Hablar de adopción será entonces hablar de historias y de palabras en tono de celebración. Sólo entonces dejará de ser la metáfora platónica que muestra más expuesta la sombra que la luz. Y las desigualdades constitutivas podrán convertirse en relaciones complementarias, y la transmisión de la verdad del niño le mostrará que hubo quien lo concibió y deseó su vida o que fue él mismo quien la defendió, y que hubo quienes lo desearon y acompañaron su crecimiento personal.
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