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Momento para hacer las tareas de la casa

¿Qué momento es el más adecuado?
Estará en función de la dinámica familiar. Si hay un bebé en casa, por ejemplo, los padres agradecerán especialmente que el más grande ponga la mesa para la cena, mientras ellos acuestan al chiquito.
En cualquier caso, no se trata de exigirles un montón de tareas (todavía son chicos), sino de asignarles ocupaciones compatibles con sus capacidades, su tiempo de estudio, juego y descanso. Y debemos ser comprensivos: si están cansados o tienen que preparar un examen, es normal que ese día se olviden de sus obligaciones caseras. Lo importante no es que hagan un montón de cosas, sino que asuman la responsabilidad de ocuparse de unas pocas, y las afronten con agrado. La mejor forma de conseguirlo es reconocer su esfuerzo (con palabras, mimos) y hacerles sentir que su aporte, por pequeño que sea, contribuye al bienestar de toda la familia.
“Es que mis amigos no hacen nada en casa, y yo…”. Ese argumento no nos sirve: “¿A que ellos no saben condimentar la ensalada tan bien?”. Colaborar en casa implica aprender a resolver problemas cotidianos (en qué número de la tostadora salen unas tostadas deliciosas, cuántos minutos necesita un huevo pasado por agua, cómo se descongela el pan en el microondas…) y los ayuda también a sentirse independientes y seguros de sus habilidades.

Ayudar con las tareas de casa

Llegamos a casa y lo primero que encontramos son sus zapatos llenos de barro en el hall, la campera tirada en el sillón del living y un plato con un pedazo de bizcochuelo a medio terminar sobre la mesa. ¿Tan ocupado está con los deberes que no tuvo tiempo de guardar los zapatos, colgar el abrigo y llevar su plato a la cocina? Pero no, lo encontramos sentado frente al televisor.
Aquí vivimos todos y todos ayudamos:
¿Sirve de algo retar a nuestros hijos por su desidia? ¿Cómo hacerles ver de una vez por todas que ellos también pueden, y deben, ayudar en casa?
Es evidente que no podemos convertirnos en su sombra y levantar la cantidad de objetos que van dejando a su paso. Aun contando con ayuda en casa, es bueno que los chicos se acostumbren a asumir pequeñas responsabilidades domésticas. Tampoco sirve esperar a que sean más grandes y se den cuenta de lo desagradable que es estar siempre pendiente de las cosas que los demás abandonan por ahí. Y no se es mejor mamá o papá por no dejarlos levantar ni un alfiler (“¡Pobrecitos, con todo lo que tienen que estudiar!”).
Las tareas escolares son una ocupación primordial en la vida de un chico. Y no lo es menos jugar, disponer a diario de un tiempo de ocio o disfrutar de vez en cuando del placer de no hacer nada. Pero también es importante que contribuya, en la medida de sus posibilidades, a mantener el orden de la casa.
A ser solidario no se aprende en un día:
Si a todos nos gusta disfrutar de un hogar acogedor, de una camisa limpia y planchada después de la ducha, es justo también mostrarse solidario con mamá y papá, o con los hermanos mayores, y ayudar en esas pequeñas tareas cotidianas.
A los cuatro o cinco años, o incluso antes, a todos los chicos les encanta sentirse útiles. Enseguida se prestan a poner los cubiertos en la mesa, alcanzar los broches al tender la ropa o guardarla en su lugar cuando ya está planchada. Si bien es verdad que terminaríamos antes si ellos
no estuvieran de por medio, hay que valorar su buena predisposición, no escatimar elogios y derrochar tiempo y paciencia para enseñarles a colaborar en forma eficaz. Seríamos muy injustos si, en esa primera fase, no valoráramos su granito de arena y, unos años más tarde, les exigiéramos precisamente esas pequeñas ayudas que en su día no apreciamos.

Educar a un bebe de 1 año

EDUCAR EN LA GENEROSIDAD
■ Ante todo vosotros, sus padres, tenéis que ser generosos.
■ No te alarmes, déjale ser posesivo
■ Alábale cada vez que comparta sus cosas.
■ Establece turnos y reglas sencillas en los juegos. Dale tiempo para madurar.

