Tratamiento para el aborto espontaneo

EL TRATAMIENTO ADECUADO:
Una vez en manos del ginecólogo puede ocurrir que el feto ya esté muerto y se hayan expulsado todos los tejidos y restos orgánicos. Pero también puede suceder que el aborto haya sido incompleto, es decir, que haya quedado parte de la placenta, la bolsa amniótica o el embrión. En estos casos se realiza lo que se denomina un “raspado” o “legrado”. Se dilata el cuello del útero y se quitan los restos y tejidos que hayan quedado para evitar el riesgo de que se produzca una infección. Puede ser que una ecografía confirme que el feto vive. En esta situación, el médico recomendará tomar determinadas medidas como el reposo en cama o la restricción de actividades concretas con el fin de conseguir que la “amenaza” desaparezca. De cualquier forma, una mujer que ha padecido un aborto tiene un 90 por ciento de posibilidades de volver a quedar embarazada y tener un hijo sano. Sólo puede resultar problemático haber tenido tres abortos precoces consecutivos, lo que obligará al médico a realizar un estudio completo para averiguar cuál es el trastorno que causa la interrupción del embarazo.

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