habrá que tomarle muchas fotos porque ¡ será el más guapo del mundo!