Sólo hablando se aprende a hablar

Sólo hablando se aprende a hablar

El niño que está aprendiendo a hablar realiza una hazaña intelectual enorme, posiblemente la mayor de su vida. Los estudiosos en el tema han averiguado que un niño de cuatro años aprende cada día unas diez palabras nuevas, sin hablar de la gramática, la construcción de las frases y la vocalización de las palabras. Y todo esto sin ningún aprendizaje propiamente dicho, sólo oyendo hablar. Ahí es donde empieza la importancia de la actitud de los padres. No le pueden «enseñar» a hablar, pero sí ofrecerle un ambiente donde se hable mucho. A menudo se ha dicho que la «igualdad de oportunidades» ya empieza a
fallar antes de que el niño vaya a a escuela, incluso siendo la enseñanza no sólo gratuita sino también idéntica en todos los centros. Esto se debe precisamente al ambiente lingüístico en que el niño se críe. Un niño con un amplio vocabulario siempre estará en ventaja frente a otros que conocen menos palabras, con la consiguiente disminución de su capacidad de comprensión.
Es cierto que no todos los padres tienen el mismo nivel cultural, ni en todas las casas entran libros o se oyen conversaciones eruditas. Pero también los padres con pocos medios, una vez conscientes de la importancia de un vocabulario rico, pueden hablar con sus hijos. La madre puede contar al pequeño todo lo que está haciendo en casa, nombrándole los objetos que está limpiando o enumerando los ingredientes que está echando a la comida. Puede llevarle al mercado y llamarle la atención sobre las rojas cerezas, las verdas manzanas, la fresca lechuga, el brillante pescado… Y en la calle o el parque hay tanto que ver y contar. El niño está encantado de que todo tiene un nombre. En realidad, aprende a conocer el mundo porque todas las cosas tienen nombres. Para mas informacion sobre educacion infantil podes entrar a Educacion Infantil

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