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Como tratar a los bebes con problemas cardiacos

COMO TRATARLES.
Los padres de los bebés que tienen algún problema cardíaco o han sido intervenidos por esta causa tienden a sobreprotegerles, pero hay que tratarles con normalidad, sin demostrarles que sufrimos por ellos o que los consideramos más débiles que sus hermanos, para que no se acomplejen.

Como tranquilizar al bebe

Sólo se calma cuando la tengo en brazos:

La mejor manera de tranquilizarse que tiene un niño pequeño es mediante el contacto directo con un adulto. Se siente protegido y seguro, se relaja y se duerme. Nosotros, sin embargo, sabemos que la ausencia de peligro no está ligada al hecho de que acunemos en brazos a nuestro hijo, y esto es algo que tenemos que ir enseñándole poco a poco.
El niño tiene que darse cuenta de que en esos momentos nuestra decisión de no cogerle es firme, aunque podemos estar a su lado habiéndole y acariciándole. Al hacerlo, se dará cuenta también de que incluso asi va a ser capaz de relajarse y dormir. Con ello habrás dado un primer paso hacia su autonomía. Algo que en muchos aspectos es deseable y que no es una manifestación de falta de cariño por nuestra parte.

Diarrea aguda en los niños

Es habitual que tenga diarrea:
La diarrea aguda en los niños es una enfermedad muy frecuente. El intestino inflamado tiene capacidad de regenerarse por sí mismo a condición de que lo dejemos en reposo unas cuantas horas. Por ello es aconsejable que en las primeras 24-36 horas de diarrea de un niño no le forcemos a comer y, en cambio, le ofrezcamos líquidos con azúcares y sales minerales, tales como las soluciones de rehidratación.

Momento para hacer las tareas de la casa

¿Qué momento es el más adecuado?
Estará en función de la dinámica familiar. Si hay un bebé en casa, por ejemplo, los padres agradecerán especialmente que el más grande ponga la mesa para la cena, mientras ellos acuestan al chiquito.
En cualquier caso, no se trata de exigirles un montón de tareas (todavía son chicos), sino de asignarles ocupaciones compatibles con sus capacidades, su tiempo de estudio, juego y descanso. Y debemos ser comprensivos: si están cansados o tienen que preparar un examen, es normal que ese día se olviden de sus obligaciones caseras. Lo importante no es que hagan un montón de cosas, sino que asuman la responsabilidad de ocuparse de unas pocas, y las afronten con agrado. La mejor forma de conseguirlo es reconocer su esfuerzo (con palabras, mimos) y hacerles sentir que su aporte, por pequeño que sea, contribuye al bienestar de toda la familia.
“Es que mis amigos no hacen nada en casa, y yo…”. Ese argumento no nos sirve: “¿A que ellos no saben condimentar la ensalada tan bien?”. Colaborar en casa implica aprender a resolver problemas cotidianos (en qué número de la tostadora salen unas tostadas deliciosas, cuántos minutos necesita un huevo pasado por agua, cómo se descongela el pan en el microondas…) y los ayuda también a sentirse independientes y seguros de sus habilidades.

