Cuando la pareja debe reconocer y acatar la muerte de una parte de sí misma, es decir, la capacidad fecunda y fecundante que no pudo ser mágicamente rescatada, inicia una travesía desértica. El adoptivo, que se proponen como sustituto del hijo deseado, ocupa la posición del espejismo; estará allí, donde lo quieren tener, pero sin ser el
hijo deseado. Se constituye como verificación certera que borra toda duda: su presencia en la posición de hijo garantiza la existencia de las frustraciones y fracasos de la pareja en su intento de concebir. Queda a cargo del adoptivo liquidar las tribulaciones del “por las dudas”; el tentativo “por si” marca el lugar del sustituto indebido.
Etiquetas: de la pareja, en la pareja, la pareja, la parejas, la relacion de pareja
