Adopcion

adopcion

Hablar de adopción es también hacerse cargo del contrasentido y de lo paradojal, porque es hablar, como dice Eva Giberti, de los silencios y también de los fantasmas. De los silencios que desde la institución se callan, homologando así otra forma de tráfico. Cuando la progenitora manifiesta su imposibilidad de criar su hijo por falta de recursos materiales y no solamente no los proveemos sino que no la promovemos como persona, no la habilitamos para el ejercicio de sus derechos, deberes, funciones, no le facilitamos el piso de despegue, entonces la pobreza de modo perverso os provisión que presupone la mutilación del binomio y la asignación del niño como hijo que otros esperan, desde otro estadio socioeconómico. La única riqueza del pobre, su prole, tampoco le queda.

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