Las frases de los duelos
Si no se produce la concepción buscada mediante las Nuevas Técnicas Reproductivas, será preciso habilitar otro duelo. Desde la aleación de ambos duelos, el primero —que condujo a buscar la fecundación asistida— y el reciente, se avanza en la búsqueda del adoptivo.
Cuando fracasa la implantación del embrión la mujer lo expresa diciendo, por ejemplo: “Se me cayó”, refiriéndose a la pérdida de un embrión, o “Lo perdí” o bien “No prendió” en alusión a las gametas que no (se) prendieron en ella, como cuando se habla del gajo de una planta que se transplantó y no logró prender , enraizarse en la tierra.
Entonces, la decepción respecto de sí misma tiñe la vida de la pareja; también la decepción ante una técnica que originalmente ejerció en ellos efectos de fascinación, es decir que, pudiendo conocerla, pensar en sus características respecto de las posibilidades de la pareja y escuchar las perspectivas que podría abrir para ellos, en un segundo momento produjo dichos efectos, sobrepasando la confianza que podría suscitar.
De este modo ingresan en la cultura de la adopción y como en otro espacio de filiación, que intentan que sea semejante al espacio de la consanguinidad del cual quedaron excluidos.
Aunque en los dos espacios psíquicos se diseñó un hijo (el de la fecundación asistida y el de la adopción), conjeturamos que ambos se oponen entre sí dada la diferencia de sus leyes y de sus lógicas. Porque en uno se privilegió la concepción de un hijo que debía incorporar el aporte de la técnica mediatizada por un tercero desconocido (donante NN) marcando una neta diferencia con la concepción a cargo de la pareja parental.
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