Ayudar con las tareas de casa

Llegamos a casa y lo primero que encontramos son sus zapatos llenos de barro en el hall, la campera tirada en el sillón del living y un plato con un pedazo de bizcochuelo a medio terminar sobre la mesa. ¿Tan ocupado está con los deberes que no tuvo tiempo de guardar los zapatos, colgar el abrigo y llevar su plato a la cocina? Pero no, lo encontramos sentado frente al televisor.
Aquí vivimos todos y todos ayudamos:
¿Sirve de algo retar a nuestros hijos por su desidia? ¿Cómo hacerles ver de una vez por todas que ellos también pueden, y deben, ayudar en casa?
Es evidente que no podemos convertirnos en su sombra y levantar la cantidad de objetos que van dejando a su paso. Aun contando con ayuda en casa, es bueno que los chicos se acostumbren a asumir pequeñas responsabilidades domésticas. Tampoco sirve esperar a que sean más grandes y se den cuenta de lo desagradable que es estar siempre pendiente de las cosas que los demás abandonan por ahí. Y no se es mejor mamá o papá por no dejarlos levantar ni un alfiler (“¡Pobrecitos, con todo lo que tienen que estudiar!”).
Las tareas escolares son una ocupación primordial en la vida de un chico. Y no lo es menos jugar, disponer a diario de un tiempo de ocio o disfrutar de vez en cuando del placer de no hacer nada. Pero también es importante que contribuya, en la medida de sus posibilidades, a mantener el orden de la casa.
A ser solidario no se aprende en un día:
Si a todos nos gusta disfrutar de un hogar acogedor, de una camisa limpia y planchada después de la ducha, es justo también mostrarse solidario con mamá y papá, o con los hermanos mayores, y ayudar en esas pequeñas tareas cotidianas.
A los cuatro o cinco años, o incluso antes, a todos los chicos les encanta sentirse útiles. Enseguida se prestan a poner los cubiertos en la mesa, alcanzar los broches al tender la ropa o guardarla en su lugar cuando ya está planchada. Si bien es verdad que terminaríamos antes si ellos
no estuvieran de por medio, hay que valorar su buena predisposición, no escatimar elogios y derrochar tiempo y paciencia para enseñarles a colaborar en forma eficaz. Seríamos muy injustos si, en esa primera fase, no valoráramos su granito de arena y, unos años más tarde, les exigiéramos precisamente esas pequeñas ayudas que en su día no apreciamos.

Medidas de seguridad en el hogar

Medidas de seguridad en el hogar:
El afán que demuestran por explorar todo lo que los rodea (especialmente cuando se trata de un territorio poco conocido, como el domicilio de los abuelos) es fundamental en su desarrollo, pero también implica una fuente importante de riesgos, porque a esta edad desconocen las consecuencias de sus actos. Para prevenir accidentes, conviene enseñarles los lugares donde no deben tocar y anticiparse a los peligros que puedan surgir dentro de casa o en el exterior.
Productos tóxicos:
Hay que guardar los medicamentos y artículos de limpieza en un lugar inaccesible y cerrado.
Falsos caramelos:
Cuidado con los artículos de uso común que solemos dejar inconscientemente sobre la mesa (botones, encendedores, monedas, cigarrillos, pilas, ceniceros con colillas. ..); para ellos resultan muy atractivos.
Objetos peligrosos:
Conviene mantener fuera de su alcance todos los objetos aparentemente inofensivos que puedan resultar peligrosos en su poder (cubiertos, herramientas, cosméticos…) y utilizar seguros que impidan la apertura de puertas y cajones de los armarios que quedan a su altura. No los dejemos jugar con bolsas de plástico, pueden producirles asfixia.
En el baño:
Sólo pueden entrar acompañados de un adulto. La bañera debe tener una alfombrita antideslizante; y la canilla, una almohadita inflable que aminore posibles coscorrones (también puede ser útil una prenda de ropa anudada). Si hay un banquito, es mejor esconderlo. A esta edad ya saben subirse y alcanzar lo más inesperado.
La cocina:
Por norma, procuremos que no entren en ella, sobre todo cuando estamos preparando la comida.
Ventanas:
Es aconsejable protegerlas (si es preciso, con cierres de seguridad) para impedir que accedan a ellas.
Electricidad:
Los enchufes deben aislarse con protectores de seguridad y conviene también revisar la instalación eléctrica exterior (cables eléctricos pelados o en mal estado, cordones de electrodomésticos que cuelguen a su alcance, etc.). Los aparatos que se ponen en marcha con sólo apretar un botón (batidora, molinillo, picadora…) deben estar siempre desconectados.
Ayuda extra:
En comercios infantiles y grandes supermercados pueden adquirirse numerosos complementos que aumentan la seguridad infantil (y la tranquilidad de los mayores). Por ejemplo: barreras de cama, cierres de seguridad para puertas y ventanas, protectores de silicona para bordes de mesas, topes para cajones, pinzas sujeta-manteles, etc.

