Archivo para la Categoría » Adoptar «

¿Seré buena madre adoptiva?

¿Seré buena madre adoptiva?
Estoy intentando quedarme embarazada, pero el médico lo ve difícil, así que he Iniciado trámites éo adopción. Me han dicho que te hacen una entrevista para mostrar tu idoneidad como padre. ¿Cómo la preparo para pasarla con éxito?
No te tomes esa entrevista como si fuera un examen de oposición. Los profesionales que vas a encontrar en ella sólo pretenden conocer aspectos de vuestra vida que les puedan indicar que podéis ofrecer un marco adecuado para un futuro niño en adopción. Lo mejor será que os presentéis tal y como sois, considerando que os solicitarán información acerca de vuestra relación de pareja, lugar de residencia, estatus socioeconómico, ambiente familiar, motivos por los que queréis adoptar, qué ofrecéis al futuro hijo; es decir, nada que no sepáis de antemano. Lo que sí sería interesante es que tu marido y tú hablaseis antes sobre estos aspectos, para llevar una idea común a la misma.

Adoptar

Entonces habló Camila…
Guillermo intervino nuevamente, esta vez entre enojado y sorprendido. “¿Cómo que no nos puede pasar? ¿Acaso vos sabes si vas a poder tener hijos?”, preguntó con dureza. Entonces se hizo un largo e incómodo silencio en el que la tensión crecía hasta un punto intolerable. Esa pregunta nos había atravesado a todos y la respuesta generaba mucha ansiedad.
De pronto, Camila, que había permanecido inusualmente callada, preguntó si podía hablar. Hubo un alivio general que duró poco porque ella empezó diciendo: “¿No es algo que nos podría pasar? A mí me pasó. Yo soy hija adoptiva”. Sus compañeros y la maestra enmudecieron; nadie podía reaccionar. A continuación, se escucharon distintas voces: “Pero… si nos conocemos desde el jardín, Camila” “Pero… nunca nos dijiste…”. “Cómo habrás sufrido con esta discusión…”.
Camila retomó la palabra; ahora se la veía menos tensa. “Nunca necesité contarlo porque para mí era algo natural. Yo soy hija de quienes son mi mamá y mi papá. Sé que no soy hija biológica pero siempre sentí que soy su hija. Les pertenezco y me pertenecen.” El silencio era increíble; se escuchaba el coro de respiraciones de todos y de cada uno. “Mi vida empezó siendo difícil y sé que para mis padres también lo fue. Lo sé porque hablamos mucho: me contaron todo lo que sabían de mí. Hablamos de mis padres biológicos, de las razones por las que fui dada en adopción, de
los motivos que los llevaron a adoptar. También de las dificultades, de los miedos y de las angustias que tenían. Hablamos de todo y durante mucho tiempo. Hablamos solos y acompañados, tanto, que hoy no necesitamos hacerlo. Hoy no tenemos dudas de que ellos son mis padres y de que yo soy su hija.”

Categoría: Adoptar  Tags: ,  Deja un comentario

Adoptar

adoptar

Cuando frente al desamparo y la soledad de un chico o un adolescente, el Instituto del Patronato permite el ejercicio concurrente del juez, del Ministerio de Menores, del Organismo Técnico Administrativo, a la luz de la Convención, asistimos casi a una metáfora de la República, o tal vez sea una reproducción, una micro-reproducción de lo que es la República. Fundada en la confianza de las instituciones, no en la mera credibilidad. Parafraseando a Dolto, hay una responsabilidad de todos con cada cual, en este caso con el niño. La ciudadanía efectiva de la infancia debe ser garantizada porque es allí donde se asienta la construcción de la República, los chicos son buenos para la democracia, la vigencia del estado de derecho. Desde el nacimiento de este ciudadano niño, estamos meciendo la República. Desde el acompañamiento en la adopción de un chico de 5 años le estamos mostrando que existen instituciones que lo defienden, que garantizan lo suyo, a él y a los pretensos adoptantes; para quienes constituyen un vínculo moral nacido de la más entrañable solidaridad, capaz de emplazar un nuevo estado de familia, es posible esperar actitudes semejantes de solidaridad, capaces de crear y emplazarnos a todos en otro nuevo estado y también en otro estadio de la República más adulto, más solidario, más transparente, legítimo.

Adoptar

adoptar

Es esta una primera mirada, seguramente no es la más honda; de allí la inexcusable e imprescindible necesidad de buscar la certeza de que esta genitora singular ha decidido entregar a su niño, que no quiere implicarse a pesar de habérsele ofrecido y suministrado los recursos de todo orden que constituyen ese piso de despegue del que antes hablaba, porque su pobreza en este caso es la falta de deseo de ser madre para que, como Mendizábal Oses decía, la adopción sea una institución ético-jurídica. Ésta es la primera imprescindible veriñcación: la actitud de la genitora. Sólo a partir de esta convicción compartida desde todos los saberes intervinientes podremos construir los cimientos del instituto de la adopción y la primera pero no la única transparencia. Sólo a partir de esta primera seguridad podremos empezar a pensar en la adopción como la mejor estrategia de defensa y garantía de los derechos de la infancia. Cuando agotamos todos los recursos y todas las posibilidades para que la genitora se convierta en madre o que el niño quede en el seno de su familia contemplando también el tiempo de puerperio, ¿frente a tanta conmoción podemos hablar de acto jurídico válido? Hablar de adopción después de esto es buscar para ese niño a sus padres y ahondar en los silencios, en los fantasmas, en las motivaciones, en su deseo de ahijar, en su vocación de trascendencia, en sus calidades funcionales para el ejercicio de la patria potestad. Es por eso que desde el Derecho buscamos que las pericias nos hablen sobre esto, sobre las motivaciones que los llevan a ahijar. ¿Qué calidades personales van a sostener el ejercicio de la función materna y paterna? No cuan virtuosos son como seres humanos, qué excelentes personas o cuánto hicieron para ser fértiles. Necesitamos saber si pueden ser padres de niños más que de bebés. Al menos en Salta, donde la demanda es compartida, necesitamos que se potencie lo mejor de los pretensos adoptantes: la posibilidad de ser padres de niños ya crecidos. Necesitamos alentar otras posibilidades y sacarlos de lo bucólico, esta cuestión bucólica que tienen respecto del niño de poco tiempo, para satisfacer por sobre todo la humana necesidad de la familia o de familia de los chicos sin padres.

