Se concreta la ilusión del hijo propio en una sociedad donde el tener es valorado. Los fantasmas quedan enrejados; la madre con el bebé en brazos va progresivamente de la separación a la unión y experimenta calma, gratitud, reparación. Se instala en el lugar de mamá, ocupa el rol, esto favorece la disminución de la impotencia, la descalificación y la debilidad subyacentes.
Miércoles, diciembre 02nd, 2009 | Author: admin
Categoría: Maternidad en soledad
Tags: el hijo, hijo, hijos, madre hijo
You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.
