Segundo caso. A principios de este año nos enteramos por los diarios de que un peón de carbonería en Sáenz Peña —ni siquiera un empresario de carbonería sino un peón— había denunciado a los medios —porque ustedes vieron que ahora si ustedes quieren que algo se sepa se debe ir directamente a un medio—, y entonces un medio se hizo eco de su queja y publicó que Catalino Bordón pedía que le devolvieran a su mujer y a su hija, que le habían sido sacadas por el orden judicial. Nos costó muchísimo entender a este pobre hombre, entender qué quería decir en su media lengua; nos contó que una pequeña hija había sido retirada por orden judicial junto con su mujer del horno en que vivían —porque su casa era un horno de carbón, vaciado por supuesto, un horno de campo enorme, tan enorme que puede tener un metro sesenta, un metro ochenta, donde la gente entra agachada, ahí vivían ellos—. Y su mujer era una muda, una muda que había sido declarada incapaz por el juez. Y por lo tanto, si era incapaz, la hija de una incapaz era más incapaz que la madre, y el juez podía disponer de ella. Tanto el defensor, nombrado por el juez interviniente, cuanto el mismo juez, declararon incapaz a la mujer muda porque no podía expresarse en ninguna lengua conocida y entonces dispusieron de su hija: la niña de un año y medio fue entregada en adopción a un matrimonio de un barrio de Buenos Aires; muy rápidamente fue entregada en adopción. Nosotros no sabíamos qué hacer porque nuestros medios económicos son limitadísimos para actuar. Siempre estas cosas, estos atropellos a la legalidad que constituyen verdaderos delitos, ocurren así, se adoptan a los hijos de los pobres generalmente y no se adoptan dentro de la misma ciudad, siempre se adoptan lo más lejos posible; esta mecánica resguarda al juez, resguarda a todo el mecanismo que gira alrededor del juez, de futuros reclamos, porque todo reclamo es oneroso. Y entonces recurrimos a Eva Giberti para que nos hiciera un peritaje rápido en Buenos Aires, para ver dónde estaba la madre de la pequeña. La madre estaba internada en un instituto que se dedica en Buenos Aires a acoger madres embarazadas solteras para protegerlas hasta el parto puesto que esta mujer estaba nuevamente embarazada.
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