La comida, fuente de amor
“El primer objeto erótico del bebé es el pecho materno que lo alimenta, el amor se engendra apuntalado en la necesidad de nutrición satisfecha”, expone Freud en una de sus últimas obras. Asi, la comida y el amor quedan entrelazadas y dejan su huella en la psique humana. Algo de esta huella aparece en el saber popular que dice: “El camino más corto para llegar al corazón del hombre es el estómago”, o en las relaciones singulares que solemos tener con la comida por una desilusión amorosa: en ella ahogamos las penas o perdemos totalmente el apetito.
La aceptación por parte del bebé de la leche materna hace sentir a la madre que toda ella es la aceptada, de ahí la expresión “Este chico no me come”.
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