Como educar a niños

ÁRMATE DE PACIENCIA:
Llegará un día en que tu hijo te sorprenderá dando espontáneamente sus cosas a otros niños, dejándoselas de buen grado a su hermano pequeño. Dale tiempo. Una etapa del desarrollo se encadena con la siguiente, pero cada niño lleva su propio ritmo. Tu único objetivo es que las vayan viviendo de la forma más adecuada posible. No busques acelerarlas o saltarte etapas. Y no olvides disfrutar en cada paso.

Valores a enseñar a los niños

PREMÍALE:
Permanece atenta. Cada vez que tu pequeño comparta espontáneamente su juguete favorito con su hermano más pequeño, cada vez que preste sus cosas en el parque, tú debes recibir la novedad con la mejor de tus sonrisas para alabar su generosidad. Y por qué no, también puedes premiarle con su golosina favorita.

Actividades para enseñar

SÉ INFLEXIBLE
Muchas veces te resultará imposible duplicar todas las pertenecías. Algunas son de todos. Si en casa sólo hay una bicicleta, no hay mas remedio que hacer turnos y respetarlos. Y aquí te tienes que mostrar inflexible. Eso sí, asegúrate de que el pequeño conoce y entiende las reglas.

Compartir los juegos

LOS JUEGOS
Existen muchos juegos con los que el niño aprende a compartir. Juegos que requieren ciertas reglas y en los que necesariamente hay que establecer turnos. Tu hijo pronto captará lo bien que se lo pasa cuando no está solo y comparte sus propiedades con otros niños.

Enseñar a compartir

ENSÉÑALE A SER GENEROSO.
No hay mejor aprendizaje que el que se realiza por imitación. Muéstrate generosa y tu hijo también lo será. Sin necesidad de palabras. Sin explicaciones supérfluas. Si cuando salís juntos llevas alguna golosina para tu hijo, acuérdate de coger siempre unas cuantas más para repartir entre sus compañeros de juego. Si te gusta ir al parque con tu hijo a dar de comer a los patos, no olvides ofrecer alguna porción de la comida a los niños próximos, para que disfruten juntos. Tu hijo pronto será lo suficientemente maduro como para captar que sus padres son personas generosas. Nunca le quites lo que le pertenece de golpe. Sé paciente y espera el momento oportuno. Si ves que tu hijo está feliz jugando con su juguete nuevo, no es el momento para que se lo preste a otro niño. Déjale disfrutar. Luego, una vez reconocida su propiedad, será más fácil que el niño ceda el juguete.
La madre de Marta ha reconocido la imposibilidad de convencer a su hija de que los juguetes son de todos. Cuando desea que comparta algo con su hermana pequeña, le dice sugerente: “Vale, es tuyo, pero cuando acabes de jugar, tú se lo dejas”. Y esto es muy importante, porque el niño no se ve presionado. Él se siente responsable de sus actos. Y le gusta. Además los niños a esta edad se cansan enseguida y les resulta más fácil prescindir de algo cuando están ya aburridos. También compartir sus juguetes cuando reciben algo a cambio. Es conveniente, por tanto, que no olvides llevar los juguetes de tu hijo al parque para que él pueda cambiarlos, durante un rato, por las posesiones de los otros niños.

CUIDADO CON LOS PADRES

CUIDADO CON LOS PADRES:
Algunos padres, sin darse cuenta del daño que hacen al pequeño, exacerban esta característica del desarrollo de los niños. En la puerta de una guardería una madre advierte a su hijo: “No, el coche nuevo no te lo lleves, que los niños te lo rompen”. También, en un intento desafortunado de enseñar al niño a defenderse, son normales las frases del tipo: “que no te lo quiten, que es tuyo”. Un niño que no comparta no será un niño popular y pronto los otros niños tenderán a dejarlo solo. Debemos ser cuidadoso. Si siempre que el niño está afirmando su propiedad sobre algo, llega un adulto que, en pro de un buen hacer, se lo arrebata, el niño se volverá cada vez más posesivo y sentirá que los adultos están contra él. De vez en cuando déjale quitar algún juguete. Son niños, cuanto menos te inmiscuyas en sus asuntos, mejor.

Consejos para meter al bebe en el agua

UNAS OLAS MÁS PEQUEÑITAS:
¿Tienes una bañera de hidromasaje en casa? Si es así, puedes aprovecharla para empezar a habituar a tu bebé a las corrientes de agua. Exponle durante unos segundos al contacto suave con los chorros y observa su reacción. Las burbujas y el agua a presión en su cuerpo deberían provocarle risa. Recuerda que todas las actividades debes hacerlas como diversión y con la mirada fija en sus ojos.

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