Author Archive

Medidas de seguridad en el hogar

Medidas de seguridad en el hogar:
El afán que demuestran por explorar todo lo que los rodea (especialmente cuando se trata de un territorio poco conocido, como el domicilio de los abuelos) es fundamental en su desarrollo, pero también implica una fuente importante de riesgos, porque a esta edad desconocen las consecuencias de sus actos. Para prevenir accidentes, conviene enseñarles los lugares donde no deben tocar y anticiparse a los peligros que puedan surgir dentro de casa o en el exterior.
Productos tóxicos:
Hay que guardar los medicamentos y artículos de limpieza en un lugar inaccesible y cerrado.
Falsos caramelos:
Cuidado con los artículos de uso común que solemos dejar inconscientemente sobre la mesa (botones, encendedores, monedas, cigarrillos, pilas, ceniceros con colillas. ..); para ellos resultan muy atractivos.
Objetos peligrosos:
Conviene mantener fuera de su alcance todos los objetos aparentemente inofensivos que puedan resultar peligrosos en su poder (cubiertos, herramientas, cosméticos…) y utilizar seguros que impidan la apertura de puertas y cajones de los armarios que quedan a su altura. No los dejemos jugar con bolsas de plástico, pueden producirles asfixia.
En el baño:
Sólo pueden entrar acompañados de un adulto. La bañera debe tener una alfombrita antideslizante; y la canilla, una almohadita inflable que aminore posibles coscorrones (también puede ser útil una prenda de ropa anudada). Si hay un banquito, es mejor esconderlo. A esta edad ya saben subirse y alcanzar lo más inesperado.
La cocina:
Por norma, procuremos que no entren en ella, sobre todo cuando estamos preparando la comida.
Ventanas:
Es aconsejable protegerlas (si es preciso, con cierres de seguridad) para impedir que accedan a ellas.
Electricidad:
Los enchufes deben aislarse con protectores de seguridad y conviene también revisar la instalación eléctrica exterior (cables eléctricos pelados o en mal estado, cordones de electrodomésticos que cuelguen a su alcance, etc.). Los aparatos que se ponen en marcha con sólo apretar un botón (batidora, molinillo, picadora…) deben estar siempre desconectados.
Ayuda extra:
En comercios infantiles y grandes supermercados pueden adquirirse numerosos complementos que aumentan la seguridad infantil (y la tranquilidad de los mayores). Por ejemplo: barreras de cama, cierres de seguridad para puertas y ventanas, protectores de silicona para bordes de mesas, topes para cajones, pinzas sujeta-manteles, etc.

Los abuelos que cuidan a sus nietos

Unos días con la abuela ¡Qué bueno!
Cuando las obligaciones laborales nos impiden dedicarnos a los hijos en su tiempo de vacaciones, hay que buscar alternativas.
Si la economía familiar permite pagar a una persona (de probada confianza) que cuide de ellos en casa mientras trabajamos, perfecto, el problema estará resuelto.
Otra posibilidad son las guarderías; en ellas nuestros hijos pueden relacionarse con otros chicos de su edad, al tiempo que asumen normas básicas de comportamiento (comer sin ayuda, esperar turno para subirse a la hamaca, jugar con sus iguales…). Pero muchas instituciones cierran sus puertas durante las vacaciones de invierno.
Algunos padres resuelven el cuidado de los niños disfrutando el tiempo de descanso por separado, pero esto no es siempre posible y, además, las vacaciones no son lo mismo si no son en familia.
Los padres deben informar a los abuelos de las costumbres del chico y también de la: normas educativas básicas.
¿Qué hacer entonces? Quienes cuentan con padres (o al menos con una madre) que no trabajen fuera de casa y estén dispuestos a ocuparse de sus nietos, ya saben la suerte que tienen. Y más si viven en un lugar diferente que permita a los pequeños disfrutar del consabido cambio de aire. Dejarlos con los abuelos aunque sospechemos que los van a consentir en exceso o eso implique verlos exclusivamente los fines de semana es una idea magnífica.

