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Tomar fotos familiares con el niño

Fotos familiares
En muchas instituciones piden a los padres que fabriquen material de estimulación del lenguaje. Con su cámara de fotos retratan los objetos cotidianos y preferidos del pequeño: su chupete, su babero, su plato, su pelota, su cuna, etc. En cada foto debe ir una sola imagen. Luego se pegan en una cartulina y se plastifican con papel transparente adhesivo. Así ya las podrán manipular sin romperlas. También podemos tomar las fotos de sus familiares más cercanos: mamá, papá, los abuelos, los tíos…, y a nombrar, a señalar…

Juegos con los bebes

Juegos interactivos
Aserrín aserrán, Este fue por leña… Los juegos tradicionales son también fantásticos vehículos comunicativos. El roce directo, la entonación, el anticipar lo que va a venir después hacen que se cree un clima de complicidad y atención que favorece muchísimo la comunicación. Además, son muy afectivos y divertidos. En la curricula de cualquier jardín siempre existe espacio para estos juegos tranquilos.

Tecnicas para enseñarles a hablar

Responderles siempre
Para que comprendan el mecanismo de la comunicación, su docente debe responder siempre a sus intentos comunicativos. Así van captando (sin necesidad de libros ni teorías lingüísticas) aquello del emisor, del receptor, del mensaje… Nos sorprenderá ver cómo a los pocos meses pueden mantener conversaciones. Para que esto se produzca, es necesario que en el Jardín o guardería se dé un ambiente cálido y afectivo, que se repitan los sonidos que emiten y se les dé tiempo para que se expresen.

Hablarle mucho al bebe

Hablarles mucho
A los chiquitos hay que hablarles desde que nacen. Aunque parezca que no se inmutan ni entienden lo que les decimos, hay que hablarles. Así, irán interiorizando y haciendo familiar el modelo de lenguaje que les transmitimos. Partiendo de esta premisa, en el jardín maternal se les habla cambiando la entonación y el tono de voz, unas veces alto, otras bajito, otras susurrándoles… También se juega a exagerar la pronunciación con movimientos muy amplios de la boca; les llama mucho la atención si para estos juegos su docente se pinta los labios de un color llamativo. De esta forma, se fijan más en la boca y en la manera en que se mueve para articular las palabras. Otra actividad muy rica es hacer gestos de diferentes estados de ánimo y hablarles con la entonación correspondiente: contentos, cansados, tristes, enojados, sorprendidos, etc.

Como aprender a hablar

El buen desarrollo de la lengua es uno de los principales retos de la Educación inicial. Ya desde la sala de bebés comienzan las actividades encaminadas a lograr este objetivo. Para conseguirlo, no son necesarios libros de texto, sino todo un conjunto de estrategias.
• Lo fundamental es despertar su capacidad y su interés por comunicarse. No todos los chicos desarrollan el lenguaje oral al mismo ritmo; no los comparemos.
• Cuando cometan alguna incorrección al hablar, no hay que interrumpirlos para corregirlos, sino repetir nosotros la palabra o la frase correctamente cuando hayan terminado.
• Lo primero que desarrollan es su vocabulario comprensivo. Lo normal es que comprendan muchas más pa-
labras de las que dicen. Después irá apareciendo poco a poco el lenguaje expresivo, por lo general a los dos años se produce la verdadera explosión.
• Ante las dificultades comunes en estas edades (atraso, dislalia, tartamudez, etc.), conviene ponerse en contacto con un fonoaudiólogo o un psicopedagogo (previa consulta con el pediatra).

La comida, fuente de amor

La comida, fuente de amor
“El primer objeto erótico del bebé es el pecho materno que lo alimenta, el amor se engendra apuntalado en la necesidad de nutrición satisfecha”, expone Freud en una de sus últimas obras. Asi, la comida y el amor quedan entrelazadas y dejan su huella en la psique humana. Algo de esta huella aparece en el saber popular que dice: “El camino más corto para llegar al corazón del hombre es el estómago”, o en las relaciones singulares que solemos tener con la comida por una desilusión amorosa: en ella ahogamos las penas o perdemos totalmente el apetito.
La aceptación por parte del bebé de la leche materna hace sentir a la madre que toda ella es la aceptada, de ahí la expresión “Este chico no me come”.

