Adoptar

adoptar

Cuando frente al desamparo y la soledad de un chico o un adolescente, el Instituto del Patronato permite el ejercicio concurrente del juez, del Ministerio de Menores, del Organismo Técnico Administrativo, a la luz de la Convención, asistimos casi a una metáfora de la República, o tal vez sea una reproducción, una micro-reproducción de lo que es la República. Fundada en la confianza de las instituciones, no en la mera credibilidad. Parafraseando a Dolto, hay una responsabilidad de todos con cada cual, en este caso con el niño. La ciudadanía efectiva de la infancia debe ser garantizada porque es allí donde se asienta la construcción de la República, los chicos son buenos para la democracia, la vigencia del estado de derecho. Desde el nacimiento de este ciudadano niño, estamos meciendo la República. Desde el acompañamiento en la adopción de un chico de 5 años le estamos mostrando que existen instituciones que lo defienden, que garantizan lo suyo, a él y a los pretensos adoptantes; para quienes constituyen un vínculo moral nacido de la más entrañable solidaridad, capaz de emplazar un nuevo estado de familia, es posible esperar actitudes semejantes de solidaridad, capaces de crear y emplazarnos a todos en otro nuevo estado y también en otro estadio de la República más adulto, más solidario, más transparente, legítimo.

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