¿Está familiarizado el chico con ellos?
Hay muchos padres que se inclinan por esta última opción, más práctica y económica que las demás, y los chicos aceptan encantados siempre y cuando ya estén familiarizados con sus abuelos. De no ser así, será más prudente probar antes: dejarlo con ellos durante un fin de semana y observar cómo responde el pequeño y también, claro está, cómo lo pasan nuestros mayores.
Las abuelas adoran a sus nietos y la mayoría están dispuestas a ayudar cuando haga falta. “Tener a Facundo en casa es lo mejor que me puede pasar. Aunque me exige mucha dedicación, en el fondo me rejuvenece y me da vitalidad -explica Clara, una abuela primeriza de 56 años que no trabaja fuera de la casa-. Estoy deseando que me lo dejen unos días para mí sola. Acaba de cumplir año y medio y está para comérselo. Le compré un triciclo, así que lo vamos a pasar muy bien juntos.” “Lo malo es que mis padres están a 90 km de aquí y sólo podremos ver a Facundo los fines de semana -señala la mamá del chiquito-, pero el sacrificio vale la pena porque allí va a estar más tranquilo y mejor atendido.”
A veces, las circunstancias familiares no permiten otra opción, como le sucede a Rosa, madre de Mateo y Valentina, de 13 meses y cinco años respectivamente. “No me queda otro remedio que dejarlos con mis padres, porque tanto el colé como la guardería cierran durante quince días -explica-. Mi mamá los atiende bárbaro, pero los consiente demasiado y, cuando vuelven con nosotros, los primeros días están tan mimados que me dan ganas de mandárselos de vuelta. ¡Quién la ha visto y quién la ve, con lo estricta que fue cuando yo era chica!”.

No es bueno que le consientan todo:
La convivencia entre nietos y abuelos suele resultar muy grata y enriquecedora, ya que éstos disponen de más tiempo que los papas y tienen más ganas de jugar. Pero también puede incidir de forma negativa sobre la educación del chiquito o causar conflictos entre padres y abuelos si no se establecen algunas pautas educativas de antemano.
Casi todos los abuelos se muestran mucho más flexibles y protectores con sus nietos de lo que fueron con sus hijos y restan importancia a las travesuras de los niños: “Pobre-cito, no lo retes, es muy chiquito y no sabe lo que hace. “Déjalo en paz, con algo tiene que jugar, ¿no?”; “Si no le gusta el puré, dale un yogur”…
¿Es que ya no se acuerdan de que con las lentejas de nada valía aquello de las tomas o las dejas?, ¿y de lo fastidiosos que se tornaban cuando jugábamos en el living y revolvíamos todo?…
“Reconozco que a veces | soy demasiado permisiva con mis nietos -confiesa la madre de Rosa-, pero es que me da miedo de que no la pasen bien conmigo y no quieran volver. Total, para unos días que van a estar conmigo… Ya los educan sus padres.”
Esta actitud es errónea y, a la larga, puede perjudicar a los chicos y generar tensiones entre progenitores y abuelos. Querer a un niño no significa consentirle todo, también hay que educarlo y ponerle límites cuando sea preciso.
Para facilitar las cosas, los padres deben explicar las normas que ellos siguen en casa,
y los abuelos deben respetarlas en lo posible o, al menos, no contradecirlas. Aunque se les haga cuesta arriba, tienen que hacer un esfuerzo y retar al niño si hace algo mal.