Adoptar un niño

adoptar un niño

También la pierde y con ella el sentido de trascendencia que el hijo importa. Por otra parte es cierto que la máquina sustituyó la necesidad de mano de obra, que ya no son necesarios tantos brazos y bracitos, que la desocupación aumenta porque la tecnología avanza, aun en la economía y en la cultura del noreste, pero no se advierte la necesidad de esclarecer sobre planificación familiar ni de declarar y sostener, desde los actos, que la vida extrauterina es tan sagrada como la vida intrauterina y que la vida y la calidad de vida son dos manos entrelazadas. Entonces tal vez sea cierto que al hablar de adopción importa hablar del silencio de políticas sociales eficaces que habiliten a los habitantes a ser personas, a ejercer su condición humana en dignidad. Al fin y al cabo las leyes son la institucionalización jurídica de las políticas sociales.

Adoptar niño

adoptar niño

La búsqueda de sentido sobre los orígenes no puede quedar reducida a la información. La información, como relato, requiere de un intérprete, sujeto del inconciente, que en su singularidad semanti/.a dicho relato. El decirlo todo hace eco en una ilusión de transparencia, de no-opacidad que elude el conflicto y se patentiza en estas situaciones.
Nos preguntamos: ¿cuál es la fantasía que se esconde detrás de decirlo todo?, ¿se agotarían los enigmas?, ¿mayor nivel de información conlleva mayor salud? Cabe aclarar que “el saber todo” también puede conducir a dañar la función. A inhibir el deseo de saber, la curiosidad. Pensamos que tras el fantasma de la información, entendida como decir todo, se esconde un ideal totalizante, un modelo.
Queremos resituar como legítimo el saber que cada ser humano tiene sobre sus orígenes: como tal le pertenece, es un derecho ineludible. Pero al mismo tiempo queremos complejizar dicha problemática.

Padres

padres

Bajtin, al referirse a la crisis del acto etico contemporáneo explícita esto en su texto: “El acto ético separado de las fuerzas de realización responsable degenera hasta el grado de una motivación biológica y económica elemental, perdiendo todos sus momentos ideales: tal es el estado de la civilización. Toda la riqueza de la cultura se pone a servicio del acto biológico”.
Si bien este autor no se refiere a la fertilización asistida, plantea la distorsión que implica prescindir de estas fuerzas que llevan a cabo la realización responsable de los actos humanos, en este caso anudados al compromiso con un niño que no se desea ahijar por él mismo, sino, en un primer momento, como un sustituto del hijo inalcanzable.
Trabajar con los planteos que aportan los padres en ciernes, y al mismo tiempo reflexionar con ellos acerca de lo que significa buscar el propio alivio sin tener en cuenta cómo se posicionará a ese niño por venir, al que colocan en el banco de suplentes, “por si acaso”, demanda un doble compromiso por parte de los profesionales. Compromiso que nos involucra éticamente en la revisión de nuestras prácticas.

Adoptar

adoptar

La existencia de esos “otros” a los que conocieron en la institución a la que recurrieron para llevar a cabo la fertilización o que formaba parte de sus amistades, constituye una contrafigura de su experiencia y suelen mencionarlos en la narración de la novela como antecedente de lo que ellos consideraban posible y “era verdaderamente posible porque esos otros pudieron”, es decir, la novela les permite ofrecer testigos y copartícipes de los que fueron sus deseos de concebir.

Adopcion niño

adopcion niño

Toda novela familiar implica una transformación de la realidad en forma de invento. En este caso la transformación significa convertir en negativo aquello que no resultó eficaz, pero que se esperó que sirviera, es decir, la fertilización, ahora acompañada por el sentimiento de injusticia.
La novela familiar de los adultos en estas circunstancias gira alrededor del mito de transformación, al estilo de Pigmalion o de My Fair Lady: ambos conducen a la transformación de un ser original en otro ser. Cuando ese otro ser es un niño adoptado se arriesga la transformación en positivo de una criatura incorporada originalmente en clave negativa, dada su adopción como suplente del hijo consanguíneo, además de los complementos psicosociales que los adoptivos pueden arrastrar consigo por su origen.

Adoptar niño

adoptar niño

El deseo de adoptar, que convoca a la representación de hijo ajeno cuya crianza estará a cargo de quien adopte, no cuaja en esta particular deformación del deseo de hijo. A partir de estas situaciones el deseo de adoptar, que es capaz de abarcar la gravidez de otra mujer, la que concibió a la criatura que será adoptada, en estas circunstancias arrastra la doble pérdida que significó fracasar en la fertilización asistida. En ese repique de pérdidas, (la primera frustración al verificar la imposibilidad para concebir, y la segunda, después de la inseminación frustrada), cobra vigencia la expresión “por las dudas”: el “por si” se verifica y avala la “sensatez” de haber previsto un suplente.