Bajtin, al referirse a la crisis del acto etico contemporáneo explícita esto en su texto: “El acto ético separado de las fuerzas de realización responsable degenera hasta el grado de una motivación biológica y económica elemental, perdiendo todos sus momentos ideales: tal es el estado de la civilización. Toda la riqueza de la cultura se pone a servicio del acto biológico”.
Si bien este autor no se refiere a la fertilización asistida, plantea la distorsión que implica prescindir de estas fuerzas que llevan a cabo la realización responsable de los actos humanos, en este caso anudados al compromiso con un niño que no se desea ahijar por él mismo, sino, en un primer momento, como un sustituto del hijo inalcanzable.
Trabajar con los planteos que aportan los padres en ciernes, y al mismo tiempo reflexionar con ellos acerca de lo que significa buscar el propio alivio sin tener en cuenta cómo se posicionará a ese niño por venir, al que colocan en el banco de suplentes, “por si acaso”, demanda un doble compromiso por parte de los profesionales. Compromiso que nos involucra éticamente en la revisión de nuestras prácticas.
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