Claves para suavizar el cambio de entorno.
A esta edad los chicos todavía no diferencian perfectamente los dos mundos educativos y pueden desorientarse cuando cambian de ambiente. Por lo tanto, durante la permanencia en casa de los abuelos hay que intentar que todo siga más o menos igual, procurando alterar el mínimo sus necesidades, costumbres y rutinas (comidas, baño, juegos, sueño).
Para eso es aconsejable:
Que el chico lleve consigo algo de la casa, como su almohadita, sus juguetes favoritos o su cuna si aún no duerme en la cama. A esta edad todavía perciben los objetos familiares como parte de sí mismos.
Ubicarlo en una habitación propia, donde además de descansar pueda jugar y guardar sus cosas. Lo normal es que ya duerma solo en casa, así que nada de colocar la cuna en el cuarto de los abuelos para tenerlo más cerca. Conviene situarla lejos de ventanas, cortinas o elementos por donde el chiquito pueda colgarse o trepar.
Disponer de un espacio amplio en el que se mueva con libertad y seguridad. Un patio, un jardín o al menos un living libre de objetos susceptibles de romperse o hacerle daño.
Explicarle la situación. Ya se da perfecta cuenta de lo que pasa, y se sentirá traicionado y confuso si jugárnosla” la escondida cada vez que nos despedimos o le decimos que volvemos enseguida y después tardamos en volver. No lo engañemos y, aunque llore al decirle chau, hay que despedirse siempre de él.
Los abuelos pueden poner fotos de la familia en su habitación para que sienta que, aunque está de paso, tiene un hogar allí. Y aunque no sea muy amigo de hablar por teléfono, le alegrará escuchar la voz de sus papas todos los días.

¿Seré buena madre adoptiva?

¿Seré buena madre adoptiva?
Estoy intentando quedarme embarazada, pero el médico lo ve difícil, así que he Iniciado trámites éo adopción. Me han dicho que te hacen una entrevista para mostrar tu idoneidad como padre. ¿Cómo la preparo para pasarla con éxito?
No te tomes esa entrevista como si fuera un examen de oposición. Los profesionales que vas a encontrar en ella sólo pretenden conocer aspectos de vuestra vida que les puedan indicar que podéis ofrecer un marco adecuado para un futuro niño en adopción. Lo mejor será que os presentéis tal y como sois, considerando que os solicitarán información acerca de vuestra relación de pareja, lugar de residencia, estatus socioeconómico, ambiente familiar, motivos por los que queréis adoptar, qué ofrecéis al futuro hijo; es decir, nada que no sepáis de antemano. Lo que sí sería interesante es que tu marido y tú hablaseis antes sobre estos aspectos, para llevar una idea común a la misma.

Educando al niño desde bebe

Hay cosas que no se prestan:
Aunque queramos que nuestro hijo se convierta en un adulto generoso y caritativo, no debemos olvidar que existen algunas cosas que son de uso personal, y que nunca debemos obligarlo a prestarlas, porque conseguiríamos que se sintiera inseguro y desprotegido. Sería un error forzarlo a dejar su juguete de consuelo o su peluche favorito: este objeto es demasiado íntimo para que lo tenga otro chico. Nuestro pequeño se siente tan identificado con ciertas pertenencias que le resulta muy difícil que otras manos se apropien de ellas aunque sólo sea por un ratíto. Su cuna, su chupete,su mamadera… también forman parte de este tipo de objetos personales e intransferibles.

El Sindrome de marfan

Conozca el Sindrome de marfan:

Se trata de una enfermedad heredada de los padres, en un 50% de los casos, que se produce por la anomalía de un gen que altera el tejido conectivo, cuya función es la de sostener los tejidos.
Esta afección se manifiesta:
1. A nivel locomotor a Graves de la hiperlaxitud articular, la escoliosis y la alta estatura;
2. A nivel ocular, por el impacto sobre el cristalino, produciendo miopía, desprendimiento de retina y ceguera. Ademas, como el tejido conectivo también forma parte de la aorta, debilita y fisura la arteria ocasionando aneurisma. Quienes padecen esta enfermedad, deben evitar los deportes exigentes, mantener una adecuada presión arterial y controlar de cerca la visión, las articulaciones y el corazón. Gracias a la aparición de nuevas técnicas quirúrgicas y a la difusión de sus señales, la expectativa de vida se elevo significativamente.

MAS DATOS:
En EE.UU., se calcula qUe cerca de 200.000 personas padecen este sindrome. En la Argentina, se conocen alrededor de 1.000 casos.
El tratamiento lo conduce cada especialista de acuer-do a los sintomas. Hay equipos multidisciplinarios que se encargan de la atencion integral de los pacientes con este sindro-me en instituciones de Capital Federal.

