La adopción de niños en Noruega
La adopción de niños en Noruega se encuentra reglamentada por el Estado. Antes de ser aceptados para adoptar, una pareja debe pasar por una serie de entrevistas con el objetivo de determinar su motivación, aptitud, economía y vivienda, para ser padres adoptivos. Se le da prioridad a los solicitantes menores de cuarenta años para adoptar los niños más pequeños, y el trámite de adopción en sí lleva por lo menos de dos a tres años. Como no hay suficientes niños noruegos que puedan adoptarse, se aceptan adopciones del exterior, pero sólo si se llevan a cabo a través de los tres organismos privados —Adopsjonsforum, Verdensbarn e Inoradopt,— reconocidos estatalmente para facilitar adopciones. En 1997 hubo aproximadamente 12.000 niños noruegos adoptados en el exterior (en Suecia la cifra es de 37.000). La mayoría de los niños vienen de Corea, India, indonesia. Etiopía, China, y distintos países latinoamericanos, sobre todo Colombia, pero también Brasil, Perú, Costa Rica, Chile, Guatemala. Hubo catorce adopciones de la Argentina y algunas de Nicaragua.
Como consecuencia de las estrictas regulaciones (pie entre otras cosas tienen como objetivo impedir el tráfico de niños, es cada vez más reducida la adopción de bebés. Algunos países cobran honorarios extras por sus bebes, e incluso llegan a venderlos. Noruega rechaza este tipo de comercio y se adoptan a veces niños mayores de t res años. Muidlos de ellos con experiencias muy traumáticas: han sufrido pérdidas afectivas, han vivido en la calle, han sufrido vejaciones y maltratos de todo tipo.
Lamentablemente las investigaciones preadopción no están consecuentemente acompañadas del seguimiento necesario después de llevada a cabo la adopción, y los nuevos padres están a menudo solos cuando se trata de hacerse cargo de sus propias reacciones y las de sus lujos adoptivos. La adopción internacional es costosa —entre diez y quince mil dólares— y la mayoría de los matrimonios pertenecen a clase media alta o alta, y son personas de recursos económicos y profesionales holgados. Esto puede que contribuya a que traten de solucionar los pro-blemas familiares por cuenta propia, y/o a que los profesionales no les den la ayuda necesaria ya que los trabajadores sociales o psicólogos los consideran (amibas con buenos recursos humanos y materiales, y prefieren creer que los inconvenientes que relatan —problemas de conducta y escolares, rechazo a los padres, control exagerado, introversión— no son de mayor gravedad y serán superados con cariño y —a menudo enfatizan— límites claros. Como veremos, esto no es suficiente cuando los niños han vividos situaciones extremas de hambre, maltrato, pérdidas, vejaciones.
Mientras las investigaciones que se realizan en toda Escandinavia señalan que entre un setenta y un ochenta por ciento de los niños adoptados (Dalen y Saetersdal, 1992; Botvar, 1994; van der Lieth, 1997), tienen una adaptación sorprendentemente buena en la escuela, su vida social y de trabajo, otras investigaciones basadas en población clínica (Cederblad. 1991) muestran, sin embargo, que mientras antes de los doce años los jóvenes adoptados no se encuentran registrados entre los clientes de los policlínicos de psiquiatría infanto-juvenil tan a menudo como otros chicos suecos, a partir di1 los veinte años esta situación pareciera revertirse, ya que es de dos a tres veces más probable encontrarlos entre los clientes internados en instituciones psiquiátricas e institutos para tratamiento de problemas de conducta para jóvenes. Las interpretaciones de esos resultados simulan que posiblemente los padres tratan de ayudar al hijo/a por su cuenta mientras es pequeño/a pero que los eventuales problemas de este se agravan en la adolescencia requiriendo a menudo una internación.
Miércoles, junio 30th, 2010 | Author: admin
Categoría: APROPIACIÓN Y ROBO DE BEBÉS
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