Los abuelos que cuidan a sus nietos

Unos días con la abuela ¡Qué bueno!
Cuando las obligaciones laborales nos impiden dedicarnos a los hijos en su tiempo de vacaciones, hay que buscar alternativas.
Si la economía familiar permite pagar a una persona (de probada confianza) que cuide de ellos en casa mientras trabajamos, perfecto, el problema estará resuelto.
Otra posibilidad son las guarderías; en ellas nuestros hijos pueden relacionarse con otros chicos de su edad, al tiempo que asumen normas básicas de comportamiento (comer sin ayuda, esperar turno para subirse a la hamaca, jugar con sus iguales…). Pero muchas instituciones cierran sus puertas durante las vacaciones de invierno.
Algunos padres resuelven el cuidado de los niños disfrutando el tiempo de descanso por separado, pero esto no es siempre posible y, además, las vacaciones no son lo mismo si no son en familia.
Los padres deben informar a los abuelos de las costumbres del chico y también de la: normas educativas básicas.
¿Qué hacer entonces? Quienes cuentan con padres (o al menos con una madre) que no trabajen fuera de casa y estén dispuestos a ocuparse de sus nietos, ya saben la suerte que tienen. Y más si viven en un lugar diferente que permita a los pequeños disfrutar del consabido cambio de aire. Dejarlos con los abuelos aunque sospechemos que los van a consentir en exceso o eso implique verlos exclusivamente los fines de semana es una idea magnífica.

¿Está familiarizado el chico con ellos?
Hay muchos padres que se inclinan por esta última opción, más práctica y económica que las demás, y los chicos aceptan encantados siempre y cuando ya estén familiarizados con sus abuelos. De no ser así, será más prudente probar antes: dejarlo con ellos durante un fin de semana y observar cómo responde el pequeño y también, claro está, cómo lo pasan nuestros mayores.
Las abuelas adoran a sus nietos y la mayoría están dispuestas a ayudar cuando haga falta. “Tener a Facundo en casa es lo mejor que me puede pasar. Aunque me exige mucha dedicación, en el fondo me rejuvenece y me da vitalidad -explica Clara, una abuela primeriza de 56 años que no trabaja fuera de la casa-. Estoy deseando que me lo dejen unos días para mí sola. Acaba de cumplir año y medio y está para comérselo. Le compré un triciclo, así que lo vamos a pasar muy bien juntos.” “Lo malo es que mis padres están a 90 km de aquí y sólo podremos ver a Facundo los fines de semana -señala la mamá del chiquito-, pero el sacrificio vale la pena porque allí va a estar más tranquilo y mejor atendido.”
A veces, las circunstancias familiares no permiten otra opción, como le sucede a Rosa, madre de Mateo y Valentina, de 13 meses y cinco años respectivamente. “No me queda otro remedio que dejarlos con mis padres, porque tanto el colé como la guardería cierran durante quince días -explica-. Mi mamá los atiende bárbaro, pero los consiente demasiado y, cuando vuelven con nosotros, los primeros días están tan mimados que me dan ganas de mandárselos de vuelta. ¡Quién la ha visto y quién la ve, con lo estricta que fue cuando yo era chica!”.

No es bueno que le consientan todo:
La convivencia entre nietos y abuelos suele resultar muy grata y enriquecedora, ya que éstos disponen de más tiempo que los papas y tienen más ganas de jugar. Pero también puede incidir de forma negativa sobre la educación del chiquito o causar conflictos entre padres y abuelos si no se establecen algunas pautas educativas de antemano.
Casi todos los abuelos se muestran mucho más flexibles y protectores con sus nietos de lo que fueron con sus hijos y restan importancia a las travesuras de los niños: “Pobre-cito, no lo retes, es muy chiquito y no sabe lo que hace. “Déjalo en paz, con algo tiene que jugar, ¿no?”; “Si no le gusta el puré, dale un yogur”…
¿Es que ya no se acuerdan de que con las lentejas de nada valía aquello de las tomas o las dejas?, ¿y de lo fastidiosos que se tornaban cuando jugábamos en el living y revolvíamos todo?…
“Reconozco que a veces | soy demasiado permisiva con mis nietos -confiesa la madre de Rosa-, pero es que me da miedo de que no la pasen bien conmigo y no quieran volver. Total, para unos días que van a estar conmigo… Ya los educan sus padres.”
Esta actitud es errónea y, a la larga, puede perjudicar a los chicos y generar tensiones entre progenitores y abuelos. Querer a un niño no significa consentirle todo, también hay que educarlo y ponerle límites cuando sea preciso.
Para facilitar las cosas, los padres deben explicar las normas que ellos siguen en casa,
y los abuelos deben respetarlas en lo posible o, al menos, no contradecirlas. Aunque se les haga cuesta arriba, tienen que hacer un esfuerzo y retar al niño si hace algo mal.