Drenaje de timpano

¿Cuándo se coloca un drenaje?
Si a pesar de los antibióticos, las gotas antiinflamatorias, los analgésicos… el pequeño sigue teniendo dolores, a veces sólo queda una solución: perforar el tímpano, esto es, practicarle una paracentesis y colocar un drenaje. El médico suele anestesiar totalmente al niño y hacer una mínima incisión (con la ayuda de un microscopio) para que el pus pueda salir del oído medio. Así, los dolores disminuyen.
Estos drenajes se utilizan también para mejorar la audición si el pequeño tiene mucosidad crónica del oído y para prevenir las otitis de repetición cuando el chico es especialmente propenso.
El drenaje consiste en introducir en el tímpano un pequeño tubo de plástico (diábolo) generalmente con ambos extremos reforzados. Se deja allí entre seis y nueve meses, al cabo de los cuales el tubito suele caerse solo.

Clasificacion de la otitis

Los médicos clasifican las otitis según la parte del oído afectada, la duración y la producción de secreciones.

Media: Afecta al oído medio; es muy común en invierno.
Externa: Típica del verano, se produce en el oído externo.
Aguda: Dura menos de tres semanas.
Crónica: Se prolonga por más de tres meses.
Recurrente: El pequeño tiene tres episodios en un período de seis meses.
Supurada: El pus que invade el oído medio rompe el tímpano y sale al exterior.
Serosa: El oído medio se llena de un líquido blanco translúcido.
Congestiva: No se acompaña de exudado ni de supuración.

Pediculosis en los niños

¡CHAU PIOJOS!

Un nuevo producto pediculicida, permite termincjr con esta indeseable companfa sin productos qufmicos.

Al menos el 80% de los chicos padecen pediculosis todo el ano. Esto se debe a que los piojos no se toman vacaciones, y los acompanan en el cole, la colonia y la pileta.
A pesar de esto, la buena noticia es que ha sido aprobado un nuevo producto de origen nacional, que permite terminar con esta “invasion” gracias al desarrollo de un Mquido elaborado con aceites esenciales de plantas aromaticas, sin insecticidas quimicos y que, en pruebas de laboratorio, demostro ser 100% efectivo para combatirlos, especiaknente en los casos en que los piojos se tornaron resistentes a la permetrina, principal componente de la mayoria de los pediculicidas mas conocidos. Transformado en una locion que no deja el pelo grasoso y se va con el enjuague, el nuevo producto tiene un efecto toxico sobre el piojo, que suelta sus femes garras del pelo. Diez minutos despues de la aplicacion, y con el peine comun, se los puede refear del cabello con facilidad.

Conductas rebeldes de los hijos

Mi hijo es muy revoltoso. Si le regaño por las buenas, pasa de mí. Por las malas, es peor. ¿Qué puedo hacer? Sandra sánchez (Aviia)

Si a pesar de su insistencia y dedicación no ha logrado modificar las conductas revoltosas de su hijo, por ese camino no lo va a conseguir. Le recomiendo que le regañe lo menos posible, no haga hincapié en las conductas que le disgustan, compórtese como si no las viera y no le recrimine ni hable con él sobre Io que hace mal. Pero este dispuesta a valorar todo Io que su hijo haga bien. Así conseguirá, al cabo de un tiempo, extinguir las conductas negativas de su hijo y potenciar las positivas. Persevere y cambie su propia conducta para modificar los comportamientos de su hijo.

La otitis en los niños

A todos los chicos les duelen los oídos en algún momento de su vida, especialmente en los primeros años.

Es una autentica tortura, no sólo para el chico, también para nosotros”, comenta una lectora de nuestra revista. Desde los seis meses, su hijo Nicolás, de dos años y medio, tiene una otitis tras otra. “Ahora mismo estamos pasando por la octava”, dice. Como él, muchos chiquitos padecen frecuentes dolores de oídos. Veamos en qué consiste este trastorno.
¿Qué es una otitis?
El término “otitis” significa ‘inflamación’. Por lo tanto, cuando el niño está afectado por dolor de oídos puede tener sólo inflamación o inflamación e infección a la vez. Lo que explica cómo es su problema es el calificativo que el médico pone a la otitis (aguda, media, supurada, serosa, etc.). Las otitis más comunes durante el otoño y el invierno son las medias agudas (infecciosas) y las serosas.