Controlar la comida en el cumpleaños

 

Cumpleaños y calorías
¿Cuántas consumen nuestros hijos en esas fiestas?
El inicio del ciclo escolar nos presenta una de las actividades deseadas por los cliicos: las fiestas de cumpleaños, lodos los padres que organizamos una debemos tener en cuenta algunos factores: los alimentos que se sirven a los invitados deberán ser del agrado de ellos, tienen que ser fáciles de preparar y de servir y un aspecto muy importante para considerar son las calorías que contienen cada uno de los productos.

Si hacemos un análisis de los alimentos más habituales que se ofrecen en estos agasajos descubriremos que:
Un vaso chico (200 ce) de gaseosas azucaradas tiene 84 calorías.
Las salchichas tipo viena con el pan de pancho y 10 gramos de mayonesa nos brindan 285 calorías.
Los snacks también son de uso habitual en fiestas y tienen una alta densidad calórica. Por ejemplo. 20 gramos de papas fritas, que es la cantidad que cabe en la palma de la mano, tienen 108 calorías; 20 gramos de palitos de maíz equivalen a 106 calorías. Un sandwich de miga de jamón y queso tendrá 60 calorías.

Los dulces también están presentes:
Una porción de torta de chocolate de cumpleaños (120 g) tiene 500 calorías.
El lemon pie es menos calórico: 100 gramos son 164 calorías.
Cinco galletitas dulces son 160 calorías, y equivalen a un alfajor.
Para los gorditos Si tenemos en cuenta que un chico de 10 años necesita diariamente unas 2.000 calorías y una nena puede precisar 1.600. aproximadamente, y que un problema actual es el importante crecimiento de la obesidad infanto-juvenil. debemos reflexionar sobre el importante aporte católico en los festejos.
En el caso de que nos interese hacer un control de las calorías que consume un chico en un cumpleaños proponemos el siguiente esquema:

Si es un cumpleaños sin actividad deportiva
Pancho con mostaza (o mayonesa ligth). 213 calorías.
Un puñado de snacks (los que quepan en la palma de la mano): 106 calorías.
Media porción de torta (pedir expresamente al anfitrión): 250 calorías, como alternativa una porción de bizcochuelo sin relleno y sin cobertura.
Gaseosa diet. 0 calorías. En total son 571 calorías.
Si en la fiesta hay actividad deportiva podremos ofrecer gaseosa común y la porción de torta habitual, lo que totaliza unas 905 calorías.
No es un tema menor que cuidemos a nuestros lujos de la obesidad porque significa cuidar su futuro. No lo arriesguemos.

Comer bien es, sobre todo, alimentarse

Comer bien es, sobre todo, alimentarse

El desayuno debe ser abundante.
La leche es imprescindible; un chico debería tomar un litro al día.
No conviene abusar de los alimentos fritos o precocidos.
Conviene usar sólo la sal justa para condimentar.
El azúcar es necesaria para el ejercicio físico, pero no hay que abusar.
La idea es comer de todo en su justa medida. “Yo no prohibiría ningún alimento -dice la Dra. Aurora López Gil-, ni la pizza, ni las papas fritas… Pero tampoco hay que elevarlos a la categoría de premios, son cosas que están ahí, se pueden comer, pero no todos los días. Una dieta saludable son hábitos de vida saludables. No se puede separar la alimentación del ejercicio físico ni la vida al aire libre.”

El comedor del colegio es otro mundo

El comedor del colegio es otro mundo
Es una oportunidad excelente para que nuestros hijos se eduquen en las comidas sociales. Comer con otros chicos, tratar con una docente que está atendiendo a tantos otros y sin la ansiedad materna, hace que, muchas veces, el chico coma mejor. “Mi hijo de siete años me contó que en el comedor lo obligaron a comer cinco cucharadas de puré de papas -relata una mamá-. Yo, que jamás lo obligo, pensé ‘pobrecito’, pero él siguió así: ‘Comí la primera y puaj, la segunda y puaj, la tercera y la cuarta, puaj, y a la quinta, me gustó y me lo comí todo’. En casa sigue sin comer puré, así que veo que en el colé come lo que le sirven y en casa, lo que le da la gana.” Julia Herrera, directora de estudios de un colegio con comedor, dice: “Es básico, cuando somos tantos, respetar las normas: no gritar, no tirar cosas al piso, recoger la bandeja… Cuando les sirven la comida tienen oportunidad de negociar: ‘No me des mucha ensalada’, ‘Entonces te pongo más de esto’. Pueden repetir las veces que quieran siempre que se hayan comido lo que se les sirvió. Pero la educación primordial es en la casa. Yo no creo que haya que imponer y nada más, creo que hay que dar razones y contrapartidas”.

