Hijo adoptivo

hijo adoptivo

El hijo biológico sostiene un imaginario derecho de propiedad sobre los hijos, al modo de prolongación. “Derecho” que, con los hijos adoptivos, no-biológicos, requiere de un trabajo diferente. En la economía libidinal, habría primero que “hacer propio” —desde el punto de vista de la narcisización— para recién luego reconocer al hijo como diferente. La ruptura de la continuidad biológica -—que se introduce con un hijo adoptivo— propone otros modos de anudamientos para tramar la ilusión de lo propio. Desde los padres, el hijo como enigmático es un punto de inflexión en toda filiación. Con el hijo adoptivo adquiere características distintas: lo diferente es lo que se presentifica en el inicio. Se requiere, entonces, de un trabajo de homogenei-zación. En la actualidad, este trabajo de homogeneización implica una complejización, un reposicionamiento y un circuito de elaboración particular. Adoptivo, en algunos caaos, romo el hijo de la re-signación.

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