Claves para suavizar el cambio de entorno.
A esta edad los chicos todavía no diferencian perfectamente los dos mundos educativos y pueden desorientarse cuando cambian de ambiente. Por lo tanto, durante la permanencia en casa de los abuelos hay que intentar que todo siga más o menos igual, procurando alterar el mínimo sus necesidades, costumbres y rutinas (comidas, baño, juegos, sueño).
Para eso es aconsejable:
Que el chico lleve consigo algo de la casa, como su almohadita, sus juguetes favoritos o su cuna si aún no duerme en la cama. A esta edad todavía perciben los objetos familiares como parte de sí mismos.
Ubicarlo en una habitación propia, donde además de descansar pueda jugar y guardar sus cosas. Lo normal es que ya duerma solo en casa, así que nada de colocar la cuna en el cuarto de los abuelos para tenerlo más cerca. Conviene situarla lejos de ventanas, cortinas o elementos por donde el chiquito pueda colgarse o trepar.
Disponer de un espacio amplio en el que se mueva con libertad y seguridad. Un patio, un jardín o al menos un living libre de objetos susceptibles de romperse o hacerle daño.
Explicarle la situación. Ya se da perfecta cuenta de lo que pasa, y se sentirá traicionado y confuso si jugárnosla” la escondida cada vez que nos despedimos o le decimos que volvemos enseguida y después tardamos en volver. No lo engañemos y, aunque llore al decirle chau, hay que despedirse siempre de él.
Los abuelos pueden poner fotos de la familia en su habitación para que sienta que, aunque está de paso, tiene un hogar allí. Y aunque no sea muy amigo de hablar por teléfono, le alegrará escuchar la voz de sus papas todos los días.

Educando al niño desde bebe

Hay cosas que no se prestan:
Aunque queramos que nuestro hijo se convierta en un adulto generoso y caritativo, no debemos olvidar que existen algunas cosas que son de uso personal, y que nunca debemos obligarlo a prestarlas, porque conseguiríamos que se sintiera inseguro y desprotegido. Sería un error forzarlo a dejar su juguete de consuelo o su peluche favorito: este objeto es demasiado íntimo para que lo tenga otro chico. Nuestro pequeño se siente tan identificado con ciertas pertenencias que le resulta muy difícil que otras manos se apropien de ellas aunque sólo sea por un ratíto. Su cuna, su chupete,su mamadera… también forman parte de este tipo de objetos personales e intransferibles.

Clasificacion de la otitis

Los médicos clasifican las otitis según la parte del oído afectada, la duración y la producción de secreciones.

Media: Afecta al oído medio; es muy común en invierno.
Externa: Típica del verano, se produce en el oído externo.
Aguda: Dura menos de tres semanas.
Crónica: Se prolonga por más de tres meses.
Recurrente: El pequeño tiene tres episodios en un período de seis meses.
Supurada: El pus que invade el oído medio rompe el tímpano y sale al exterior.
Serosa: El oído medio se llena de un líquido blanco translúcido.
Congestiva: No se acompaña de exudado ni de supuración.

Pediculosis en los niños

¡CHAU PIOJOS!

Un nuevo producto pediculicida, permite termincjr con esta indeseable companfa sin productos qufmicos.

Al menos el 80% de los chicos padecen pediculosis todo el ano. Esto se debe a que los piojos no se toman vacaciones, y los acompanan en el cole, la colonia y la pileta.
A pesar de esto, la buena noticia es que ha sido aprobado un nuevo producto de origen nacional, que permite terminar con esta “invasion” gracias al desarrollo de un Mquido elaborado con aceites esenciales de plantas aromaticas, sin insecticidas quimicos y que, en pruebas de laboratorio, demostro ser 100% efectivo para combatirlos, especiaknente en los casos en que los piojos se tornaron resistentes a la permetrina, principal componente de la mayoria de los pediculicidas mas conocidos. Transformado en una locion que no deja el pelo grasoso y se va con el enjuague, el nuevo producto tiene un efecto toxico sobre el piojo, que suelta sus femes garras del pelo. Diez minutos despues de la aplicacion, y con el peine comun, se los puede refear del cabello con facilidad.