Sobre la adopcion

sobre la adopcion

En este orden, no hay ni nuevos ni viejos enigmas, hay una función enigmática que conserva su carácter central en la configuración psíquica de un sujeto.
En otro orden, el enigma, como aquello que abre a una pregunta dirigida al otro, nos permite algunas reflexiones. En un trabajo llamado “El pudor del enigma, Verdad del sujeto”, I. Lewkowicz, historiador, se refiere al oráculo en relación con la verdad y el funcionamiento social desde el que se la interpreta. Menciona dos funcionamientos: en uno el oráculo pronuncia la verdad, pero mantiene el carácter enigmático al no aclarar el/los sentidos de esa verdad. En el otro, el oráculo detenta el saber y el sentido de la verdad del que interroga. Habría en ese caso una usurpación de la verdad del sujeto por el saber oracular.

Estas cuestiones nos parecen relevantes cuando consideramos el enlace —la cualidad diferencial del vinculo— que se establece entre quien pregunta y quien está en posición de responder. Más allá de la generalidad de este problema, nos interesa centrarnos en la significación que circula alrededor do la información sobre el origen, en las familias adoptivas. Ubicarse como el oráculo que dice “todo”, informa y da el sentido como información objetiva, verdad fáctica inapelable, deja obturada la posibilidad de metaforizar, imaginarizar, de construir sentidos propios de quien interroga. Diferente cuando quien respondo lo hace sabiendo que no sabe todo lo que dice ni cómo lo entramará su interrogador. Sostiene sus propios puntos de incertidumbre, abre a una dimensión deseante. Un punto aquí es que en el interrogar y responder construyen otra versión, que no es sólo la información que circula, sino fundamentalmente la representación de lo que es cada uno para el otro. El valor es, en este caso, la construcción, significación, que arman en un vínculo.

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