Toda novela familiar implica una transformación de la realidad en forma de invento. En este caso la transformación significa convertir en negativo aquello que no resultó eficaz, pero que se esperó que sirviera, es decir, la fertilización, ahora acompañada por el sentimiento de injusticia.
La novela familiar de los adultos en estas circunstancias gira alrededor del mito de transformación, al estilo de Pigmalion o de My Fair Lady: ambos conducen a la transformación de un ser original en otro ser. Cuando ese otro ser es un niño adoptado se arriesga la transformación en positivo de una criatura incorporada originalmente en clave negativa, dada su adopción como suplente del hijo consanguíneo, además de los complementos psicosociales que los adoptivos pueden arrastrar consigo por su origen.
Miércoles, septiembre 16th, 2009 | Author: admin
Categoría: Adoptar
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