Comer en familia

Comer en familia

Viernes 9 de la noche. Mi marido, nuestros hijos de 13,11 y 7 años y yo nos reunimos en tomo de la mesa para cenar. Lo de “en tomo” es una aspiración, porque el menor ya está con el codo sobre la ensalada.
-Martín, mi amor, bájate de la mesa, estarás más cómodo en una silla, y papá podrá servir… ¡Qué bien que estemos todos! -digo para inaugurar la comunicación, que casi nunca es sencilla, generalmente hablamos todos a la vez o nos callamos en perfecta sincronía.
Espero a que alguno diga algo, los miro a ver por qué tardan tanto en hablarme, con lo fácil que es. Están absortos sobre los platos tratando de averiguar los ingredientes de las croquetas.
-Pura dieta nutritiva, cariño -le informo a mi marido, que ha pasado a la etapa de la disección y usa el cuchillo como bisturí.
Melanie, que en la mesa se vuelve contorsionista, me dice condescendiente:
-Es que esta dieta ya no va más, ma. En la tele jamás la nombran.
Ante tal absurdo no sé qué responder y miro al padre a ver si se decide a comunicarse, pero ni caso.
-Bien, hija -digo pasando por alto la provocación-. Veo que ya no masticas tus míos junto con la ensalada, ahora vas a poner los pies en el piso y será perfecto.
El que está raro es Matías, ni una queja, ni una palabrota, ni siquiera esas risas pavas con la hermana.
-Martín, querido, es mejor que coloques la comida en tu plato y una vez que te metas algo en la boca, vas a hacer el favor de tragarlo. -A estas alturas de la cena y todavía sin comunicamos. Como si fuera una ocurrencia nacida del buen momento familiar, pregunto:
-Si pasaran un día entero con su mejor amigo, ¿qué harían?
Mi marido se asombra. Melanie, al ver la cara de su padre, abandona a David Bisbal (en su imaginación, siempre está con él) y retoma al seno familiar; Martín, por una vez, traga, y Matías se quita el walkman de la oreja por el que se oye un atronador hip hop. Yo me quedo alelada con la eficacia de los estadounidenses. La inocente frase la saqué de un test preparado por la Universidad de Iowa para comunicarse en las comidas familiares. ¡Y me había parecido una tontería!
Un momento único en la vida cotidiana Un estudio realizado por el Centro de Salud Mental de Alicante, España, revela que uno de cada tres adolescentes con problemas de salud mental pertenece a familias que no comparten las comidas, ni siquiera los fines de semana.
Comer juntos en familia y, si tenemos un bebé, también con él, crea un momento único en la vida cotidiana en el que se ponen en juego muchos aspectos:
Es un acto de amor. Nos reunimos; cansados o preocupados, de buen o mal humor, más allá de lo que nos guste, decidimos estar con los que amamos.
Algo instintivo como comer se transforma en una conducta que tiene buenas y malas maneras. lx>s utensilios nos imponen ciertas reglas para llegar al bocado, los platos reparten equitativamente el todo de la fuente y la compañía instala un código social en el preciso momento
en que debemos “mostrar los dientes”.
Da a la comida y a la bebida otro significado. Hay ciertas comidas que casi no se conciben fuera de una mesa compartida: una preparación exquisita, una fonduc o una torta convocan al festejo en compañía. Lo que contrasta con la forma de atracarse en el bulímico o con la imagen del bebedor solitario, quienes no se detienen en las cualidades de lo que ingieren ni en la forma en que lo hacen. Nos vuelve menos vulnerables a los modelos publicitarios que intentan vendernos una vida rápida y solitaria. “¿Cómo entender que estén de moda los negocios delivery y en desuso las familiares? ¿Será que el terreno que ganan los negociantes lo pierden las familias?”, pregunta José Luis Gil, maestro.
Por eso, aun cuando nuestras comidas familiares sean disparatadas, defendámoslas.